
Helado de coco
Por Ilka Oliva-Corado Despierta como todos los días a las tres de la madrugada, se pega un estirón en la cama de metal que tiene una pata coja y da un salto, cae parada en el piso de tierra. Destranca la puerta hecha con pedazos de tablas y sale al patio a cepillarse los dientes y a lavarse la cara con el agua fría que recibió el sereno de la noche. Corta un limón en dos, le deja caer un poco de bicarbonato y










