
“El Tecolote” Ramírez Amaya, el hombre que escribió con sangre en el muro
Un hombre de pie, acechando la noche en pleno día. Era la década de los ochenta, cuando la guerra le robaba la luz a las horas y dejaba al país suspendido en una penumbra sin luna. Frente a la Rectoría de la USAC, entre el murmullo de estudiantes y el silencio pesado de la época, estaba él, quieto, vigilante, como un Tecolote que no duerme, que mira de frente lo que otros apenas susurran. No pedía permiso, no buscaba compasión; sostenía un rótulo como quien










