
El cuchillo y la herrumbre
Por Dante Liano Cuando pasaron los años, en las despobladas estancias de la jubilación, el Comisario Alberto Paniagua se acordó de un viejo crimen, con el cansancio habitual del que visita un lugar ya conocido. No se acordó por casualidad, sino a causa de un pedazo de papel que le deslizaron sobre la mesa del café en donde aireaba sus inquietudes. Las pocas líneas del mensaje no llegaban a un párrafo. Sin embargo, esas palabras tenían el peso del campanario de la iglesia colonial, la










