
El fantasma del miedo
Por Marcelo Colussi El miedo paraliza. Eso no es nuevo, en absoluto. Todos lo sabemos desde tiempos inmemoriales, y quienes ejercen alguna cuota de poder, además de saberlo, lo utilizan. El miedo comporta algo de irracional, de primario; la lógica «bienpensante» pierde ahí la supremacía. Por ser un sentimiento primario, casi del orden del reflejo incondicionado (instintivo), nos acerca más al mundo biológico. Alguien asustado, no digamos ya aterrorizado, es presa de las reacciones más viscerales, más impensadas, dejando totalmente a un lado las decisiones










