
El concurso literario
Por Dante Liano Al final de la historia, nadie recordaba de quién fue la idea. Pudo haber ocurrido en el apacible otoño de San Andrés, ese de las lluvias constantes, que llaman “temporales”, por el largo tiempo que se llevan, nada que ver con los de la costa, que duran una hora y son violentos, catastróficos y torrenciales. Al contrario, las lluvias otoñales eran constantes y suaves, regaban con una especie de cortesía los campos, y apenas si se mecían las copas de los cipreses,










