“Semillas de lucha. Una biografía de Carlos Caxaj Rodríguez” es un gran aporte para la memoria histórica guatemalteca; compuesto por un relato que, nos lleva a un periodo complicado y violento de la historia guatemalteca; en que el Estado contrainsurgente vio en la ciudadanía a un enemigo al que debía destruir.
Por José Roberto Paz Gularte
Tristemente para Guatemala, los enemigos a los que el Estado contrainsurgente pretendía aniquilar eran hombres y mujeres con un gran compromiso hacia las grandes mayorías de la población del país. Eran hombres y mujeres que creían en una sociedad más justa y equitativa. En donde la solidaridad y el conocimiento conducirían a mejores condiciones de vida para la humanidad.
El relato inicia contándonos de una familia en el exilio, en un país que le es extraño geográfica y culturalmente. Es la experiencia de vida de una familia que huye de la violencia de su país en guerra; de una Guatemala subyugada por varias décadas de gobiernos militares represores y que llevan actos de guerra al extremo.
La familia de la narración sobrevive en un entorno adverso, pues se recupera de la perdida de uno de los suyos; de un miembro que representaba, en gran medida, la seguridad dentro del seno familiar. Se trata de la historia de la familia de Carlos Caxaj Rodríguez, un hombre que fue cobardemente asesinado por sicarios, miembros de las fuerzas de seguridad del Estado guatemalteco durante el gobierno de Oscar Mejía Víctores.
El texto nos lleva a la década de los ochenta del siglo xx. Violento período de la historia del país, sobre el cual hasta el momento se oculta la verdad de los hechos; y de donde, los actos de injusticia hacen que emanen sombras que atormentan en la actualidad a los sobrevivientes del Conflicto Armado Interno y repercute en otros tipos de violencia en la sociedad y las nuevas generaciones.
A pesar de la magnitud de la violencia, el libro no enfoca su narración al hecho trágico, pues el texto está lleno de anécdotas sobre Carlos, la influencia que tenía en la gente que lo rodeaba a partir de su calidad humana. De manera que, por medio de la lectura vamos descubriendo a Carlos, desde su juventud y sus orígenes en la Antigua Guatemala, así como su relación con sus padres, como hijo primogénito; su papel protector hacia sus hermanos menores; así como, el ser un estudiante aplicado, que busca instruirse intelectualmente para mejorar las condiciones de vida de su familia y de su comunidad.
Así también, la lectura nos muestra a un Carlos adulto, como una pareja cariñosa y cómplice de su esposa, un padre abnegado y amoroso con sus dos hijas e hijo, con los que tenía un fuerte vínculo; así también, su compromiso profesional como catedrático, tanto a nivel medio como en las aulas de la universidad, asumiendo en la Facultad de Agronomía una postura preponderante dentro de la dinámica política, académica y artística; así también, como defensor de los derechos humanos, en la búsqueda valiente e incansable por su hermano detenido, desaparecido.
Con este libro, Brisna Caxaj-Rowe hace trabajo de memoria histórica muy importante, teniendo en cuenta que es un trabajo a partir de una experiencia muy dura, la vivencia de perder a su esposo y el padre de sus hijos. No obstante, la autora se arma de entereza, llevando a cabo diferentes acciones para la construcción de un relato enriquecido con varias fuentes.
Para eso no solo hace uso de sus recuerdos, sino recurre a la memoria de sus familiares y amigos, para poder construir un discurso rico en miradas y perspectivas. Aunque su voz es la predominante en el texto, la narración esta engrosada y fortalecida a partir de las experiencias de otros individuos que vivieron momentos importantes junto a Carlos.
El aporte que se da a partir de los testimonios es bastante revelador. Principalmente en el relato desde la perspectiva de las mujeres como sobrevivientes; ya que, lo vivido durante el momento trágico es madurado y visto con otra mirada por ellas, a partir de sus reflexiones sobre los hechos. La otra contribución desde la memoria histórica que logra este esfuerzo es al enfocarse en la experiencia desde la niñez; pues la narración da elementos importantes que hace dimensionar como los crímenes de Estado afecto y sigue afectando a las personas que fueron niños en ese momento.
La investigación de Brisna no se queda en lo testimonial, también recurre a archivos hemerográficos y documentos históricos importantes como el Diario Militar y la bibliografía especializada como informes de memoria histórica.
Todos estos elementos muestran una disciplina académica que enriquece enormemente los trabajos de memoria histórica, convirtiendo en aportes de gran calidad para posteriores investigaciones desde las distintas disciplinas de las ciencias sociales.
Para las generaciones postconflicto y las que vivimos y fuimos afectadas por la violencia del Estado contrainsurgente, el texto nos sirve como un aliciente para conocer más y hablar más sobre lo sucedido; ya sea, dentro de nuestras familias o nuestras comunidades. Es importante seguir haciendo trabajos de memoria histórica, ya que ayudan en los procesos de justicia, así como a la construcción de una historia, en donde las personas como Carlos son valoradas por su contribución con la sociedad.
Es de advertir que la lectura de este libro nos conducirá por senderos donde el dolor sobre lo trágico nos mostrara las heridas que ocasionan las dictaduras militares; pero, también nos lleva a conocer sobre momentos de esperanza y de valentía, tanto de Carlos en sus esfuerzos por un mundo distinto, como de su familia que resiste en el resguardo de su legado y el trabajo de la memoria histórica.

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