
La casa de las miradas
Por Dante Liano El doctor Víctor Frankl, psiquiatra austriaco, fue enviado a un campo de concentración nazi, a causa de sus orígenes judíos. Cuando se vio en esa situación, Frankl decidió que no iba a morir. Sus compañeros de prisión caían, primero, en un estado de degradación física espantosa: los carceleros, fieles a la fúnebre ideología nazi, los torturaban y los vejaban, y, al mismo tiempo, no los alimentaban. Un pedazo de pan era una fortuna para quienes podían consumirlo. A la degradación física seguía










