
Donde las semillas guardan la memoria de los pueblos
Cada semilla era un libro diminuto escrito por generaciones que aprendieron a conversar con la lluvia, a leer el comportamiento de los suelos y a distinguir qué planta resistía una sequía o una plaga. Por Xiomara Claribel Ajín Lo primero que me llamó la atención fue el silencio. No era el silencio de una habitación vacía, sino el de un lugar donde la vida se protege con paciencia. Apenas crucé la puerta del Banco de Semillas del Instituto Mesoamericano de Permacultura (IMAP), en San Lucas










