Keiko contra Keiko

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Créditos: Internet

Hubo una fantástica sorpresa en el discurso de la presidenta Keiko el 28 de julio. En un pasaje muy breve dijo: no hay dos Perú, el Perú es uno, la nación es una. No sé si en algún discurso de su campaña habrá sostenido esta tesis. Probablemente, no.

Por Rodrigo Montoya

Si se tratase de una novedad fruto de una profunda reflexión, sería yo el primero en saludarla y en reconocer su propio mérito. Lamentablemente, no. La primera Constitución del Perú, en 1923) sostuvo en su artículo primero: “Todas las provincias del Perú, reunidas en un solo cuerpo forman la Nación Peruana”; en el segundo: “Esta es independiente de la Monarquía Española y de toda dominación extranjera”; y, en el tercero, “No puede ser patrimonio de ninguna persona ni familia. La soberanía reside esencialmente en la Nación, y su ejercicio en los magistrados, a quienes ha delegado sus poderes”. Quienes la redactaron cometieron dos errores muy serios: hablaron de una nación, su nación, que no existía y olvidaron conscientemente a cerca de un centenar de naciones existentes al final del virreinato español y en los primeros meses de lo que después sería la República con la victoria del ejército de Bolívar en Ayacucho (1824).

En ese mismo momento, en Europa las nuevas repúblicas como las de Alemania, Francia y Holanda, por ejemplo, reunieron varias de sus naciones históricas, unificándose en una nueva nación moderna, sin reyes, sin señores feudales y alrededor de las jóvenes burguesías con las que empezó el capitalismo. En Perú, por cuenta propia, el conjunto de criollos herederos de los españoles, decidió considerarse como la nueva nación, guardando el omnímodo poder de los señores de la tierra con sus esclavos y siervos, y conservando el gran poder de la iglesia católica, con sus  millares de haciendas, sus siervos y sus esclavos, y con un Estado virreinal que poco a poco fue haciéndose  republicano, ese sí nuevo, con sus caudillos generales disputando la presidencia de la República, al margen de algo llamable democracia.  En esa nación peruana no estaban considerados los llamados indios. Desde entonces el Perú (republicano) nació dividido en dos, nos guste o no, derivamos  desde 1532 de los españoles partidos en dos con Pizarro y Almagro, y de los hermanos Huáscar, el último inca, y Atahualpa el hermano que no aceptó que Huayna Capac ungiese en el Cusco a Huáscar como legítimo inca y trató de derrocarlo. Por las guerras entre españoles, entre incas y de españoles contra los incas, y por las enfermedades que llegaron al territorio inca, seis años antes que Pizarro, (Huayna Capac murió por una de ellas) la sociedad inca perdió en un siglo (1520-1620) el 94 % de su población y solo quedaron 600 mil personas. Esa hecatombe gigantesca es la fuente del inmenso dolor andino en lo que quedó del territorio inca.    

Como en 1823 no existía aún la llamada nación peruana, decir entonces “la nación peruana es” no tenía sentido; lo que con honradez debieran haber escrito los flamantes republicanos de la independencia habría sido “Nos gustaría que la nación peruana sea… e incluya ya a todas las naciones que habitan la patria llamada Perú…”. En la política que las clases y sus aliados practican no hay lugar para sinceridades como esa; solo cuentan sus intereses; ayer, hoy y mañana. Sostener hoy que la nación es una, que no hay dos Perú, y no mencionar una sola palabra sobre los pueblos, patrias, naciones históricas y culturas, privilegiando siempre el singular y negándose a hablar en plural, es la misma actitud colonial de hace dos siglos. Hoy, los pueblos quechuas, aymaras, amazónicos y costeños, reclaman sus derechos, exigen justicia, juicios, sentencias y condenas a quienes matan en nombre de la democracia, a quienes violan a sus niños, a quienes los dejan sin agua y sin bosques.

Cuando la presidenta Keiko comenzó a leer su discurso y vio que una parte de los diputados y senadores abandonaban la sala mostrando fotografías de las víctimas de la feroz represión en los años 2022 y 2023, quedó en silencio, parecía morderse los labios, se repuso y siguió leyendo. Luego, se mantuvo firme y no improvisó nada. ¿Tienen espacio alguno en este Perú oficial los pueblos, patrias, naciones y culturas, que son parte fundamental del Perú?  

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