El sol empezaba a calentar la mañana, en las afueras del Organismo Judicial de Izabal, las familias de los pescadores conversaban preocupados, dos camionetas llenas de empleados de la minera llegaron con pancartas, se les notaba avergonzados, en otros carros llegaron niños y mujeres rusas familiares de los personeros de la mina, se les notaba autosuficientes, con personas de seguridad siempre atentos tras ellas, un gerente sobrealimentado mascullaba órdenes para no dejar entrar a los Periodistas de Prensa Comunitaria.
El calor siempre presente, los rayos del sol picaban en la piel, los acusados, cuatro pescadores artesanales y un periodista aún no llegaban, instituciones defensoras de derechos humanos nacionales y extranjeras estaban allí observando el proceso. En los alrededores agentes de seguridad de la minera vestidos de particular se apostaban como listos para una refriega. El nerviosismo de todos y todas las presentes era evidente. Se rumoraba que a la llegada de los pescadores y periodista los apresarían. Todos tienen orden de captura.
Un Flashback necesario
Durante el año 2017 la gremial de pescadores, preocupada por la creciente contaminación del lago de Izabal pidió a las autoridades municipales y de gobierno, que intervinieran para evitar un desastre ecológico, una mancha roja amenazaba el lago, la pesca se había reducido, y las enfermedades de la piel en niños y mujeres habían aumentado considerablemente.
Las autoridades organizan una mesa de trabajo para abordar el tema, al final acuerdan realizar un estudio para determinar la contaminación del lago. Al presentar el informe afirman que no existe contaminación, que la mancha roja es producto de residuos traídos por el río Polochic. Por su parte la gremial de pescadores pide un estudio a universidades de México y Alemania, quienes determinan un alto nivel de contaminación producido por la Empresa Guatemalteca de Níquel, CGN Pronico y entonces organizan una protesta pacífica, pues sus peticiones son desestimadas por las autoridades.
En mayo de 2017 realizan una protesta que dura 13 días, hasta que el 27 de mayo de ese año, la policía antimotines reprime la manifestación dejando como saldo un pescador muerto (Carlos Maaz) y otros más heridos de bala. A partir de entonces la persecución y las amenazas de muerte dan inicio en contra la directiva de la gremial de pescadores y contra dos periodistas de Prensa Comunitaria.
Fotografía Quimy De León
Un Juez anómalo, la costumbre de torcer la ley
Edgar Aníbal Arteaga López, este nombre se mencionará una y otra como eco de pesadilla, un juez amparado en la propia ley para retardar, para favorecer a la minera, para perjudicar una gremial de pescadores artesanales, para frenar la protección del medio ambiente, es un juez claramente parcializado, un juez que tuerce la ley para evitar la justicia. Una verdadera pesadilla.
El caso de los pescadores y periodista acusados y con orden de captura, es un caso de interés público, muchos ojos están puestos en él por lo que significa para la comunidad de El Estor, Izabal, y para la CGN misma, sabiendo esto los abogados defensores solicitaron realizar la audiencia en una sala más grande pues era ampliamente conocido que la pequeña sala de audiencias (ésta sala mide alrededor de 4 metros cuadrados) no sería suficiente para albergar a los tres abogados de la defensa, a los personeros rusos de la CGN y sus intérpretes, su abogado, a los cinco acusados, periodistas, familiares. Dicha solicitud fue negada.
Al realizarse la audiencia, la sala era un círculo del infierno de Dante: el calor del trópico, una ínfima sala, alrededor de 40 personas, el juez decidió suspender la audiencia aduciendo que al estar presentes personas que apoyaban a ambas partes podrían suceder actos violentos y al no poder vedar el derecho a ninguno de los presentes de estar en la audiencia la suspendería hasta el 16 de abril del 2018.
El Ministerio Público un comparsa más de juego sucio
El Juez Arteaga preguntó a los abogados y al MP si tenían contraargumentos sobre su decisión. El abogado de la CGN Pronico en medio de un discurso melodramático, en donde decía que a pesar que sus representados rusos sufrían y eran víctimas estaban de acuerdo y complacidos con la suspensión de la audiencia.
Los abogados defensores de los pescadores y periodista argumentaron con diferentes artículos de la constitución, entre ellos el que dicta la justicia pronta y cumplida, que la audiencia no debía suspenderse y así cumplir con lo que manda la constitución.
Al llegar el turno del MP a pesar de que la ley estaba siendo claramente torcida se declaró a favor de la decisión del juez. Sin una pizca de vergüenza el representante del MP aprobó y apoyó al juez con la complacencia de los querellantes de la CGN. Ante dos puyas no hay ley que valga. La audiencia se dio por concluida.
En el lago de Izabal mueren peces sin explicación, la comida escasea, la naturaleza muere cada día un poco más, una colonia de rusos se empeña en imponer el poder de sus dólares, la extracción de níquel, el abuso y la prepotencia, un juez acorralado por sus propias decisiones, los pescadores que no pescan y dos periodistas amordazados; otra audiencia que no fue, otra vez la justicia maniatada por la propia ley, la justicia silenciada.
La nueva heroína palestina de 17 años Ahed Tamimi será juzgada a partir del martes por un tribunal militar israelí por abofetear a dos soldados israelíes, en un episodio que los palestinos consideran un reflejo de su batalla de David contra Goliat, pero los israelíes ven como una provocación planificada que tenía por fin hacer quedar mal a sus militares.
El hecho de que Israel esté tratando de aplicar todo el peso de la ley sobre Tamimi, una de unos 300 menores palestinos detenidos en cárceles israelíes, y la sorprendente revelación de un funcionario israelí de que una vez se investigó si el cabello rubio y los ojos azules de la muchacha eran de una familia palestina “verdadera”, le agregan interés al caso.
Manifestantes muestran carteles que dicen “Liberen a Ahed” el 4 de enero de 2018 en París. Ahed Tamimi, joven palestina de 17 años, será juzgada por un tribunal militar israelí por abofetear a dos soldados israelíes. Foto: Christophe Ena / AP.
La muchacha de cabello rizado que cumplió 17 años en la cárcel el mes pasado, se ha transformado en un nuevo símbolo de la batalla entre palestinos e israelíes para ganarse la opinión pública internacional.
Ahed Tamimi (centro) es acompañada a un juzgado por soldados israelíes en Jerusalén el 15 de enero del 2018. (AP Photo/Mahmoud Illean, File)
El caso plantea lo que constituye una resistencia legítima al gobierno israelí de millones de palestinos, que ya lleva 51 años, desde la captura de la Margen Occidental, la Franja de Gaza y la parte oriental de Jerusalén en 1967.
Los partidarios de Tamimi ven una niña valiente que golpea a dos soldados israelíes armados frente a su casa en la Margen Occidental, en señal de frustración tras enterarse de que habían herido gravemente a un primo suyo de 15 años. Le dispararon una bala de goma a la cabeza desde corta distancia durante un enfrentamiento con muchachos que tiraban piedras.
Para Israel, Tamimi cometió un delito penal. Fue acusada de agresión y provocación, cargos que podrían conllevar una sentencia a varios años de prisión.
Ahed Tamimi (izq) y su madre Nariman tratan de liberar al hermano de la niña Mohammed, que se lo quiere llevar un soldado israelí el 28 de agosto del 2015 en Nebi Saleh, Cisjordania. Ahed será juzgada por un tribunal militar israelí por abofetar a dos soldados israelíes en diciembre. (AP Photo, File)
El arresto de Tamimi en su casa en medio de la noche en diciembre y sus presentaciones ante los juzgados, acompañada por soldados israelíes y mostrándose imperturbable, evocan otros momentos históricos. Otra generación de palestinos parece enfrascada en un nuevo ciclo de protestas y detenciones por parte de los israelíes, tres décadas después de que los palestinos montasen su primer alzamiento tirando piedras y quemando neumáticos en las calles.
Desde mediados de la década de 1990 se entablaron numerosas negociaciones de paz que no dieron frutos y las diferencias se han ampliado en la última década ante la decisión israelí de seguir construyendo asentamientos en tierras que pretenden los palestinos, combinada con la fractura palestina entre un grupo reconocido internacionalmente que gobierna partes de Cisjordania, y Hamas que controla Gaza.
El padre de Tamimi, Bassem, quien tiró su primera piedra a los 14 años y participó del primer alzamiento, dijo que supone que el tribunal israelí le aplicará un duro castigo a su hija y que ella pase cierto tiempo en la cárcel.
Su esposa, Nariman, está siendo juzgada asimismo en conexión con el episodio del 15 de diciembre en Nabi Saleh, donde viven, y está presa junto con su hija.
Desde 2009 los residentes de Nabi Salah han estado montando protestas contra la ocupación que a menudo terminan con pedradas. Ahed Tamimi participa en esas acciones desde niña y ha tenido varios publicitados enfrentamientos con soldados israelíes. Una foto la muestra cuando tenía 12 años amenazando con el puño a un soldado mucho más grande.
El padre de la muchacha dice que sufre por su detención, pero que espera que de todo esto salga algo positivo.
Opina que el apoyo recibido por su hija –más de 1,7 millones de personas firmaron un pedido online para que se la libere– puede marcar el inicio del último capítulo de la ocupación israelí.
“Me parece que estamos en un momento clave de nuestra historia, en que lidiamos con nuestros ocupantes y con la colonización de otra manera”, dijo Tamimi padre. “El costo es alto… pero la generación de Ahed representa lo que será la generación de la libertad”.
Bassem Tamimi usa el interés que genera el caso de su hija para recabar apoyo. Dice que ha recibido a cientos de extranjeros en su casa desde el arresto del 19 de diciembre. Su sala de estar está decorada con afiches que dicen “Libertad para Ahed” y con uno de Nariman.
Ahed Tamimi amenaza a un soldado israelí cuando tenía 12 años en su pueblo de Nabi Saleh, en Cisjordania. Foto del 2 de noviembre del 2012. (AP Photo/Majdi Mohammed, File)
Una mañana reciente se reunió con observadores voluntarios de Suiza, Suecia, Colombia, Argentina y Gran Bretaña y les explicó cuál es la lucha palestina. Se despidieron con abrazos, lágrimas y fotos en Nabi Saleh, una localidad donde viven unos 600 miembros de la familia de Tamimi.
Cuando los visitantes se iban, Bassem Tamimi se entera de que en varias paredes del pueblo aparecieron pintadas amenazantes en hebreo y que algunos adolescentes estaban tratando de cubrirlas.
Corrió hacia la zona y pidió que no tocasen las pintadas, pues las consideró una herramienta importante en la guerra propagandística.
Una pintada pedía la pena de muerte para Ahed. Otra decía que “la familia Tamimi no tiene cabida en la Tierra de Israel”. Una tercera dejaba “saludos de la unidad de represalias de las fuerzas de defensa israelíes”.
Los muchachos comenzaron a tirar piedras por sobre una calle que separa a Nabi Saleh del asentamiento israelí de Halamish, construido en parte en tierras expropiadas a los palestinos.
Pronto llegaron soldados israelíes y dispararon granadas paralizantes y balas de goma recubiertas de metal.
El 8 de marzo de 2017 un incendio en el “Hogar seguro” de la Ciudad de Guatemala dejó 41 muchachas muertas y 15 con graves y dolorosas secuelas. #NosDuelen56…
Arte: Angela Mariluz Francisco Diego y Damaris Magdalena Francisco Diego — niñas q´anjob´al de Santa Eulalia, Huehuetenango.
La intervención se realizó en el Centro Intercultural de Quetzaltenango (Xelajú), en la antigua Zona Militar 17-15.
En 1996 se firmó la paz en Guatemala: simplemente una paz FICTICIA, por que ciertos sectores sociales y sobre todo políticos (la oligarquía) así lo necesitaba para poder tener nuevos acuerdos económicos con Estados Unidos.
Nosotros no hemos tenido una revisión de nuestro pasado, una aceptación de nuestro pasado, y mucho menos hemos tenido respeto por nuestro pasado, el país definitivamente no está preparado para cerrar esas heridas. Las cosas no terminaron felizmente como nos quieren hacer creer, un gran porcentaje del ejercito desempleado, muchos formando parte de carteles narcotraficantes, la mayoría de las amas de ambos lados aún están en nuestro país, etc. etc. etc. 36 años de terror de represión NO RESUELTOS.
¿Creen que todo esto no incrementa las fuentes de violencia en el país?
Este documental ha sido realizado por Yechel Films en Santa Cruz Barillas, Huehuetenango, en diciembre del 2,016 y cumple la función en ampliar el conocimiento sobre la memoria y el proceso de reivindicación que ha realizado la comunidad originaria y nativa maya q’anjob’al sobre sus territorios ancestrales.
La historia comenzó durante el desplazamiento de las primeras familias q’anjob’al que se asentaron en la actual Santa Cruz Barillas. Para comprender el contexto es necesario citar el sistema de vida maya que hay en el territorio de la comunidad q’anjob’al.
Imox es el día en que se pide permiso al espíritu del lugar; es decir, cada acción que se requiere mover o cortar, antes se le pedía permiso de acuerdo a la cosmología maya, esto es muy importante porque para los maya q’anjob’al, todo es sagrado y por lo tanto hay que pedir permiso al Ajaw.
En ese sentido, lo primero que hicieron los originarios habitantes q’anjob’al desplazados, fue una ceremonia maya en el día Imox, dado que es la forma nativa de convivir con la naturaleza y el sistema de vida, de ahí el cimiento del nombre ancestral de las primeras comunidades q’anjob’al.
Luego se hicieron otros altares alrededor para garantizar la sabiduría, el perdón y la alimentación, que son coherentes con el estilo de vida maya; el nombre de estos lugares pocas personas los conocen, dado que se han manejado dos sistemas muy claros y radicales.
Esta semana, la dictadura hondureña detuvo durante 16 horas en al aeropuerto Tancontín en Tegucigalpa a Los Guaraguao. El régimen de Juan Orlando Hernández no los dejó acompañar al pueblo hondureño en el cierre de campaña de la Alianza contra la Dictadura.
El próximo 26 de noviembre, los hondureños van a otro proceso “electoral”: un nuevo intento vía elecciones para salir de la dictadura. Vaya batalla la de los hondureños en pleno siglo XXI, que no es muy ajena y distante a la nuestra en Guatemala.
De regreso del Bajo Aguan, Honduras leí en Telesur la noticia, de inmediato relacione a Los Guaraguo con mis primeros recuerdos de infancia.
Perdóname tío Juan… recuerdo la camionetilla Toyota Corona del abuelo. Él se llamaba Juan Crisóstomo Rivera, solomero, músico, marimbista y telegrafista de profesión. La camionetilla era color blanco hueso. Con los Guaraguo sonando, recuerdo a mi viejo al volante. Mi madre y mi hermana viajábamos de un lado a otro en ese carro en la década del ochenta, las otras dos hermanas llegaron años después, en el 87 y la última en el 96.
Recorriendo la carretera de la Costa Sur, sobre la ruta internacional, a la altura de Chicacao en el departamento de Suchitepéquez, en algún punto de la carretera nos dijo mi viejo –que por cierto se llama igual que yo–: “No vayan a seguir cantando, cuando pasemos seguimos”. En ese momento detuvo con un botón la casetera del radio de la camionetilla Toyota Corona y dejaron de sonar los Guaraguao. A vuelta de rueda veíamos una larga cola de carros, camiones, tráileres y buses, de un lado y del otro. Luego aparecieron los pintos, esos de camuflaje que portaban sus armas y las dirigieron todo el tiempo en contra del pueblo.
Fotografía internet.
Al parecer, los guerrilleros habían realizado alguna acción sobre la carretera, una emboscada, algún combate quizás. Años después supe que en esa región operaban los combatientes del Frente Sur Santos Salazar de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR).
Pasamos el puesto militar, salimos del tráfico y los Guaraguao siguieron sonando. Era un casete. Por cierto, mi padrino, futbolista, abogado y durante un tiempo empresario de cable de televisión, trajo al país uno de los primeros discos en acetato de este grupo.
La derecha hondureña, esa que parasita del respaldo de los gringos y de imponerse a base del terror, sin duda le teme al canto de protesta, las letras de Ali Primera musicalizadas y popularizadas masivamente por toda América Latina por los Guaraguao acompañaron y seguirán acompañando las movilizaciones sociales y populares.
Luego de la camionetilla Toyota, recuerdo llegó el picop Datsun rojo de palangana larga. Con ese hay otro montón de historias más.
Para comprender la aparición de la guerrilla guatemalteca es necesario hacer referencia al levantamiento militar del 13 de noviembre de 1960. Este fue el movimiento de mayor envergadura de la cadena de actos protagonizados por oficiales del Ejército desde 1954. En sus preparativos se involucraron por lo menos un 30% de los cuadros del Ejército, principalmente oficiales subalternos. Fue también la rebelión en la que se expresaron intereses divergentes en el seno del Ejército, que luego fueron unificados por el golpe de Estado del 30 de marzo de 1963.
Foto: Rodrigo Moya. La original de César Montes y la guerrillera Rosa María. Esta fue publicada “con el comandante Montes sin la guerrillera Rosa María, Guatemala, 1966”.Foto: Rodrigo Moya. Portada de Sucesos en 1966.
Aun cuando contó con el apoyo de algunos civiles, el levantamiento tenía motivaciones básicamente militares. Perseguía la destitución del Ministro de la Defensa (considerado responsable de actos de corrupción), la depuración de la oficialidad, la profesionalización del Ejército y el retorno a los valores morales impartidos en la Escuela Politécnica. Sin embargo, lo más importante fue cuestionar la decisión presidencial de permitir que expedicionarios cubanos que iban a participar en la invasión de Playa Girón se entrenaran secretamente en Guatemala y, por consiguiente, que funcionaran fuerzas irregulares en el territorio nacional.
Una filtración obligó a adelantar los planes de levantamiento, provocando la desorganización de los participantes y luego el fracaso de la intentona. Los alzados del antiguo cuartel Matamoros, única base importante que secundó el movimiento, se dirigieron al Oriente del país para retornar a la capital con el apoyo de las bases militares de Zacapa y Puerto Barrios. A solicitud del presidente Ydígoras, aviones norteamericanos que se encontraban en la finca Helvetia (Retalhuleu), campo de entrenamiento de los cubanos anticomunistas, apoyaron el bombardeo de objetivos militares, y la rebelión fue controlada. Algunos oficiales fueron detenidos, procesados y, posteriormente, amnistiados. Otros más (aproximadamente 70) optaron por el exilio en México, El Salvador y Honduras.
Foto: Rodrigo Moya. “Un baño cerca de las armas, Guatemala, 1966.
Como reacción al levantamiento militar, el Gobierno arrestó ese mismo día —13 de Noviembre— a miembros del PGT, del Partido Revolucionario (PR) y del Partido de Unidad Revolucionaria (PUR), a quienes se les acusaba de estar involucrados en la conspiración militar. Ocho días después, el 21 de noviembre, se decretó un estado de sitio en los departamentos de Escuintla, Guatemala, El Progreso, Zacapa e Izabal, lugares donde el PGT contaba con un considerable número de simpatizantes.
Foto: Rodrigo Moya. Publicada en la revista Sucesos con fotos sobre la guerrilla guatemalteca. 1966.Foto: Rodrigo Moya. “Durante Entrenamiento en el manejo de armas entre campesinos de la región.”Foto: Rodrigo Moya. “El guerrillero Yon Sosa en 1967″
Fragmento Informe de la Comisión del Esclarecimiento histórico
El día de ayer, 8 de noviembre, durante la manifestación pacífica que realizaban integrantes del Comité de Desarrollo Campesino (CODECA), el empresario Carlos Pineda, atropelló a un campesino sobre una carretera en Izabal, departamento situado en el caribe guatemalteco. Dicho empresario que se transportaba en un vehículo tipo agrícola y modificado de tal forma que pareciera un vehículo blindado, al mejor estilo de los más vulgares políticos y narcotraficantes que habitan, pululan y saquean este país, utilizó el automotor como herramienta y sobre todo como arma para intimidar y violentar a las personas que se encontraban de forma pacífica en dicho lugar. Este modus operandi, también lo vimos en la ciudad de Guatemala, el pasado 26 de abril, cuando Jabes Meda arrolló de forma premeditada y con ventaja a un grupo de jóvenes estudiantes que manifestaban de manera pacífica en una de las calzadas más importantes de la capital guatemalteca, dando como resultado una joven fallecida y varios heridos de gravedad.
Pero este modo de actuar y de utilizar los vehículos automotores como armas ofensivas, no es único en la sociedad guatemalteca, lo hemos visto en Brasil, Estados Unidos, Europa y otros países en donde el tiempo del capital nos ha obligado a creer que las manifestaciones y demostraciones pacíficas de los grupos subalternos son “bloqueos” y se ha satanizado de la manera más vulgar para que se justifique el actuar de estas personas que a todas luces son psicópatas y asesinos en potencia, tal es el caso de Jabes Meda y más recientemente del empresario Carlos Pineda Rosell.
Ilustración: autocarindia.com
Pero que caracteriza a Meda y a Pineda en una sociedad como la guatemalteca. En primer lugar el clasismo y en segundo, pero no menos importante, el racismo, ambos impregnados en el código genético de ésta sociedad de castas. Una sociedad en la cual, los grupos de poder hegemónico, por medio de los medios masivos de comunicación han internalizado y normalizado el odio visceral a la manifestación pacífica de los grupos subalternos, es decir, organizaciones indígenas, campesinas, de mujeres, de jóvenes, población LGBTIQ y toda expresión que atente en contra del statu quo establecido y perfeccionado desde la colonia hasta nuestros días.
Es importante entender que en una sociedad racista y clasista como la guatemalteca, tiene más valor económico un automóvil, un teléfono móvil, una computadora, etc., que la vida misma de una persona, independientemente de su pertinencia étnica, condición social, de clase u orientación sexual.
El tiempo del capital, que es el tiempo de las mercancías, nos ha hecho creer que al “bloquear” una carretera en cualquier parte del mundo, esto se convierte en un atentado en contra del desarrollo económico y el bienestar social del mundo entero, lo cual es una completa falacia, derivado que, es este mismo tiempo del capital el cual causa el bloqueo más grande para satisfacer las necesidades más elementales de las personas (acceso a una vida digna, acceso al agua, acceso a la educación, etc.) a nivel mundial.
Este tipo de atentados (utilizar el automóvil como arma letal) en contra de la humanidad no es más que la muestra de la posesión de los cuerpos de los poderosos en contra de los invisibilizados, de los ninguneados, de los menos, es decir de los otros; un actuar que apunta a seres psicópatas como Jabes Meda y Carlos Pineda, auténticos seres anormales, que según el doctor en psicología Hervey Cleckley reúnen las siguientes características: “Falta de remordimiento y vergüenza, conducta antisocial sin un motivo que la justifique, egocentrismo patológico y carencia de empatía, pobreza generalizada en las principales relaciones afectivas, insensibilidad en las relaciones interpersonales generales, crueldad e insensibilidad, versatilidad para la acción criminal, estilo de vida parasitario, incapacidad patológica para aceptar responsabilidad sobre sus propios actos, entre otras”.
Estas características se ven fortalecidas sobre todo dentro de algunas manifestaciones religiosas, sobre todo dentro de las denominadas sectas neo-pentecostales, a la cual Jabes Meda es miembro seguidor y fanático de este estilo de vida que fortalece el individualismo y la falta de empatía hacia las demás personas.
Es importante que se discuta, analice, investigue y castigue de forma tajante y enérgica este tipo de acciones violentas por parte de energúmenos psicópatas, que lo único que fortalecen es el clasismo y el racismo en una sociedad en donde la norma pareciera ser el individualismo, hijo bastardo del capitalismo y el neo-liberalismo.
La canción habla sobre la represión, y particularmente, dos casos en las democracias de Argentina y Guatemala, que han demostrado ser crímenes de estado similares a los ocurridos durante las dictaduras militares en pleno 2017; el caso de las 56 niñas quemadas en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción en Guatemala, y la desaparición y asesinato de Santiago Maldonado en manos de la gendarmería durante la represión a comunidades mapuches de la Patagonia.
El videoclip fue grabado en Buenos Aires durante la marcha por el aborto legal, seguro y gratuito el 29 de septiembre, junto al colectivo de artistas feministas Aúlla y trabajado en Buenos Aires durante la gira en Chile y Argentina de la artista guatemalteca.
Violeta Kovensky aka Vaioflow es rapera y productora audiovisual de BS AS Argentina, quien próximamente estará lanzando su nuevo videodisco “RAPSHOT.” Junto con Rebeca Lane forman parte del colectivo de raperas latinoamericanas “Somos mujeres Somos Hip Hop”, ellas están posicionando en la región letras y ritmos contundentes hechos desde las mujeres.
Rebeca Lane es una rapera y activista guatemalteca, quien ahora se encuentra en tour por Canadá. En el 2017 ha presentado su álbum “Alma Mestiza” en Europa, Sudamérica, México, Centroamérica y Norteamérica, contando con el lanzamiento del disco en Europa por la disquera alemana Flowfish Records. Actualmente el disco está nominado en la categoría de álbum del año en los Premios Estela.
Estando en Argentina, tanto Rebeca Lane como Vaioflow participaron junto a raperas y cantantes sudameicanas en el Cypher de mujeres vol 1 lanzado en el canal de YouTube de Sudamétrica:
Ficha técnica del tema:
Producción musical y mezcla: Martín Longoni aka Mattuk en “la vaquita estudio “
Scratchs: Dj Migma
Master: Mario Breuer
Videoclip:
producción y participación activa en la marcha por el aborto legal seguro y gratuito por Aúlla (colectivo de artistas feministas )
Cámaras: Denise Neustadt / Victoria Campana / Camila Rodríguez / Maria Emilia Busso
En noviembre se estrenará en Guatemala la película Sin Miedo, un filme de Claudio Zulián, con la participación de varios familiares de detenidos desaparecidos. En varias sentencias de la CIDH el Estado se negó a acatar una de varias sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Por eso esta película responde desde las familias de los desaparecidos a una acción de resarcimiento y dignificación de los desaparecidos, a pesar que el Estado sigue sin hacerlo. El filme es una de las formas de dignificar la memoria de los desaparecidos y de quienes siguen la lucha por la justicia y la verdad.
…
La desaparición forzada fue una de las estrategias militares a lo largo y ancho de América Latina que buscó aniquilar a la oposición política y armada de las dictaduras militares y los regímenes oligárquicos. En el caso guatemalteco, el empresariado, el Ejército, la Policía Nacional y los grupos paramilitares, como los escuadrones de la muerte, se especializaron en este tipo de operaciones y prácticas inhumanas.
“La práctica generalizada o sistemática de la desaparición forzada constituye un crimen de lesa humanidad, tal como está definido en el derecho internacional aplicable y entraña las consecuencias previstas por el derecho internacional aplicable”.[1]
Los familiares de los detenidos y desaparecidos, en la mayoría de los casos, buscaron a sus seres queridos, fueron a los hospitales, a las comisarias policiales, a los juzgados, a los cuarteles militares, a la morgue, a la Cruz Roja; solicitaron reuniones con altos funcionarios de las distintas dictaduras; incluso se reunieron con los dictadores para reclamar por la aparición de los desaparecidos y el cese de la represión.
Los reclamos de madres, hijas, abuelos y nietos no fueron suficientes para ablandar el odio de los hombres que tomaban las decisiones en las fuerzas de seguridad del país. La desaparición forzada continuó durante los 36 años de la guerra.
Miles de testimonios fueron registrados en los informes de la verdad, en el Informe Guatemala: nunca más o en el Informe de la Recuperación de la Memoria Histórica (Informe REMHI); también en el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH). Otros cientos más no fueron registrados.
La búsqueda de los desaparecidos ha sido una lucha permanente. Sin miedo, siguen las voces reclamando justicia por esclarecer el paradero de miles de ellos. Treinta y cinco años después de que se dieron muchos de los casos de desaparición forzada, los tribunales guatemaltecos comienzan a abrirle brecha a la justicia y a la enorme deuda que esta tiene.
Los perpetradores de tanto horror tuvieron en sus manos la planificación y el trabajo de inteligencia militar y policial. Tuvieron los recursos estatales y los recursos internacionales a su disposición. La dirección de las operaciones para detener y desaparecer fue realizada desde el más alto nivel de la cúpula militar, quienes operaron desde la clandestinidad muchas de las veces; incluyó la participación de escuadrones de la muerte y buscó normalizar el terror a través de los medios de comunicación, la manipulación psicológica y la impunidad.[2]La desaparición forzada de personas en América Latina.
Las voces de quienes se negaron a olvidar, las voces que siguen buscando, quienes siguen denunciando, quienes siguen reclamando sin miedo el fin de la impunidad: de eso nos habla la película Sin miedo, a través de esas mismas voces, desde la mirada y todos los sentidos de los familiares, porque los desparecidos nos faltan a todos.
Sinopsis
“Sin miedo nace de una extraordinaria intuición. En el año 2012 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó por al Estado de Guatemala por unas desapariciones forzadas donde hubo más de 45 mil durante los años de la guerra civil (1960-1996). El grupo de familiares de víctimas secuestradas y desaparecidas por el Ejército guatemalteco que interpuso la demanda, pidió y consiguió que entre otras medidas de reparación figurara la producción de un documental a cargo del Estado. Hasta el día de hoy, el Estado de Guatemala se ha negado a acatar la sentencia y por lo tanto a producir la película; sin embargo, los familiares no han querido esperar más: Sin miedo es su documental.
A partir de la intuición de que lo esencial de la cultura, de la historia y la memoria, también se juega ahora en el campo de lo audiovisual, se involucraron a fondo en la producción de esta película. Junto con el director Claudio Zulián exploraron los lenguajes del cine, la televisión, el dibujo y la performance para iluminar de manera nueva los aspectos políticos y humanos de esta larga lucha por la justicia y memoria”.
El estreno de “Sin Miedo” se realizará el 15 de noviembre a las 6 de la tarde en el Cine Lux en el Centro Cultural de España.
*para una experiencia extrema, se recomienda leer el texto acompañado del siguiente soundtrack
El manejo que los medios de comunicación tradicionales han hecho del juicio por genocidio (intencionalmente enredado, para que quede lo menos claro posible) sumado a la manipulación mediática de décadas, entre otros ingredientes, han dado como resultado productos ideológicos muy diversos. En un extremo se encuentran aquellos que afirman que la actual polarización de la sociedad guatemalteca se debe a la sentencia condenatoria pronunciada por el tribunal en el juicio por genocidio en contra de Ríos Montt, simplificando de manera pavorosa la historia de al menos ocho décadas, reduciendo el conflicto al calor de un momento que no hace más que poner al descubierto la división que ha sobrevivido a estos 17 años transcurridos a partir de la firma de la paz.
Sospechosamente, algo sobre lo que los medios de comunicación tradicionales jamás comentan, es sobre el papel que ellos mismos han jugado en la construcción de la polarización ideológica en Guatemala, historia que desemboca en este nuevo enfrentamiento discursivo en el que está en juego la reafirmación o el derrumbe de la versión histórica construida por las élites utilizando, lógicamente, entre otras empresas de su propiedad, esos mismos medios de comunicación.
1.-
No es gratuito que iniciemos nuestro relato partiendo de la Revolución de Octubre de 1944. La revolución se planteaba como un proyecto de nuevo orden, que pretendía transformar las estructuras económicas, sociales y políticas, para poner al país en la ruta hacia un capitalismo desarrollado, distanciándose de la dinámica conservadores-versus- liberales que había sido la constante desde la independencia y que consistía en un mero enfrentamiento entre los descendientes de los criollos que rompieron la dependencia de España en 1821. Liberales y conservadores eran básicamente lo mismo y mantenían al país en un régimen de relaciones feudales y a la mayoría de la población indígena marginada política, social económica y culturalmente. El discurso indígena, había sido invisibilizado, lo cual constituye una constante en nuestra historia.
El discurso revolucionario entra a escena como un nuevo actor político que se planta ante las estructuras de pensamiento establecidas y propone su desmantelamiento, paulatino, pero desmantelamiento al fin. El carácter que va asumiendo la revolución, poco a poco, empezando en el periodo de Arévalo con lo relacionado al sistema educativo, la salud y las relaciones laborales; y profundizándose durante el inconcluso periodo de Árbenz, con acciones como la reforma agraria, la posiciona como una forma de ver la sociedad, inédita hasta ese momento de la historia.
Pero los señores de la finca no podían permitirse perder la hegemonía conquistada por los abuelos de sus tatarabuelos, cuatro siglos atrás. Al verse imposibilitados de retomar el poder por la fuerza, debido al apoyo popular con que contaron los regímenes revolucionarios, pusieron rápidamente a funcionar su maquinaria ideológica. Sus puntales la prensa y la iglesia-, funcionaron como aparatos difamatorios en contra del régimen y fueron determinantes en la agitación de los meses previos y en el acompañamiento propagandístico de la invasión patrocinada por el gobierno estadunidense. También lo fueron en la imposición, después del descalabro del 54, de los nuevos condicionamientos ideológicos, influidos ahora de manera más directa por el discurso belicista de los Estados Unidos de inicios de la guerra fría, que llegaron a mezclarse con un sistema de valores y relaciones económicas fundadas en la reforma del 71, con profundos resabios coloniales… El resultado fue un collage de todas las corrientes conservadoras que habían determinado nuestro pensamiento y subdesarrollo, hasta 1944. Esto dio inicio a la etapa “anticomunista”, en el discurso de los medios de comunicación tradicionales.
2.-
El tipo de pensamiento que hizo posible el movimiento del 44 y que germinó durante el periodo revolucionario, no desapareció con la contrarrevolución. La década de los 60 se inaugura con el levantamiento militar del 13 de noviembre, acompañado de la respectiva represión que logra meses después el repliegue de los alzados. Es fundamental comprender que este primer movimiento tenía un carácter puramente reivindicativo de la institucionalidad del ejército y no pretendía más que indirectamente y desde el interior del cuerpo armado algún cambio social. Sin embargo, daría paso a lo que poco después sería la primera oleada guerrillera.
El discurso revolucionario fue devuelto a la subalternidad en que se encontraba antes de la revolución, pero se mantuvo activo, cuando no en franca resistencia, filtrándose por abajo, como una corriente alterna que fue encontrando válvulas de escape en movimientos como el de marzo y abril del 62. Muchos de sus protagonistas nutrirán luego las filas de la resistencia urbana y las primeras FAR, dando inicio a la lucha armada.
(Son los niños que mamaron de la revolución estos que se levantan en marzo y abril y los que luego toman las armas para combatir, los que se fueron tras los sueños de la pólvora).
A la vez que el movimiento y el discurso revolucionarios intentaban avanzar dentro del fango en las décadas de los 60 y 70, sumando nuevas vetas como la incorporación de las masas campesinas e indígenas a la lucha armada, los sectores conservadores lanzaban una fuerte ofensiva mediática que habría de durar las décadas mismas del conflicto, trascendiendo en el tiempo y en la idiosincrasia, hasta llegar a ser palpable en nuestros días. Durante los años del conflicto, los medios de comunicación fueron el aparato preferido de las élites del poder económico y militar para transmitir su discurso belicista de seguridad nacional (como parte del plan gringo), caracterizado por pomposas y paranoicas exaltaciones de la labor del ejército en contra del intento del comunismo internacional por filtrarse en nuestro territorio y apoderarse de todos los niños a su alcance para devorarlos y saciar su hambre. Se intensifica la criminalización del movimiento revolucionario y social, de la oposición política democrática y cualquier otro bicho que pretendiera afirmar que en este lugar existía la injusticia.
A la par, en el mismo país pero en una dimensión diferente, invisibilizadas por el cerco mediático, en las afueras de la fortaleza ideológica conservadora, acontecían las masacres contra el pueblo ixil y los pueblos indígenas en general, llenando de sangre todo el territorio. Las mascares sistemáticas se iniciaron en Petén durante el gobierno de Romeo Lucas García (Otro genocida. Se lo llevó la muerte antes de ser juzgado. Tenía Alzheimer, cuentan, padecimiento muy conveniente para alguien que llevaba tantas vidas sobre la espalda) y continuaron luego, en la versión de tierra arrasada, por todo el altiplano occidental del país…
(Recuerdo los años de aquella década ochentera, muchas tardes de lluvia en que no se podía salir a vagar por las calles, las dedicábamos a ver los programas de la T.V. nacional, entre cuya serie infantil se incluía la propaganda contrainsurgente, transmitida por el ejército, en un ejercicio paradigmático de adoctrinamiento ideológico desde los medios de comunicación).
3.-
Con la proliferación de las antenas parabólicas y la televisión por cable a finales de los años 80, la sociedad guatemalteca -que hasta entonces había sido mayormente influida por las campañas mediáticas anticomunistas, el melodrama latinoamericano y una que otra serie gringa transmitida por los canales de televisión nacional- abrió los ojos a un mundo apenas intuido por algunos. Ese mundo de colores primarios y chillantes con un verde, un naranja por ahí, el mundo de Walt Disney, de Hollywood y de los supermercados gringos con sus vistosos productos y su agresión publicitaria permanente.
Estos elementos llegaron a mezclarse y reforzar el pensamiento conservador, aspiracional, de evasión e indiferencia, que respondía en mucho a la lógica contrainsurgente instaurada a través de los medios durante los años inmediatamente anteriores, para dar como resultado un constructo acabado: el clasemediero urbano actual, ése que reacciona con toda la rabia ante las manifestaciones de protesta, el que afirma sin más fundamento que los titulares de prensa que en Guatemala no hubo genocidio; para el que el mundo se circunscribe a ciertos rincones de la ciudad capital; ese guatemalteco es el producto ideológico final del bombardeo mediático de décadas. Un ser humano cuya ideología fue construida a lo largo de los años y que, a pesar de ello, es inconsciente de su propia historia.
La gran victoria del conservadurismo no se concretó tanto en el plano militar, como en el plano ideológico. Fue la victoria ideológica, por medio de la manipulación mediática la que logró hacer pasar como inútiles e incluso criminalizar (tendencia creciente en la actualidad) las luchas por una sociedad más justa en sus diferentes esferas. Los acuerdos de paz y la consiguiente desarticulación del movimiento revolucionario y social sellan de alguna manera, con piedra y lodo, la gran victoria del conservadurismo sobre el discurso alterno. Inician las privatizaciones y cobra vigor una nueva veta del discurso conservador que se venía gestando desde un tiempo atrás en la academia de derechas: el discurso neoliberal de provincia; discurso puramente justificativo que llega a pegar perfectamente con los valores aspiracionales instaurados en un grueso de la clase media urbana.
4.-
Así llegamos a estos días, arrastrados, sedientos, desarticulados, despellejados…Y cuando todo se veía perdido, se sitúa en el medio del huracán mediático un aullido que estremece la tierra desde la fosa común, sumido en un profundo silencio durante treinta años, trabajado con paciencia y compromiso por las víctimas y sus abogados, desde un flanco inesperado, el juicio por genocidio.
El juicio, ése que ha venido a desnudar nuestra polarización, en el que se ha sentado al banquillo a uno de los genocidas más emblemáticos del holocausto latinoamericano; el que ha puesto los pelos de punta a la cúpula empresarial ante la posibilidad de ser juzgados por financiar muchos de los asesinatos de la época. Ese juicio ha puesto también al descubierto, por medio de testimonios desgarradores, la brutalidad de las acciones realizadas por el ejército, en nombre de falsos valores patrióticos…Esos testimonios han abierto los ojos de muchos que se mantenían indiferentes. El tema ha llegado incluso a ponerse de moda (lo cual puede ser peligroso, pero en este momento resulta conveniente para el esclarecimiento y el debate). Ha generado discusión y eso se agradece. Por más que queramos echarla al olvido, la historia siempre sale a flote, como el cadáver en el río.
Ya instalados nuevamente en esta contemporaneidad, encontramos por un lado el constructo discursivo hegemónico, oligárquico, contrarrevolucionario, racista, machista, genocida y negacionista. Con profundas raíces en la colonia, reafirmado en el acto de la independencia criolla de España, fortalecido y rebobinado por la reforma liberal, pulido y afilado por la contrarrevolución del 54, desarrollado bajo la lógica anticomunista de la guerra fría y barnizado con los matices de la cultura mediática norteamericana aterrizada frente a nuestros ojos cortesía de la televisión por cable a finales de la década de los ochenta…Y por el otro lado, un discurso que aparece como protagonista por primera vez durante la gesta revolucionaria de octubre y se fortalece durante esa década, que se nutre de la aventura del movimiento armado y los movimientos sociales organizados de los 60, 70 y 80. Llega casi derrotado a la firma de la paz y pierde a partir de esa fecha lo poco de unidad que le queda, adquiriendo diversos matices que van desde la reivindicación del derecho a la tierra y a la identidad de los movimientos indígenas y campesinos, los movimientos en contra de la minería, la lucha por la memoria y el esclarecimiento histórico, los movimientos por una verdadera igualdad de género y las magras movilizaciones estudiantiles (todos estos, los más dignos a mi criterio) hasta el discurso de las ONG alineadas por el financiamiento de la cooperación internacional y los casi jurásicos (por sus formas verticales de organización, tanto como por su carácter de extintos) partidos políticos de izquierda.
Es innegable que los discursos ubicados en el margen izquierdo se han visto revitalizados por el fallo de los tribunales en contra de Ríos Montt y esto se debe a una razón fundamental. El fallo judicial ha sacado a flote lo que en estos (trillados, según algunos) discursos, persiste de rescatable y de cierto, algo que tiene profundas implicaciones en el momento actual y en el rumbo que podamos tomar desde este ahora incierto como sociedad, resumido en dos puntos La recuperación de nuestra historia y la afirmación de que en este lugar las cosas no han sido siempre así, (aunque casi siempre), que si bien ha corrido sangre/muerte/llanto, dentro de esta historia han existido también seres humanos que han abierto periodos de transformación que nos sirven de referentes para pensarnos como colectividad (aunque hayan durado apenas 10 años). Que, a pesar de todo lo que ya sabemos de nuestra historia reciente, ha existido y existe organización y resistencia (aunque sean siempre reprimidas y en la actualidad se carezca de capacidad de articulación), y que este lugar no tiene porqué seguir siendo la finca de los amos trogloditas sentados sobre la degradada humanidad de unos bien domesticados siervos.
Sin adscribir ninguna ideología prefabricada, pero tomando posición ante el acontecer social de nuestro ahora, reduzco el asunto al mínimo aceptable: lo que diferencia a estos discursos es la intención de uno de recuperar la memoria, enfrentarse al pasado por más escabroso que resulte, como premisa para la construcción de una paz creíble y posible; contrapuesto a las expresiones negacionistas que nos llegan desde la otra mano, que intentan condenar al olvido lo acontecido, pretendiendo una reconciliación basada en la conveniente evasión de los hechos. Con una posición tal, no puedo estar de acuerdo. La historia no puede ser negada y borrada de un pincelazo. La historia no es un panfleto político, (aunque sí puede ser una oscura trama económica). Su reconocimiento es un acto de respeto y reafirmación de la vida, uno de esos ejercicios que nos hacen humanos. Y en el juego de esta historia, la memoria es un punto irrenunciable.
Árbenz había soñado, tal y como lo dijo en su discurso de investidura con “transformar a Guatemala de una nación dependiente con una economía semicolonial, en un país económicamente independiente; transformar a Guatemala de país atrasado con una economía predominantemente feudal, en un país capitalista moderno; y proceder de manera que esto asegure la mayor mejoría posible del nivel de vida de las grandes masas de nuestro pueblo”.
Foto tomada de la página XelaFer
Impulsó muchas reformas y cambios, entre ellos nacionalizó 390 mil hectáreas que estaban en manos de la empresa bananera estadounidense La United Fruit Company en donde era socio Allen Dulles director de la CIA y hermano del secretario de Estado de los Estados Unidos John Foster Dulles, y su hermano.
Es necesario conocer la historia, cuáles son las reformas que impulsó y las falsedades que se construyeron para derrocarlo bajo el discurso infame del anticomunismo.
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La Revolución de Octubre logró en sus diez años de vigencia plasmar en leyes y proyectos concretos la energía utópica que desplegaron las mujeres y hombres que llevaron adelante este fenómeno histórico.