
La cena
Por Ilka Oliva Corado Fidelio se detiene y descansa junto a la carreta de helados, tiene ampolladas las plantas de los pies, sus zapatos apenas tienen suela. Ha recorrido gran parte de la ciudad desde las siete de la mañana, pronto entrará la noche. No ha sido un día bueno, no logró vender ni la tercera parte de la mercadería, así pasa para los días en los que comienza el otoño y el clima cambia de repente. Nunca se imaginó que el norte sería eso, empujar










