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Perros, gatos y zapatos

Por Dante Liano Es de todos sabido que la palabra “perro” no muerde. También, que un perro real sí muerde. Ambas banalidades esconden una de

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Volver al pasado

Por Dante Liano Hay una novela de Stephen King que parte de una idea banal: ¿qué pasaría si una persona pudiera regresar en el tiempo

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Una novela monumental

Por Dante Liano Quizá la fuerza de la monumental novela de Vasili Grossman, Stalingrado, no reside en su amenazador número de páginas (mil seiscientas en la versión

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Messi y Topo Gigio

Por Dante Liano Las pantomimas de lucha libre denominadas wrestling, que en el mundo hispanoamericano fueron presentados en el programa argentino “Titanes en el ring”, tienen una

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Poeta en paracaídas

Por Dante Liano Siempre creí que el Poeta era un español castizo. Ahora descubro que somos paisanos, yo de provincias y él de la capital.

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Chilena en el trópico

Por Dante Liano Un ejemplar maltratado, releído, subrayado de amarillo y naranja por todas partes, de la Historia de la literatura hispanoamericana, de Enrique Anderson Imbert, me

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El idioma de Messi

Por Dante Liano Un antiguo estupor me hace reincidir en la lectura de textos que debería evitar. Muchas veces he refrenado el impulso de escribir

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Esterno notte

Por Dante Liano  ¿Puede decirse de una serie de televisión que provoca ese extraño sentimiento llamado “tristeza”? Quizá no sea la palabra precisa, pero la

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El tiempo diferido

Por Dante Liano Melancólica, la rueda del tiempo gira sus desganados engranajes, y, de pronto, o casi de pronto, cosas coinciden: puntos, líneas, deseos y

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Las largas horas de la noche

Por Dante Liano Dos autores se asoman en el pasaje ambiguo y neblinoso entre el siglo XIX y el siglo XX. Uno pertenece más al

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Un canto a la humanidad

Por Dante Liano Algunas novelas invitan a la lectura, y, una vez comenzadas, hipnotizan y seducen, de modo que el libro no se puede soltar.

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Todo pide salvación

Por Dante Liano Quiere el lugar común que, delante de la transposición cinematográfica de un libro, el lector culto, refinado y exigente exclame: “¡Era mejor