Las ciencias sociales, objetivo de Bolsonaro en Brasil

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Créditos: bolson
Fuente: AP

Por: Nelson Ferrer / Redacción

Recientemente, el Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro declaró su intención de reducir el presupuesto de las facultades de Filosofía y Sociología para destinarlo a aquellas carreras universitarias que “generen retorno inmediato”. Esto muestra el desprecio por las ciencias sociales, que consideran inútiles para la sociedad y fuente de ideologías y “marxismos culturales”, además de pervertir valores sociales y religiosos.

Ésta es sólo una de las medidas que los científicos sociales y están sufriendo, dentro de las políticas retrógradas del gobierno de Bolsonaro.

Además, ha habido un recorte de 30% de los presupuestos de las universidades UnB (Universidad de Brasilia), UFBA (Universidad Federal de Bahia) y UFF (Universidad Federal Fluminense), con la justificación de censura ideológica (manifestaciones políticas dentro de la universidad) y el mal comportamiento de los estudiantes en el campus, como fiestas y vestimentas inadecuadas.

Estas nuevas manifestaciones se suman a ataques cotidianos en varios ámbitos del Gobierno. En un solo pronunciamiento, el Presidente atacó a los científicos sociales, rechazó el turismo de homosexuales, y ofreció las mujeres brasileñas a los turistas extranjeros, entre otras atrocidades.

Además, en una reciente declaración, propuso un proyecto de ley para liberar crímenes realizados por propietarios de tierras sobre “pretendidos” invasores de sus tierras. El escenario hoy es de mucha violencia, de odio y de crímenes, como se aprecia en las acciones cometidas en varias invasiones de tierras indígenas.

Todo esto acompaña al desmonte de políticas sociales y ambientales, que
se habían implementado desde el inicio de la democratización brasileña . Cambios en la seguridad social, la liberalización total de la economía y la desprotección de los trabajadores se están estableciendo de manera violenta, afrontando todas las manifestaciones de la sociedad organizada y de la oposición.

El espacio de manifestación ha sido reducido y atacado, y los científicos han sido colocados como enemigos de la sociedad. No sólo las ciencias sociales y humanas, sinolas ciencias en general son afectadas por cortes de recursos y ataques a las teorías científicas, expuestas al filtro de las creencias religiosas. Creacionismo y terraplanismo están en el orden del día, contraponiendo las “mentiras” de las ciencias. Además, la protección del medio ambiente y el cambio climático han sido interpretadas como ideologías de izquierda, que deben ser combatidas pues retrasan el desarrollo del país.

Se oye proponer revisionismos históricos sobre la dictadura que inició en 1964 en Brasil, considerada ahora como movimiento contra el comunismo, negando la tortura y la represión política. También el nazismo es interpretado como un movimiento de izquierda en el mundo.

Para agravar la situación, algunos alumnos han amenazado (algunos ya lo han hecho) grabar las clases de la universidad con móviles para hacer acusaciones de “adoctrinamiento” político, y algunos profesores han debido dar declaración. Debemos resaltar que esas amenazas y ataques se están haciendo también a los profesores de las escuelas públicas, considerados como los responsables del atraso del país. Una de las propuestas defendidas por el gobierno es de regulación de la enseñanza domiciliar, a cargo de las familias, para proteger a los niños del “adoctrinamiento” y de los valores “pervertidos” que la educación propaga.

Así, dentro del difícil contexto político brasileño, los y las profesionales de las ciencias sociales y humanas están viviendo momentos difíciles, siendo coaccionados y atacados todo el tiempo.

Esta situación ha provocado la solidaridad de colegas, asociaciones e instituciones en todo el continente, apoyando a las y los colegas brasileños que intentan resistir buscando alternativas para seguir trabajando.

Autoría y edición

Fundador de Prensa Comunitaria. Es profesor investigador en CIESAS Occidente desde el 2008 y profesor investigador emérito en FLACSO Guatemala.

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