Giovanni Batz
Recientemente, la Iglesia Católica ha sufrido cambios que la Cofradía Ixil de Nebaj considera perjudiciales para sus prácticas espirituales y discriminatorias contra la cultura e identidad maya ixil. Estos cambios incluyen la reubicación del altar donde se colocaban incienso, velas y flores dentro de la iglesia hacia al exterior, así como la retirada de las cruces situadas en la entrada izquierda de la iglesia en memoria de las víctimas del conflicto armado interno. Afirman que el sacerdote, que llegó hace un par de años, ha implementado estos cambios sin consultarles y, además, los ha difamado en varias ocasiones. Ahora, la cofradía se enfrenta al desalojo de la sede que han ocupado por siglos, luego de que el sacerdote de Nebaj les ordenara marcharse. Para la Cofradía Ixil de Nebaj, esto constituye un ataque contra la identidad, la cultura y la espiritualidad ixil.
Si bien las cofradías se consideran resultado del sincretismo posterior a la invasión y colonización española, la cofradía de Nebaj es un importante refugio de la espiritualidad y las costumbres ixiles, y forma parte de las diversas cofradías de la localidad. Con la invasión española, los sacerdotes emprendieron lo que denominaron una “conquista espiritual” como medio para controlar a los pueblos indígenas de Guatemala y de toda América. A menudo, esto consistía en construir iglesias católicas sobre lugares sagrados y obligar a los indígenas a pagar tributo a la corona española. Diversos estudios demuestran cómo los sacerdotes católicos emplearon medidas violentas para forzar a los indígenas a asistir a misa y practicar el cristianismo.
Los intentos de los misioneros por colonizar la región ixil comenzaron a finales del siglo XVI y fueron llevados a cabo por sacerdotes que no tenían residencia permanente allí y operaban desde Sacapulas. Según Colby y Van den Berghe en su libro Ixiles y Ladinos (1977), durante esta época los ixiles eran castigados con ocho o diez azotes si no asistían a misa. En su libro Maya Revolt and Revolution in the Eighteenth Century (2002), Robert Patch escribe que, en la década de 1760, el párroco dominico Eusebio Guerra designó a un agente para obligar, bajo amenaza de castigo físico, a la gente a asistir a misa los domingos y a los niños a recibir catecismo.
Existen varios casos en los que los mayas ixiles se rebelaron y resistieron estos intentos de los españoles y del sacerdote. Esto incluye un movimiento en 1798, cuando mujeres ixiles de Nebaj protestaron y expulsaron a un sacerdote y a un equipo médico español después de que trasladaran el cementerio de la iglesia católica a otro lugar en las afueras del pueblo como medida de control de enfermedades contra el tifus. Además, como resultado de tener que pagar tributos y lidiar con funcionarios coloniales abusivos, algunos ixiles huyeron de las congregaciones y del control español. Por ejemplo, en 1819, el comisionado de Nebaj informó que los tributarios habían huido a las montañas. El arzobispo Cortez y Larraz calificó a estos ixiles como “fugitivos”, pues muchos se resistían a ser incorporados por la fuerza a los sistemas de gobierno coloniales.
Entre los miembros de las cofradías suelen figurar guías espirituales mayas, esenciales para la espiritualidad, la cultura y la identidad maya. Durante siglos, la Iglesia Católica intentó reprimir la espiritualidad maya, a la que consideraba brujería, demoníaca y una forma de paganismo. A pesar de sus esfuerzos, los mayas de Guatemala lograron integrar la espiritualidad maya al catolicismo como forma de resistencia. Durante la guerra, los guías espirituales mayas fueron objeto de intensa persecución debido a su liderazgo e importancia en las comunidades mayas y como una forma de atacar las prácticas tradicionales mayas. Tras la guerra, la espiritualidad y las costumbres mayas continuaron siendo criminalizadas y demonizadas por quienes no las practicaban. Hoy en día, algunas iglesias y pastores evangélicos tienden a discriminar y a considerar las costumbres como obra del diablo y brujería. Como resultado de esta persecución histórica, los guías espirituales mayas a menudo practican en secreto por temor a ser tildados de brujos o a sufrir daños físicos.
Es dentro de este contexto histórico y social que las cofradías consideran problemáticas las acciones del sacerdote. En comparación con sacerdotes anteriores que se comunicaban y coordinaban con la cofradía, el sacerdote actual no ha cultivado buenas relaciones con ellos. La cofradía señala que la remoción al exterior del soporte que contenía velas, incienso y flores del interior de la iglesia es una de esas acciones que para los ajenos pueden parecer insignificantes, pero que resultan perjudiciales para la vida espiritual y ontologica maya ixil. Al hablar con la cofradía, explican con respecto al fuego, como el que aparece en las velas:
“que se dignifique nuestro sagrado fuego, porque a través de nuestro sagrado fuego nos conectamos con nuestros abuelos, con nuestros ancestros, y gracias a ese sagrado fuego estamos vivos, esta nuestra identidad maya, están nuestros abuelos portando sus trajes… el fuego no es brujería, para nosotros el fuego es ciencia, es nuestro vivir, es nuestro”
Además, un miembro de la cofradía dice de las velas: “La vela significa que estamos en contacto con nuestros ancestros, con nuestra identidad, acercarnos con nuestro sagrado fuego, es la luz para nosotros y para los que se fueron al más allá”. Otro miembro agrega, “Es una forma de conexión ante el creador y formador, todo eso para nosotros es la manera de abrir un portal para que nuestra palabra sea escuchada para que haiga conexión entre lo espiritual y lo material”. En la cosmovision maya ixil, las velas, las flores y el incienso son una forma de ofrenda y una conexión espiritual. Para la cofradía, esta ofrenda se compara con servir comida y agua a alguien.
“La comida se da, se sirve y se da a la persona físicamente, pero hablemos del sagrado fuego, es donde se echa incencio, el copal, la candela se empieza a quemar, es un sagrado, es una comida que se da a nuestros ancestros, a nuestros abuelos, es una forma de conectarse con nuestro creador, lo que hace [el cura] es sacarnos. Si le doy un plato de comida, un vaso de café, un vasito de fresco, pero usted esta sentado aquí, pero se lo llego a dejar en la puerta de la casa, ¿cómo se siente usted?. Esta mal…”
Como podemos ver, el hecho de tener las ofrendas afuera, es una falta de respeto, y la comparación con la comida es para ilustrar cómo se podría entender de otra manera.
El problema no radica simplemente en la retirada de las velas, sino en la falta de consulta y comunicación que precedió a tales acciones. Los miembros de la cofradía afirman que el sacerdote los ha difamado ante miembros de la Iglesia Católica y los ha amenazado con expulsarlos de su oficina. Una de sus perspectivas para resolver esta situación es que el sacerdote respete a la cofradía, ya que representan la cultura y la espiritualidad ixil que ha existido durante siglos:
“queremos que vuelva las cosas en su lugar, queremos que se regresan nuestras velas, porque que regresan nuestras velas, inciensos y nuestras flores, porque nuestros abuelos fueron los que hicieron lucha, hicieron el esfuerzo para levantar la iglesia… tal vez los empujaron, pero hicieron lo que se les ordenaron…. Cuantos abuelos no se murieron por levantar esa iglesia y ahorita nos desconocen… qué les vamos a dejar de herencia a nuestros hijos, qué les dejaremos a nuestros nietos”
Según ellos, la justificación que el cura ha dado a la cofradía respecto al soporte es que se colocaron baldosas nuevas que se estrenaron en agosto de 2025, y como forma de mantener limpia la iglesia. Afirman que el sacerdote ha dicho: “ˋEs que se le entra humo en nuestra iglesia, nuestro templo, mucha basura, no queremos que ya vengan a poner sus veladores, candelas, ni flores, porque se ve muy mal´. Eso es lo que esta diciendo, eso es lo que peleamos nosotros ahorita como cofrades, la exclusión y rechazo hacia nuestra veladoras, nuestra candelas, pero sobre todo, hacia nuestro espiritualidad maya, lo otro que el hace es un rechazo exclusión y discriminación hacia nuestras cofradías, como le vuelvo a repetir, que el dice que esa no es cultura indígena”. La falta de comunicación por parte del sacerdote se señala como una de las causas de estas tensiones.
Tras meses de tensión, el sacerdote y miembros del consejo de la Parroquia en Nebaj enviaron una carta, fechada el 28 de febrero de 2026 a la cofradía, en la que se afirma y responde a algunas de las propuestas:
“Esta nota es para aclarar lo que nosotros hemos pedido como parroquia: primero como Consejo Parroquial les pedimos que se unificaran a nosotros como parroquia en todas las actividades que se realizan, pero hemos visto una negatividad de parte de ustedes como cofradía; segundo, el monumento no se hará dentro de la Iglesia porque no tiene razón de ser, más que solo ocupara espacio, espacio que muy bien se utilizara para los fieles que asistan a las distintas actividades; tercero, la crucifixión no se hará dentro de la Iglesia, sino que se preparara un lugar fuera, frente a la capilla, para poder realizar dicha actividad, son a los acuerdo que se llegaron a nivel parroquial. Ante la negatividad a la propuesta que les hemos hecho como parroquia (consejeros, juntas directivas de las comunidades, ministerios y pastorales), Solicitamos a ustedes desocupar las instalaciones parroquiales que están utilizando; solicitamos también que lleven todo lo que les pertenece como cofradía.”
La carta también notifica a la cofradía que tendrían un mes para abandonar sus oficinas antes del 28 de marzo de 2026, y de no hacerlo daría lugar a medidas legales.
En otra carta fechada el 4 de marzo, el sacerdote y la iglesia reafirman su postura, caracterizan a la cofradía en “rebeldia”, y que la decisión a desocupar las instalaciones no significa que la iglesia vaya “en contra de las practicas ancestrales o culturales”. Aunque la iglesia tiene esta postura, es importante notar que las instalaciones y la cofradía son esenciales para la promoción de la cultura y espiritual Maya Ixil, y que la iglesia fue construida en cima de un sitio sagrado y el prevenir su acceso limita la forma en que la cofradía puede ejercer su espiritualidad y cultura. Por último, la carta de la iglesia declara que ellos son respaldados por el Ministerio de Cultura y Deportes quienes los “acredita como custodios de uno de los patrimonios culturales que están en el cuidado de la cofradía.
En respuesta, la cofradía de Nebaj ha solicitado diálogo con el sacerdote para expresar sus inquietudes respecto a este desalojo pendiente, y ha esbozado cuatro puntos. El primero es Naturalieza de Nuestra Presencia, que señala que el espacio no es temporal, sino dado por “antepasados”, y que “este espacio es el corazon de la memoria del Pueblo Ixil, y su resguardo es un derecho ancestral que traciende cualquier acuerdo de junta directiva”. La segunda es Legitimidad del Diálogo, que reconoce el deseo del Consejo Parroquial de organizar espacios, pero que “una decisión de tal magnitud, que afecta la identidad de todo un pueblo, no puede tomarse de forma unilateral. Recordamos que actualmente existe una gestión de diálogo abierta ante la Nunciatura Apostólica y el Obispado del Quiché, instancias superiores a las cuales nos debemos en este proceso de mediación”. En tercer lugar, piden un Llamado a la Prudencia para evitar medidas que puedan ser vistas como confrontativas, y que “el desalojo de una institución de ocho décadas no contribuye a la paz social ni a la caridad cristiana que todos profesamos”. Por último, afirman una Permanencia Dignificada, y que para “respeto a la historia de nuestros abuelos y a la espera de las resoluciones de la Nunciatura y el Obispado, la Cofradía mantendrá su presencia y servicio en su sede actual. No por rebeldía, sino por la responsabilidad sagrada que tenemos de proteger el patrimonio cultural de Nebaj.” La cofradía de Nebaj también ha escrito al arzobispo de Quiché para solicitar su apoyo en la mediación de este conflicto emergente, pero aun no han recibido respuesta.
El conflicto en Nebaj y las órdenes de desalojo emitidas por el sacerdote constituyen una continuación de la discriminación contra la espiritualidad, la cultura y la identidad maya ixil, especialmente porque la cofradía ha sido un refugio para dicha espiritualidad. La búsqueda del diálogo por parte de la cofradía es un paso necesario para alcanzar una solución pacífica. El desalojo de la cofradía de Nebaj seria un daño grave cultural y espiritual para la población Maya Ixil.



