Por Kajkoj Máximo Ba Tiul
San Cristóbal Verapaz es un municipio que queda a más de 200 kilómetros de la capital. Fue fundado el 14 de agosto de 1565 por misioneros dominicos en el momento en que el modelo de colonización y evangelización dirigido por Fray Bartolomé de las Casas y la misión dominica, pasaron a la etapa de “reducción de indios a pueblos”. Todos los pueblos originarios del territorio, conocido por Txalcaltecas y dominicos como Tezulutlán, eran más que tierras de guerra: eran un “territorio de resistencia y rebeldía”, porque los pueblos se opusieron tenazmente a la colonización y evangelización.
San Cristóbal Verapaz es un lugar caracterizado por su multiculturalidad, donde la mayoría de sus habitantes son descendientes de los maya Poqomchi, quienes fueron los primeros pobladores, muchos años antes de la llegada de los dominicos. Los Poqomchi, como los demás pueblos mayas, ocuparon en primer lugar los territorios de Beleju’, Kawinal, Pueblo Viejo, Kaq’ Koj y Chama’. Cuando fueron reducidos a pueblos, los obligaron a vivir en lo que ahora son los barrios Santa Ana, San Sebastián y San Cristóbal. Los otros -San Felipe, San Cristóbal y Esquipulas- son más recientes.
El municipio se construyó a orillas de la laguna Chi’ Cho’ o Chi’ Choj (con diferentes nombres en Poqomchi y con muchas interpretaciones). Así como la laguna se ha convertido últimamente en foco de turismo, también es la parte más importante en donde confluye casi toda la contaminación del pueblo.[1] Ademas, es el lugar en donde terminan los drenajes, tanto los municipales como los clandestinos, la basura que se acumula en el pueblo y que muchas veces inicia desde los ríos de Chi’julja’, Pana’ y Pampur, así como la contaminación que todavía genera la fábrica de calzado Cobán.
Además, la poca colaboración de los dueños de terrenos privados para realizar campañas de limpieza en donde pasa el río, que sirve de desagüe a la laguna y que termina en el río Pantup, hace que la basura recorra desde ahí al río Akamal y de éste al Cahabón, uno de los ríos más contaminados del departamento de Baja y Alta Verapaz y que termina en el río Polochic.
El municipio siempre estuvo dominado por autoridades de ascendencia no indígena, ladina o mestiza. Primero dominada y controlada por el poder eclesiástico dominico/español, luego por descendientes de españoles y de alemanes. Estos últimos, con control más económico, incidieron fuertemente en las decisiones políticas y económicas del municipio. Así lo hacen hasta ahora, ya no descendientes de alemanes, sino de gallegos, vascos y españoles, como los actuales dueños de la fábrica de calzado Cobán.
Desde la creación de San Cristóbal Kaq’ Koj, bajo el control dominico, los Poqomchi, vivieron entre el racismo y la discriminación. Los indios Poqomchi sirvieron mientras tributaban, trabajaban para el gobierno municipal o limpiaban los espacios religiosos católicos. Era un estilo de trabajo forzado, aunque siempre lo llamaron como “trabajo colaborativo”, instrumentalizando el valor colaborativo y comunitario de los mayas.
Religión, política y economía, fueron la triada por el cual se comenzó a controlar a los pueblos en todo el país, San Cristóbal Verapaz no fue la excepción. Se impone un modelo de desarrollo en donde la “persona y su ambiente” pasaron a segundo plano. El modelo occidental y la modernidad, impulsada desde la colonización española, nos obligó a no vernos a nosotros mismos como sujetos y a no valorarnos, a no ser que se haga de forma “folclórica”, como hasta hoy.[2]
Durante muchos momentos de la historia, en el municipio algunos hombres y mujeres intentaron hacer que la política pudiera ser el camino para dignificar a los habitantes del lugar. En 1970, fue la emergencia del movimiento indígena en Latinoamérica y a nivel nacional. En todo el continente con población mayoritariamente indígena, se conformaron partidos indígenas y aquí no fue la excepción, y se organizó el Frente Indígena Nacional. Su objetivo motivó la conformación de un grupo de indígenas que se denominaron “indígenas revolucionarios” y se convirtieron en los primeros que participan en elecciones municipales. Federico Caal Coy[3] fue electo como alcalde municipal en esa época. El grupo estaba integrado por personas muy honorables y honestos, como Policarpo Cal Chen, Máximo Lem, Virgilio Lem, Rigoberto Ba, y otros.
Fue ese el único momento que podemos recordar en el que exisitió una manifestación seria por la contaminación de la laguna y las causas. Como lo manifiesta en la introducción de su tesis[4], José Rodolfo Albizurez Palma, a solicitud de la corporación municipal, elabora el “ESTUDIO ECOLOGICO DE LA LAGUNA CHICHOJ” en el año de 1978. Es la primera vez que se concluye que la laguna está contaminada, se requiere del control de la vegetación que no ponga en riesgo la fauna, los drenajes deben mejorarse, así como tener el control de los desechos.
Después de esto, el conflicto armado nos dividió entre buenos y malos y la firma de la paz, se impuso con un modelo de desarrollo mal construido. Ni siquiera fue “desarrollo”[5] y mucho menos “desarrollo sostenible”[6]. Se instala un modelo de “desarrollismo” “asistencialista”, convirtiendo a la mayoría de la población en “víctimas”, a los “pobres que hay que ayudar” y que se nos olvide que somos “sujetos con derechos”.
Entonces, este escenario es propicio para el “populismo” de todo tipo, para políticos corruptos, de los cuales no hemos podido salir desde el año 2000 o un poco más allá. Llevamos, como en todo el país, más de 30 años de tener gobiernos municipales corruptos, apoyados por el crimen organizado tanto local, como departamental o nacional y sostenido por programas asistenciales de más de 25 oenegés que operan en el lugar. Siguen el modelo del proyecto ALA de la Unión Europea y los proyectos impulsados por AID, con enfoque ambiental, que más que proteger las montañas, la flora y la fauna, lo convirtieron en programa de deforestación masiva.
En menos de 30 años, la destrucción de las cuencas y microcuencas de la laguna avanzan de forma alarmante, además de la deforestación, se encuentra la contaminación por químicos industriales como los de la fábrica de calzado Cobán, y se suma la contaminación por agroquímicos derivados de la expansión agrícola, la proliferación de la basura y la falta de una planificación adecuada para la construcción vivienda. Con el cambio climático, los fenómenos de el niño y la niña, esto pone el descubierto la vulnerabilidad en la que se encuentra no solo a quienes viven a orillas de los ríos y la laguna, sino a toda la población de San Cristóbal Verapaz.
La civilización moderna y el modelo de desarrollo gris esconden en las cuatro paredes y en las casas de tres, cuatro, cinco niveles, la vulnerabilidad de una población desprotegida, por la desidia de un Estado que nunca ha respondido a la población y de autoridades locales, que solo han llegado a servirse y a enriquecerse con los recursos del municipio. Ejemplos hay muchos, como las dos plantas de tratamiento inservibles, la falta de una política de ordenamiento territorial, la política turística que solo es economicista y de belleza, sin tomar en cuenta a las personas, la flora y la fauna.
Sumado a esto, como dice el boletín del Centro de Reflexiones Nim Poqom, de fecha 10 de julio, “la fuerte lluvia en un periodo de tiempo, pronosticado y anunciado por instituciones como el INSIVUMEH, CONRED y profesionales que se dedican a esto, la pobre infraestructura preventiva y la gran cantidad de basura”, hacen colapsar las rutas de desagüe, que son importantes para estas épocas.[7] Además, la política de extorsión que implementan dueños de tierras y fincas por donde pasa el río principal, que sirve de desfogue a la laguna y que aprendieron a torcer la mano de cualquier autoridad, exigiendo sumas de dinero, a cambio de desfogarlo y limpiarlo, sin importarles la vida de la gente.
Como se lee en el mismo boletín, las soluciones son incómodas pero urgentes, para no tener cada año o a pocos meses los mismos problemas. Una política pública que obligue a dejar de deforestar las cuencas y micro cuencas de la laguna. Campañas de concientización, convocando a la voluntad personas y comunitaria de mantener nuestros espacios limpios de basura. Tomar conciencia y acción para el tratamiento adecuado de los desechos y exigirlos como un derecho a la salud pública, implicando que también que la municipalidad tome en serio la situación de los drenajes y que sea una prioridad en los siguientes años. Urge una revisión de las construcciones, porque hasta el momento quién decide cómo se va a construir y qué se debe hacer, son el albañil y el dueño de la casa, hay muy pocas obras dirigidas por expertos en construcción. Eso implica tomar en serio un Plan de Ordenamiento Territorial. San Cristóbal Verapaz no es ajeno a la mala calidad de las construcciones municipales, no hay un plan de mantenimiento de las calles, caminos rurales, etc. Por eso urge revisar la infraestructura y que sea hecha con planificación adecuada y pensando en el futuro en su duración.
Aquí, entonces, hay una responsabilidad compartida entre autoridades y vecinos. Unos, porque han hecho del quehacer municipal un espacio para mantener su nivel económico a base de muchas situaciones ilegales, y otros, por irresponsabilidad y no exigir en base a derechos. No podemos perder de vista que el clima está cambiando y por lo tanto, los patrones de lluvia cambian. Nosotros seguimos creando basura y gobiernos municipales que llegan sin personal calificado para cada departamento, a excepción de unos pocos, que hacen su trabajo con compromiso y esmero.
En este sentido, gobierno central y gobierno municipal deben priorizar un modelo de desarrollo que dignifique a la persona humana y salir del modelo clientelar, paternalista y populista del desarrollismo, que se manifiesta cada vez que hay inundaciones, terremotos y deslaves, se tiende a palear la situación regalando víveres, colchones, ropa, que no resuelven en nada el problema y provocando que las personas se sientan víctimas y vulnerable. En cambio, urgen políticas en las que las personas se sientan sujetos de derechos todo el tiempo, para ello se necesita de ciudadanos organizados y reclamando derechos constantemente.
[1] Les invitamos a que lean los artículos de Usi’j Ba, Chi’ Cho’j, Fauna Asociada a la Laguna, y Francis Santos, Exploración inicial de la composición de Amebas Testadas de Finales del Siglo XX en la Laguna de Chichoj, Alta Verapaz, Guatemala; publicaciones del Centro De Reflexiones Nim Poqom. https://www.centroreflexionesnimpoqom.com/post/libro-chi-choj
[2] Solo observemos el desarrollo de festivales, como el de la Pacaya, del Saq’ ik, elecciones de reinas ladinas e indígenas, actividades culturales, cofradías, bailes. Todas ellas separadas de la realidad en la que estamos viviendo.
[3] Federico Caal Coy nació el 11 de diciembre de 1924, en San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz, Guatemala, su papá, Vicente Caal, tenía 36 años y su mamá, juliana coy, tenía 24 años. Se casó con Dominga Reyes Calel el 23 de diciembre de 1963, en San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz, Guatemala. Fueron padres de por lo menos 2 hijas. Murió el 24 de abril de 1982, en su pueblo, a la edad de 57 años, https://ancestors.familysearch.org/es/LVNN-TLG/federico-caal-coy-1924-1982.
[4] “El presente estudio se realiza solicitud de la alcaldía municipal de San Cristóbal Verapaz, en el departamento de Alta Verapaz, en la cual indicaba que drea de la laguna había sido desplazada rápidamente por vegetación. El alcalde del lugar requirió básicamente la realización de un estudio que determinara las causas del fenómeno. La solicitud fue enviada a la Facultad de Agronomía, de donde a su vez fue trasladada a el Centro Universitario del Norte, quien se hizo cargo del estudio por medio del autor del presente trabajo”.
[5] El desarrollo es el proceso de crecimiento, evolución o mejora de una condición física, social o intelectual. El término abarca diferentes áreas, adaptándose a su contexto
[6] El desarrollo sostenible es un modelo de progreso que busca satisfacer las necesidades actuales de la sociedad (como alimentación y trabajo) sin comprometer los recursos ni las oportunidades de las generaciones futuras. Su objetivo es lograr un equilibrio entre el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente.
[7] https://www.facebook.com/photo?fbid=1368999751993594&set=a.436376488589263&locale=es_LA


