
El libro de los muertos
Por Dante Liano Cuando llegué al sitio en donde se encontraba, comprendí que el Libro de los muertos no era precisamente un libro. Supe de su existencia por casualidad, como, con frecuencia, ocurre con los hallazgos científicos. Mi buena amiga Ana María me había recomendado con el director del Archivo Nacional, un hombre maduro y moreno, de profundos rasgos asiáticos, de manera que no se podía advertir si sus ancestros eran mayas o aztecas o simplemente chinos, de esos que emigraban de Taiwan hacia América, quemaban sus










