
Una tarde de mayo
Por Dante Liano Mi barrio se llama “Ciudad de los estudios” y debe ese nombre al hecho de que, a pocos pasos de mi casa, están las Facultades de Arquitectura y de Ingeniería. Quizá por eso, en las calles adyacentes circulan jóvenes que hablan en varios idiomas, cargados de reglas de dibujo que uno creería anticuadas, a veces con maquetas de edificios imaginarios, otras con rollos de cartón que superan su estatura. La estación del metro es un hormiguero de muchachas y muchachos, de entrada










