
Trabajadores ¿o colaboradores? del mundo: ¡uníos!
Por Marcelo Colussi En 1848, como frase final del Manifiesto Comunista, dos jóvenes intelectuales alemanes decían: “Trabajadores del mundo: ¡uníos!” El llamado, vehementemente impetuoso, buscaba la organización de toda aquella persona que trabaje –es decir: que por medio de su esfuerzo, modifique el entorno natural en función de un proyecto humano– para, en una acción revolucionaria, cambiar el opresor sistema capitalista marchando al socialismo, puerta de entrada a una futura sociedad sin clases sociales: el comunismo. Uno de esos jóvenes decimonónicos, devenido un agudo pensador









