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Detonan artefactos que fueron utilizados en la época de la guerra

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Créditos: Joel Pérez.
Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Joel Pérez

Al menos cinco de artefactos explosivos, remanentes de la guerra interna que nunca explotaron y fueron conservados en las casas de algunos pobladores de Ixcán, Quiché, después de la Firma de la Paz; fueron detonados por la División Especial de Explosivos (DIDAE) de la Policía Nacional Civil (PNC), entre el pasado jueves 8 y este viernes 9 de septiembre.

La PNC realizó las coordinaciones con las autoridades comunitarias para obtener permiso de desactivar los explosivos. Para seguridad de la población del lugar fueron detonados en un lugar seguro de la comunidad de Pueblo Nuevo.

Entre los remanentes de la guerra está un proyectil artillería calibre 105 milímetros, denominada HELL HE, el cual traducido al español significa “infierno alto explosivo”, diseñado para tener un alcance de un radio de 150 metros. Dicho explosivo fue localizado en un terreno de la iglesia parroquial de la comunidad de Ixcán.

Los pobladores de la comunidad solicitaron a la policía que realizara una búsqueda minuciosa, en un terreno en donde está ubicada una  escuela, pues según los pobladores, en dicho lugar funcionó un destacamento del ejército. Los pobladores expresaron su temor a que uno de los artefactos pudiera ser localizado por uno de los estudiantes y poner en riesgo la vida de otros.

A pesar del paso de los años, y a que han permanecido entre la maleza, no han perdido sus propiedades explosivas, ya que están diseñadas para permanecer en cualquier lugar por varios siglos, según indicó el personal a cargo de la diligencia.

De acuerdo a la policía, otras comunidades en donde se ha reportado existen estos artefactos son: Xalbal, Ixtahuacán Chiquito, Cuarto Pueblo, Los Ángeles, Mayaland y Pueblo Nuevo.

Foto: Joel Pérez.

En la comunidad Los Ángeles, uno de los vecinos localizó uno de estos artefactos hace más de 5 años. Se trata de una granada de mortero de doble propósito de calibre 60 milímetros.

Dijo a Prensa Comunitaria que lo resguardó, por varios años, en el patio de su vivienda, pero, ahora, por seguridad de su familia, decidió entregarlo al personal de la DIDAE para que detonaran en un terreno lejano a la comunidad.

Andrés Sales, de 60 años, originario de Huehuetenango, es uno de los sobrevivientes del conflicto armado interno que decidió entregar una granada con las mismas características, pero de fabricación coreana, que tenía guardada en su casa.

Existen varias historias en diferentes comunidades del municipio, como las de Sales. Principalmente, la gente ha contado que el ejército realizó masacres contra poblaciones enteras y, en otros espacios, instaló campamentos militares.

“Gracias a estas personas que han venido a destruir estas cosas. Decidí entregarlo porque tengo una niña en la casa y cualquier descuido pueden golpear la bomba. Ni dios lo quiera -ocurra- una tragedia”, indicó Sales, quien recordó que los años más difíciles del conflicto fueron los inicios de la década de los ochenta.

“Hubiera sido bonito si el ejército hubiera respetado nuestras comunidades, pero nada, se llevaron hasta los animales que teníamos en la casa”, relató Sales.

Relato de lo que dejó la guerra

Foto: Joel Pérez.

El municipio de Ixcán fue uno de los más afectados por el conflicto armado interno. Durante la guerra se registraron varias masacres. Una de las más recordadas es la de la comunidad Unión Cuarto Pueblo en donde, el domingo 14 de marzo de 1982, el ejército irrumpió a la comunidad y masacró a más de 400 personas por considerar eran colaboradores de la guerrilla.

En esa comunidad también han sido localizados varios explosivos. Uno de ellos, fue destruido el viernes 9 de septiembre. Según la DIDEA, en Unión Cuarto Pueblo también fue destruido un proyectil de artillería calibre 75 milímetros.

En la comunidad Mayaland las autoridades dieron al equipo especial en explosivos dos granadas de fragmentación calibre 40mm k-200, que fueron localizadas en terrenos de la comunidad y que han permanecido, por varias décadas, cubiertas por la maleza.

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