
El feudalismo municipal o cómo heredar una alcaldía sin trabajar
Por Wellinton Osorio En este país hay una forma de ejercer el poder a la que casi nunca se le llama por su nombre. No es porque falten las palabras, sino porque nombrarla obligaría a algunos a voltear a ver los pueblos de la periferia; y eso les queda lejos. Sin embargo, la palabra existe desde hace siglos y sirve para lo que queda cuando una municipalidad deja de ser una institución pública y empieza a administrarse como que fuera una finca, con su patrón,










