Opinión

Escritores y humor

Por Dante Liano Debo a Gerald Martin, en su biografía de Gabriel García Márquez, una anécdota que bien serviría para iniciar unas divagaciones sobre el

Opinión

Boleros

Por Dante Liano  De la música latinoamericana, prefiero, sin redención, a los boleros. Dejo a otros el tango, ese desgarrado canto que arrastra penas, desconsuelos

Opinión

No te veré morir

Por Dante Liano  Se dice que las buenas novelas poseen unas primeras líneas memorables, y que esas primeras líneas dan el tono de lo que

Opinión

Alessandra

Por Dante Liano  Cuando era estudiante universitaria,  Alessandra Riccio viajó a La Habana, para afinar sus conocimientos sobre la literatura cubana. No sabía que ese viaje

Opinión

Cincuenta años de Asturias

Por Dante Liano  Miguel Ángel Asturias murió, en un hospital de Madrid, el 9 de junio de 1974. Había sido estudiante rebelde y burlón en

Opinión

Abrir la puerta

Por Dante Liano Puerto Barrios es uno de las pocas ciudades caribeñas de Guatemala: se asoma al Golfo de México con una cierta timidez, dado

Opinión

Capítulo VIII

Por Dante Liano  Si no el más conocido, el episodio de los molinos de viento es uno de los más conocidos del Quijote. Para llegar a ese

Opinión

Tristán e Isolda

Por Dante Liano  Nunca he sabido la trama de Tristán e Isolda, nunca. Para saber la trama, corrí a la Historia universal de la literatura,  de Francisco

Categoría por defecto

Un placer genial

Por Dante Liano Entonces, la historia es esta: un sultán de Oriente se complace en yacer, cada noche, con una hermosa doncella. Al alba, la

Opinión

Mente y cuerpo

Por Dante Liano El caballero francés René Descartes descubrió una paradoja que se ha convertido en aforismo y, de aforismo, en sentencia que cualquier hijo

Opinión

Una madre monumental

Por Dante Liano  El escritor italiano Antonio Franchini no desconoce la ironía ni, tampoco, una versión despiadada del amor filial. Su última novela, Il fuoco che

Opinión

La soledad del maratoneta después de la carrera

Por Dante Liano  Hace unos días, por los oblicuos juegos del recuerdo, surgió en mi mente, como inesperada memoria, la esquelética figura de William Pérez,