Sayaxché en naranja con 19 puntos fronterizos sin control

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Créditos: Fotografías Elmer Ponce

Por Elmer Ponce y David Toro

En Sayaxché, Petén los casos de COVID-19 detectados son pocos, sin embargo los 19 puntos ciegos de la frontera con México, en el sur-occidente petenero, y la reapertura económica que inició hace ocho días causa preocupación por un posible brote que podría superar la capacidad de respuesta de la red de salud local. 

“La reapertura nos afecta mucho, no queríamos que esto pasara pero sabíamos que iba a suceder. Hay gente en contra por el temor a los contagios y otros a favor porque llevan cinco meses sin poder trabajar, me preocupa que los casos se disparen”, respondió en una entrevista el doctor Roy Flores, director del Área de salud del Sur-Occidente de Petén, que cubre los municipios de las Cruces, la Libertad y Sayaxché, una subregión habitada por 203 000 habitantes. 

Durante la crisis sanitaria que inició el 13 de marzo hasta el 3 de agosto, el departamento de Petén acumuló 421 contagios de COVID-19 y seis personas fallecidas. El director Flores asegura que en el Sur-Occidente de Petén se han registrado 31 contagios, se han realizado 167 pruebas de diagnóstico y actualmente 10 pacientes siguen como casos activos. 

Cuando el sistema de alerta aprobado por el gobierno del presidente Alejandro Giammattei entró en vigencia el 27 de julio, Sayaxché y las Cruces estaban en la segunda máxima alerta y la Libertad en amarilla, en el tercer nivel. Esos indicadores, suponían la posibilidad de que el transporte público comenzará a funcionar junto a la eliminación de las medidas de contención, como el toque de queda y el confinamiento de los domingos. 

Flores señala que esta reapertura los pone en máxima alerta porque tiene dos fronteras oficiales que vigilar y 19 pasos ciegos entre Chiapas y Tabasco, que aumentan el riesgo de nuevos brotes. Por ello, el área de salud habilitó cinco centros respiratorios preventivos para intentar detectar a casos de personas en las comunidades fronterizas que presenten los primeros síntomas. 

“Las fronteras pueden estar cerradas, pero la migración sigue. Hemos visto gente caminar y cruzar por la frontera del Naranjo últimamente”, aseguró Eduardo Velásquez, presidente de la Comisión de Monitoreo Comunitario en Salud y Migrantes (Acomunsa). 

Velásquez se suma a la preocupación del director de salud Flores sobre la posibilidad de un aumento de casos. “Somos vecinos de México, la infección está ingresando por puntos ciegos, tenemos pocos médicos en los centros de salud, ¿qué va a pasar cuanto el personal de salud se infecte?”, precisa y se cuestiona al mismo tiempo. 

Acomunsa se está encargando de realizar coordinaciones con el área de salud en caso de contagios o casos sospechosos de COVID-19 en las comunidades fronterizas de las Cruces. 

Un hospital regional sin área de intensivo 

El referente de salud en la región sur-occidente de este departamento es el Hospital Regional de Sayaxché, donde el personal solo puede atender casos leves que son remitidos a sus casas o casos moderados. “No tenemos máquinas para pacientes graves, no tenemos el equipo de intensivo, nunca lo hemos tenido, lo único que podemos hacer con insuficiencia respiratoria es referirlos al hospital de Santa Elena o al Temporal de San Benito”, indicó el director Germán Cruz. 

“Esta pandemia nos agarró desprevenidos, no teníamos nada preparado, es una situación inusual, imagínese que ahora estamos entregando 130 mascarillas diarias al personal, es una inversión enorme”, indicó. 

Cruz se mostró optimista durante la entrevista realizada el 29 de julio, porque tras una larga espera recibió 200 pruebas rápidas para diagnosticar COVID-19 y asegura que serán priorizadas para las personas con síntomas. Hasta el momento en el hospital no se ha detectado ningún caso en la población, únicamente el caso de una trabajadora de salud en el mes de julio. 

El Hospital Regional de Sayaxché tiene una pequeña área de aislamiento para casos de COVID-19, acondicionada con 10 camas para pacientes sospechosos que esperan el resultado de la prueba. Para el traslado de enfermos solo cuentan con una ambulancia equipada y es la que se usa para enviar a personas con síntomas de los tres municipios de la región a los centros de referencia. 

Para la emergencia tienen autorizado contratar a 28 personas entre médicos, enfermeras, conserjes y personal de lavandería. Pero hasta el momento esto no se ha concretado. Para el director Cruz esto es importante, “imagínese que los hospitales grandes de la ciudad colapsaron, necesitamos prepararnos”. 

“Mi mayor preocupación con la reapertura es la gente de las comunidades, allá no llega la información de la pandemia, no saben lo que está pasando, no se respeta el distanciamiento ni tienen mascarillas”, concluyó Cruz. 


Autoría y edición

Periodista y fotógrafo en Prensa Comunitaria

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