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Pacto por el golpe de Estado entre Giammattei y Sandra Torres

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Créditos: Prensa Comunitaria
Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Pablo Rodas Martini

La jauría del Ministerio Público sigue su embestida contra Semilla y contra cualquier intento del Tribunal Supremo Electoral (TSE) por reencauzar la segunda vuelta electoral. La presión de Manuel Conde, quien sabe que cualquiera— hasta alguien sin nada de carisma, como él—derrotaría a Sandra Torres en una segunda vuelta electoral, es quien de facto controla al MP con la anuencia del presidente Giammattei. Los días corren y él se juega los últimos días para poder desbancar a Bernardo Arévalo y Semilla de la contienda y que el TSE, doblegado una vez más, y con la venia de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y la Corte de Constitucionalidad (CC) lo designen como el candidato “legalmente” electo.

Las piezas del ajedrez político nacional se mueven de tal modo, que uno identifica el estilo encubierto, maquiavélico, y pérfido de Conde, con la anuencia de un presidente que no querrá que alguien como Arévalo asuma el poder pues quién sabe que desmadres contables encontrará en las cuentas nacionales, con millones de quetzales desviados hacia él, ministros, y el ramal de diputados y alcaldes que medran como parte del Pacto de Corruptos.

Las últimas declaraciones de Sandra Torres en relación a su imposibilidad de viajar a EE.UU., y en particular hacia cuestionar a Semilla, en lugar de lo que uno esperaría de una candidata honorable de solicitar que las presiones del MP concluyan y que se permita que la población elija al próximo presidente, revela la otra opción que Giammattei está barajando: En caso el reemplazo de Arévalo con Conde no prospere, se declararía ausente la segunda casilla, y Torres, con la venia de un CC que usa la Constitución como un niño juega con plasticina, declararía presidenta a Torres por “descalificación” del candidato opositor.

Torres, quién perdería contra cualquiera, quizás incluso contra su sombra, se percató de la tremenda oportunidad que se le ha abierto y por eso se ha sumado a la embestida propiciada por Conde para desbancar a Arévalo. Es como ver a cuervos tratando de comer carroña: mientras uno hace el esfuerzo de cortar, el otro está al lado, presto a arrebatarle el trozo de carne al primero.

Giammattei podrá ser cualquier cosa, pero tonto no es. Ante sí tiene dos opciones: por un lado en privado le da el apoyo a Conde para que presione al MP, y por el otro ya habrá pactado con Torres de que si Conde no es designado por el TSE, la segunda vuelta sería prácticamente un referéndum con la foto de Torres y la otra casilla sin rostro, o si tanto es el descaro, pues los votos nulos vapulearían a Torres, sin necesidad de que se realizase la segunda vuelta. Al final de cuentas, Giammattei lograría su objetivo con cualquiera de ambos, Conde o Torres, los millones que haya desviado hacia sus cuentas personales o de achichincles quedarán sin ser rastreados.

Si la jauría del MP no para su cacería, estamos frente a un clarísimo golpe de Estado, solo que más “sofisticado” al que habrían dado en el pasado generales con sus armas y soldados, o al que habrían dado en el pasado los dictadores latinoamericanos. Giammattei toma ventaja de que EE.UU. está muy debilitado frente a los gobiernos centroamericanos pues si endurece sus políticas hacia la región, estos abren el flujo de migrantes, créandole grandes problemas a Biden en la frontera con México. Giammattei también toma ventaja de que Nicaragua primero y luego El Salvador ya han violentado la democracia, por lo que ocurre en Guatemala parecería ser no más que otro flujo de aguas negras por la gruesa tubería del desague centroamericano.

En Guatemala está teniendo lugar un GOLPE DE ESTADO!

Por cierto, que lamentable la salida al “exilio” de Juan Alberto Fuentes en el momento actual. Aprovechó la coyuntura para victimizarse y tratar de salir con caballo blanco. Solo endosó a Semilla con un escándalo del cual Semilla no tiene absolutamente nada que ver, un escándalo que más bien debería de relacionarse con la UNE, pues fue durante ese gobierno que tuvo lugar. Su salida no hubiera sido objetable si no la hubiera hecho en medio de fanfarrias.

 

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