El presidente Bernardo Arévalo en una conferencia de prensa desde el Palacio Nacional de la Cultura afirmó que, en Guatemala no se incrementará el monocultivo de caña de azúcar para cubrir la demanda de Etanol a nivel nacional. De momento es el mercado de los Estados Unidos el que cubrirá la demanda de este combustible para el país, sin descartar que los azucareros nacionales puedan participar con su propia producción. Se habla de un combustible menos dañino pero no se habla de los daños medioambientales y sociales de la producción de la caña de azucar en Guatemala.
Por Claudia Méndez Villaseñor
En la actualidad, el país cuenta con cinco destilerías que producen 65 millones de galones de agroetanol al año, pero EE.UU., produce más de 18 billones de galones y tiene excedentes. “Estados Unidos comenzó a producir en 1980 y es el mayor productor a nivel mundial. Brasil y Argentina también producen etanol. La gasolina del país, a partir del 1 de julio, se puede mezclar con producto nacional o importado. Hay miles de productores de etanol en el mundo. Hay en Nicaragua, Costa Rica, Bolivia, Argentina, Brasil, Paraguay. Los únicos que no tienen mezcla son Venezuela y Chile”, explicó Ivanova Ancheta a Prensa Comunitaria, Ancheta es Directora Ejecutiva de la Asociación de Productores de Alcohol de Guatemala -APAG-.
“El importador no está obligado a comprar al producto nacional y los productores del país no están obligados a vender su producción local. Hay etanol avanzado en EE.UU. Lo que sí, es que un productor guatemalteco tiene una ventaja competitiva frente a uno de Estados Unidos”, consideró.
De acuerdo con Ancheta, en cumplimiento a lo requerido por el Reglamento vigente, tres destilerías de alcohol carburante han presentado su expediente con los requisitos que solicita el MEM para que se les incluya en el Registro de Productores. Además afirmó que las destilerías cuentan con Estudio de Impacto Ambiental (EIA). Lo que no se tiene es el registro de inscripción como productor, pero eso es un trámite”, añadió.
Para Ancheta, lo ocurrido en Brasil y otros países, en los que se extendieron los cañaverales a selvas y zonas boscosas, no sucedería en Guatemala. “Aquí se produce etanol derivado de la melaza. Guatemala siempre va a producir azúcar, el residuo es lo que se convierte en alcohol carburante. Hay otros ingenios que venden su melaza para alimento animal o fertilizantes. Esa melaza se podría utilizar para generar etanol. No tenemos que sembrar más caña porque tenemos un excedente. Aquí, no es como en EE.UU., que hay políticas públicas que impulsan la agroindustria. El país va a crecer, pero muy lentamente. Lo que va a creer es la demanda”, dijo.
Entrevistamos al ingeniero agrónomo Mario Gódinez López, ex decano de la Facultad de Agronomía de la USAC, quien afirmó que paradójicamente en el país consumimos más caro los productos de lo que se producen en el país del cual se importa, esto en relación a los precios de los combustibles y sobre cuál será el precio del E10 que un no están claros. “Veo difícil la extensión del monocultivo de la caña en Guatemala, pues los cañeros acapararon todos los terrenos fértiles y en su última etapa se extendió la caña al Pacífico tomando tierras en Champerico, con lo que se destruyó el manglar y el otro lugar fue al Valle del Polochic. Sobre el impacto negativo de la caña se puede estar disfrazando con la “reducción” de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y otras formas de ocultar el impacto negativo especialmente en la Costa Sur, con la degradación del agua por el desvío de los ríos y el uso agroquímicos, la contaminación del aire por la zafra (quema) cada año, los daños a la agricultura local por la práctica recurrente del uso las fumigaciones aéreas y el acaparamiento de las tierras.”
El Presidente Bernardo Arévalo afirmó el pasado 24 de marzo, durante La Ronda que la caña de azúcar no se extendería a nivel nacional con la mezcla E10. “El marco del Acuerdo de Comercio Recíproco entre Guatemala y EE.UU., se incluye la compra de etanol, pero eso no quiere decir que se limita la compra, en ningún momento y ahora, ni a otros proveedores. De manera que, si no se compra a Estados Unidos en el marco del Acuerdo, se podría comprar a ese país fuera del Acuerdo y se puede comprar a cualquier productor del mundo. No hay ningún problema de abastecimiento. La producción nacional se exporta, en su mayoría. Habría que ver en su momento cuál será la condición, porque somos un libre mercado, en la que ese etanol se quedará en Guatemala. Dependerá de la comparación de precios que habrá entre el etanol de maíz importado de EE.UU., y del derivado de caña de azúcar. Eso hace la discusión sobre la expansión de la caña, absolutamente contingente, porque es posible que no haya ninguna expansión si las necesidades de etanol se suplen con lo que se importe de etanol de maíz o de cualquier derivado”, consideró.
La factura del combustible
Datos de la Asociación de Combustibles Renovables (ACR) de 2021, registraron una factura de gasolina Súper y Regular de USD$1 mil 495 millones, al mezclar el combustible con etanol, el país ahorraría USD$149.5 millones, el 10 por ciento del total del gasto. De acuerdo con lo publicado en el sitio oficial de la ACR (acrguatemala.com) el etanol carburante es un combustible que se produce a partir de cultivos renovables que luego se puede mezclar con la gasolina. Se puede producir etanol de granos como el maíz y la soya; melaza de caña de azúcar y celulosa de la corteza de los árboles.
Aída Lorenzo, directora general de la entidad, recordó que la producción de alcohol en Guatemala se remonta a unos 40 años atrás. “Desde Florida, Estados Unidos hasta Argentina hay producción de caña de azúcar. Cuando se produce azúcar siempre queda melaza. Mientras la agroindustria no producía alcohol exportaba la melaza. Ahora se procesa a través de las destilerías, pero se sigue exportando melaza. Por mucho tiempo en el mercado en Guatemala se produjo alcohol neutro (para perfumes, fármacos). A partir del año 2000, se comenzó a producir alcohol carburante en el país. “Se producía conforme se pedía y se exporta a Europa y California, EE.UU. Pero, ¿por qué esos dos mercados nada más? ¿Por qué tan específicos? Básicamente porque ambos compradores tienen altos estándares de calidad del aire y se tiene que cumplir con la calidad de aire y la huella de carbono de los productos. Exigen certificados de sostenibilidad. Lo que no es fácil. California es muy estricto y allí no se utiliza etanol que se produce en ese país. Utilizan un etanol de derivados de caña, que es de menor intensidad de carbono, de todo el mundo y un poquito es de Guatemala”, explicó Lorenzo.
Los ingenios Palo Gordo y Pantaleón cuentan con destilerías, también produce alcohol: Darsa, Mag Alcohol y Servicios Manufactureros. “Son cinco destilerías que tienen una producción que exportan y un buen mercado. Sino se diera el proyecto (la mezcla E10), ellos no pierden. Desde su concepción, la ley de 1985 tiene como propósito reducir el consumo de combustibles fósiles y mejorar el medio ambiente”, indicó. Estas destilerías están anexas a los ingenios para recibir la materia prima y producir alcohol.
Según Lorenzo estas destilerías cuentan con instrumentos ambientales aprobados por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN). “La agroindustria azucarera cumple con Guías Ambientales, normativas ambientales y estudios de impacto ambiental. Las destilerías deben contar con licencias ambientales porque pasan por auditorías internacionales y lo primero que piden es el cumplimiento legal nacional. Sino no se podría exportar a Europa”, comentó.
De acuerdo con Lorenzo, a la fecha, son tres las empresas que importan combustible y son propietarias de nueve terminales, de las cuales seis despachan gasolina en los puertos Quetzal y Santo Tomás de Castilla. “En estas seis terminales se tiene que efectuar la mezcla E10, con alcohol carburante nacional o importado. Los puntos de control son seis y las tres empresas hacen muy bien su trabajo para mezclar aditivos a base de petróleo. Se llama skids de mezcla y es que con un tubo grande con 90 por ciento de gasolina y uno más pequeño con el 10 por ciento de alcohol carburante se llena el tanque de la pipa y se traslada a las estaciones de servicio”, mencionó.
Una alta eficiencia
Datos del sitio oficial de la Asociación de Azucareros de Guatemala (ASAZGUA), integrada por nueve ingenios: Pantaleón, Madre Selva, Palo Gordo, San Diego/Ingenio Trinidad, Santa Ana, Magdalena, La Unión, El Pilar y La Sonrisa, revelaron que durante la zafra 2024/2025 se produjeron:
- 2 millones 620 mil 692 toneladas métricas de azúcar equivalentes a 55 millones de quintales
- 948 mil 076 toneladas métricas de melaza
- 65 millones de galones de alcohol
También se reportó que los nueve ingenios produjeron en conjunto, 992.4 MW de energía renovable, equivalente al doble del consumo anual de todas las empresas eléctricas municipales o a toda la energía utilizada por más de 1.1 millones de usuarios de DEOCSA, en un año. Durante la zafra 2024/2025. Según ASAZGUA, los ingenios cogeneradores se abastecieron con el 30 por ciento de lo que produjeron. La zafra 2025/2026, que inició en diciembre del año pasado, concluirá en mayo próximo con proyecciones similares a la zafra 2024/2025.
De acuerdo con el Banco de Guatemala (BANGUAT), los productos de la poderosa agroindustria de la caña de azúcar del país ocuparon en 2024, el tercer lugar en las exportaciones del país, representaron el 6.3 por ciento del total de las ventas al extranjero, ese año. A nivel mundial ocupó el segundo lugar por rendimiento de toneladas de caña de azúcar por hectárea y el cuarto lugar por productividad en toneladas de azúcar por hectárea.
En 2025, el BANGUAT señaló que esta agroindustria generó divisas por USD$1 mil 136 millones por exportaciones de azúcar y derivados (80 por ciento azúcar; 12 por ciento melaza y 8 por ciento alcohol), equivalentes al 7.30 por ciento de las exportaciones nacionales. Esta agroindustria ocupó otra vez el tercer lugar en las exportaciones guatemaltecas. El primero y segundo lugar fueron las ventas al extranjero de artículos de vestuario y café.
Según ASAZGUA, a nivel mundial ocupa el quinto lugar de los países productores y exportadores de azúcar con sus más de 100 mil kilómetros cuadrados de cañaverales. El primero fue Brasil con más de 8.5 millones de kilómetros cuadrados cultivados; el segundo , Tailandia con más de 500 mil kilómetros cuadrados de cultivos; el tercero, la India con más de 3.2 de millones de kilómetros cuadrados de cañaverales y el cuarto, Australia con más de 7.6 millones de kilómetros cuadrados de producción. En Latinoamérica y el Caribe, el sector azucarero de Guatemala se consolidó el año pasado como el segundo exportador y el tercer productor.
Cuánto producía la agroindustria de caña de azúcar en 2007
De acuerdo con la investigación de la CONGCOOP “Caña de azúcar y palma africana: combustibles para un nuevo ciclo de acumulación y dominio en Guatemala”, de 2008, hace casi 20 años, las exportaciones de azúcar registraron en esa época, USD$358.12 millones de ingresos a los ingenios. “Guatemala se posicionó en el quinto lugar de exportadores de productos derivados de la caña de azúcar a nivel mundial y el quinto país con menores costos de producción de azúcar. El territorio nacional ocupado por los cañaverales en esa época había pasado del 3.4 por ciento de la superficie agrícola, en 1980, al 11 por ciento en 2007”, se indicó en el estudio.
Ese año, ASAZGUA afirmó en 2008, que la falta de tierra en el país limitaba el crecimiento de la agroindustria de caña de azúcar. Sin embargo, el Centro Guatemalteco de Investigación y Capacitación de la Caña de Azúcar (CENGICAÑA) estimó ese mismo año que en Guatemala había entre 300 y 600 mil hectáreas a aptas para producir caña, sumó a la Costa Sur, el nororiente del país, Petén y la Franja Transversal del Norte. En tanto, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) dirigido en 2008, por Bernardo López Figueroa, las tierras aptas para cañaverales alcanzarían las 400 mil hectáreas, lo cual equivalía a entre 26 por ciento y 40 por ciento de la superficie agrícola total del país.
“En 1985, se aprobó el Decreto Ley 17-85 “Ley del Alcohol Carburante”, que impulsó una mezcla de etanol en la gasolina no menor a 5 por ciento. Pero el interés decayó frente al posterior ciclo renovado de petróleo barato y el repunte de los precios del azúcar a partir de 1989. Fue a partir del año 2000 que se habló otra vez del agroetanol, por una serie de estudios promovidos desde organismos internacionales. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) llevó a cabo, con financiamiento italiano, varias investigaciones con el objetivo de desarrollar la industria del agroetanol en Centroamérica”, se indicó en la investigación. Luego se sumó la ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD) con el estudio: “Industria regional del etanol y comercio”. En Guatemala, el MEM y el MAGA volvieron a hablar de agroetanol, en 2005.
A partir de 2008, la ASAZGUA comenzó a abogar por el Decreto Ley 17-85 para que aumentara la exigencia de mezcla en las gasolinas hasta 10 por ciento (E10), así como que se desregulara y liberara el mercado (un mercado controlado por cinco destilerías, según el estudio de la CONGCOOP). A finales de 2007, se aprobó en primera lectura la ley de Oxigenación de Gasolinas, que aunque no prohibía las importaciones de etanol (como decía la original iniciativa de ley) establecía un arancel de 40 por ciento a las importaciones de alcohol y que la mezcla de gasolina y alcohol se hiciera en Guatemala. Esta propuesta legislativa no avanzó en el pleno de diputados.
Disponibilidad de materia prima agrícola
En la investigación de 2008, de la CONGCOOP, se mencionó que desde la administración pública tanto en Guatemala, como en Brasil y Colombia (que, en esa época, también se comenzó a interesar en los agrocombustibles) existía el cuello de botella para la incorporación masiva de agrocombustibles no de corte financiero o industrial-tecnológico, sino de disponibilidad de materia prima agrícola en cantidad suficiente y bajo costo.
“Con esta intención, grupos de capital riesgo y fabricantes europeos y de EE.UU., de agrocombustibles, se han embarcado en una cruzada imperialista por lograr tierras de cultivo o contratos que aseguren su demanda de insumos intermedios. En Brasil el fenómeno es poderoso, y en Colombia está en auge. En Guatemala abren brecha Palmas del Ixcán, subsidiaria de la estadounidense Green Earth Fuels (controlada por Riverstone Holdings, el Carlyle Group y Goldman Sachs) y Biocombustibles de Guatemala, S.A. (Octagon) controlada por la vasca Bionor Transformación. En cualquier caso, tanto para el Estado, como para la población campesina las tierras son igual de ajenas tanto si las posee el capital financiero internacional, como el oligárquico nacional”, se indicó en este estudio que también abordó el posible interés del sector de la palma de aceite en producir agrodiesel.
“El Estado de Guatemala se mantiene sometido a presiones horizontales (lobby y grupo de presión) y verticales que dan lugar a variadas formas de clientelismo, con diversas implicaciones sobre los procesos de democratización, de exclusión y de subordinación. Así la correlación de fuerzas existente (especialmente intraclase, entre diversas expresiones del capital) hace prevalecer unos u otros intereses en un Estado relativamente dúctil. Y precisamente los grupos interesados en agroenergéticos en Guatemala se encuentran entre los más poderosos, incluso dentro del régimen hegemónico histórico. De este modo, no sorprenden una serie de hechos como la calificación del exministro de Agricultura (Álvaro Aguilar) de calificar como pecado a los agrocombustibles derivados de granos básicos (malos), mientras se suma a la posición de Brasil y México de que los agrocombustibles buenos deben producirse a partir de caña, palma y jatropha cuercas”, se indicó en este estudio.
Los investigadores también consideraron como acto de fe política que en 2008, se aprobara en primera lectura la Ley de Oxigenación de Gasolinas (que ahora se conoce como Ley de Alcohol Carburante), con el respaldo de Alejandro Sinibaldi, presidente de la Comisión Legislativa de Energía y Minas y de los diputados Manuel Barquín, Obdulio Oquelí; Óscar Córdova Sierra, Santiago Nájera y Daniel Caballeros Archila, entre otros, pero esta propuesta quedó engavetada. La Ley de Alcohol Carburante nació en 1985, como Decreto Ley 17-85, aprobado por Óscar Mejía Víctores, jefe de Estado y el gabinete de ministros y requería de un reglamento para hacerla efectiva.
Según esta investigación, cuando los legisladores respaldaron el dictamen de la Comisión de Energía y Minas, no contaron con los estudios de factibilidad contratados con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por lo que señalaron entonces en la necesidad de profundizar los estudios de viabilidad. Además, evaluaciones de impacto social y ambiental se promovieron cuando se habían definido los marcos de incentivos a los agrocombustibles. Durante el Gobierno de Berger se contrató un préstamo con el BID para elaborar 11 estudios, pero de carácter macroeconómico. En ese periodo, la Secretaría de Asuntos Agrarios (SAA) realizó el estudio interno “Nuevas Dinámicas Económicas y Rurales y su impacto en la Conflictividad”, luego de que se desestimó la conveniencia de un estudio planteado por la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN) y FAO Guatemala con la finalidad de estimar los impactos de la expansión de la agroindustria azucarera en el país.
“Es un hecho que los sistemas de apoyo estatal tienen impactos directos en la sustitución de cultivos y en el aumento de la superficie de agroenergéticos. Brasil pasó de 2.61 millones de hectáreas con caña de azúcar en 1980, cuando se había institucionalizado el Programa Nacional do Alcool-Proalcool, a 7.04 millones de hectáreas con cañaverales en 2006”, se mencionó en el documento. En 2025, en Brasil la caña de azúcar se había extendido aún más.
La paradoja brasileña
La publicación de BBC Mundo de 2011, “La paradoja brasileña del etanol” señaló que ese año, este país suramericano importó más 1 mil millones de litros de etanol anhidro para mezclar con gasolina ante el aumento de los costos de producción de caña de azúcar y una caída de la zafra.
Los problemas en Brasil con el etanol comenzaron en 2008, con la quiebra del banco de inversiones de EE.UU., Lehman Brothers, lo que precipitó una crisis financiera global. “En ese momento, las fábricas de etanol brasileñas quedaron en una situación comprometida que les imposibilitó invertir en nuevas plantaciones de caña o renovar las ya existentes”, explicó a BBC Mundo, Adriano Pires, director del Centro Brasileño de Infraestructura (CBIE), una consultora especializada en el mercado de energía, en 2011.
Paralelo a ello, el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva incentivó la compra de vehículos nuevos, de modalidad flexible, que utilizaban tanto combustible fósil como etanol. En 2008, factores climáticos también afectaron los cañaverales brasileños. Hubo lluvia torrencial y sequía, lo cual complicó la zafra en el centro-sur de Brasil, que concentra casi la totalidad de la producción doméstica. En 2011, la cosecha de caña cayó 20 por ciento en términos de producto final. Ese año se produjo menos etanol que en 2010.
Aída Lorenzo, directora general de la Asociación de Combustibles Renovables de Guatemala aseguró que Guatemala no puede crecer más en caña de azúcar. “Puede ser que los productores digan; ya no exportamos la melaza, sino que la utilizamos para producir más alcohol. También puede pasar que los importadores se pongan de acuerdo en comprar a los productores nacionales. Entonces ellos tendrían que ver cuánto alcohol tienen disponible. Puede que dejen de producir azúcar porque si se deja de producir hay más jugos con mucha azúcar que producen alcohol. El país no puede crecer en cantidad de área. Puede ser más eficiente. Puede utilizar la melaza o en el último caso dejar de producir azúcar, pero no es necesario porque el mercado es libre”, consideró.

Caña de azúcar en lugar de la selva Amazónica en Brasil. Foto © shutterstock.com
La coyuntura crisis geopolítica
Después de 2008, son pocos los estudios como el de la CONGCOOP, que abordó el tema en un momento de crisis mundial. Hoy, que otra vez, el mundo sufre el impacto de la guerra, en Guatemala se arrancará con la mezcla E10 en una especie de escenario semejante. “Es una coincidencia”, mencionó Lorenzo. “De haber comenzado con la mezcla en 2008, hoy se tendría una E15 o E20 y dependeríamos menos del combustible fósil”, mencionó.
El uso de alcohol carburante también es uno de los compromisos de la Contribución Nacionalmente Determinada (NDC en inglés) del Acuerdo de París en la búsqueda de reducir emisiones por efecto de Gases de Efecto Invernadero (GEI). La primera causa es la tala de árboles (y los incendios forestales) y la segunda el sector transporte. Depende de una honesta cadena de comercialización y abastecimiento que la mezcla E10 sea un alivio a las economías familiares frente a la crisis mundial por la guerra de Estados Unidos con Irán que afecta el precio de la gasolina en bomba y por ende los precios de productos de la canasta básica, entre otros.
Es posible que los expendios y gasolineras ubicadas en las regiones más lejanas del país no consigan en el corto plazo reflejar una rebaja en el precio de la mezcla E10. En la Guatemala profunda el volumen de venta es menor, pero los costos de inversión, mantenimiento de y transporte de la gasolina son altos, comparados con los de las gasolineras de la capital, con un alto volumen de venta. Se da el beneficio de la duda a la mezcla E10 y se esperaría que un menor gasto en combustible impacte de forma positiva el bolsillo de los guatemaltecos. También se da el beneficio de la duda al Presidente Arévalo y a los productores de alcohol carburante sobre que no aumentará en el país, la tierra cultivada con caña de azúcar. En época de crisis la honestidad y honrar la palabra tienen mucho peso.

Estrecho de Ormuz permanece cerrado por Irán, en medio de una tregua a la guerra entre EE.UU. con ese país de Oriente Medio. Foto BBC.
El 4 de junio pasado el Ministerio de Energía y Minas (MEM) que la E10 estará disponible en bomba a partir del. 21 de agosto. Del 1 de julio (cuando se tenía prevista la venta en exclusiva de este combustible) al 21 de agosto se realizarán verificaciones técnicas y sobre el control de calidad, entre otros procedimientos. Se espera que el 22 de agosto en las gasolineras del país se despache la E10.




