
Nombrarnos desde la Montaña: historia y resistencia
Nombrar La Montaña no debería ser motivo de vergüenza ni un recurso de burla que moralice desde lo despectivo. Por el contrario, decir que somos de La Montaña implica asumir una herencia histórica de encuentro, resistencia y mestizaje, un territorio donde se tejieron memorias, luchas y formas de vida que han sido invisibilizadas. Reivindicar este nombre es afirmar que en las laderas, los bosques y las comunidades de este corredor histórico habita todavía una identidad digna, que merece ser reconocida con orgullo y no desde el estigma. Por










