Abdi Ariel Guerra Guzmán presentó su renuncia a la Dirección de Análisis Criminal, según confirmaron fuentes a Prensa Comunitaria. El Movimiento Pro Justicia ha señalado que su ascenso dentro del MP respondió más a sus vínculos familiares que a sus méritos profesionales. Su nombre figuró en el reciente proceso para fiscal general.
Por Alexander Valdéz
Abdi Ariel Guerra Guzmán, quien se desempeñó como director de la División de Análisis Criminal (DAC) del Ministerio Público (MP), no continuará más en el cargo y a partir de este martes ya no forma parte de la institución porque presentó su renuncia, informaron fuentes internas a Prensa Comunitaria. Guerra Guzmán es sobrino político de la exjefa del ente investigador y estuvo al mando de una de las unidades más importantes de la institución.
Desde ese puesto, Guerra Guzmán tuvo a su cargo una de las dependencias encargadas de procesar, sistematizar y analizar información relevante para las investigaciones penales. La salida de quien fuera director de la DAC se suma a otros cambios ejecutados por el nuevo fiscal general Gabriel García Luna y pone fin a la etapa de uno de los funcionarios que ocupó un cargo clave dentro de la estructura de análisis e inteligencia criminal del MP.
Un informe del Movimiento Pro Justicia señala que el ahora exdirector de la DAC mantiene un vínculo familiar directo con la fiscal general Consuelo Porras, ya que es esposo de Wendy Lisseth Contreras Porras, sobrina de la funcionaria. Antes de asumir esta responsabilidad, el funcionario se desempeñó como fiscal de la Unidad de Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal entre 2010 y 2018, y previamente como auxiliar fiscal en la Fiscalía Contra el Crimen Organizado de 2005 a 2010.
Su paso dentro del MP ha estado marcado por un ascenso que, para el Movimiento Pro Justicia, responde más a sus lazos familiares que a sus méritos profesionales. Su nombre figuró en el último proceso de relevo de esa institución, sin embargo no logró pasar al último filtro; la nómina final. De hecho, fue una de las notas más bajas del reciente proceso.

Sigue la reestructuración del MP
A un mes del relevo en el MP, García Luna se ha concentrado, principalmente, en una reorganización interna con cambios en puestos clave de la estructura administrativa y fiscal. La primera de las salidas fue la de Rafael Curruchiche, ex jefe de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI), uno de los fiscales aliados de Porras y sancionado internacionalmente por impulsar investigaciones contra operadores de justicia, periodistas y actores anticorrupción.
A este cambio se sumaron las renuncias de fiscales vinculados a expedientes de criminalización, entre ellos Dimas Jiménez y Saúl Sánchez, así como la salida de Julio Recinos quien ocupa el cargo de jefe de la Fiscalía de Extinción de Dominio.
La reestructuración continuó esta semana con nuevos cambios que alcanzaron puestos claves, entre ellas la revocatoria del ascenso de Noé Rivera como fiscal regional, uno de los nombramientos realizados en los últimos días de la administración anterior.
Al menos 27 cambios fueron ejecutados. Entre ellos aparece Cinthia Monterroso, reasignada a la región centro-occidental del país, aunque conservando su mismo puesto como fiscal regional. Mientras tanto, Gilberto Porres, esposo de Consuelo Porras, y Raúl Figueroa, subjefe y jefe de la Fiscalía contra la Corrupción, respectivamente, fueron removidos de esa unidad y trasladados a otra unidad de investigación. Porres ahora estará en Palencia y Figueroa en la unidad de secuestros.
Entre los movimientos también figura el traslado de María Esther Guzmán de la Fiscalía de Narcoactividad a la de Delitos contra el Ambiente, la llegada de Hassen Coy a la Fiscalía contra la Delincuencia Organizada Transnacional, el paso de Alfredo Solórzano a Trata de Personas y la incorporación de Nelly Morataya a la FECI, pero que luego habría renunciado. También hubo cambios en las fiscalías de Delitos Económicos, Migrantes, Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal y Delitos Electorales.
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