
Los rusos
Por Dante Liano La canoa se meció, como una hamaca holgada, cuando rebotó contra las llantas viejas del embarcadero. Las aguas del lago estaban picadas por el reciente paso del ferry para Santa Ana. Saturnino se aferró a uno de los pilotes del carcomido muelle y enroscó la cuerda, para hacer el gancho que fijaría a la pequeña embarcación. Luego subió por una escalerita de lazo, dio un último vistazo para ver si no se olvidaba algo y caminó, tambaleante, sobre los vetustos maderos. Pisar










