Por Nancy González Cortez
La Copa del Mundo de fútbol es, sin duda, el evento que levantará el interés de la población guatemalteca en este 2026. Sin embargo, se desarrollará en medio de la polarización, conflictos bélicos, la creciente ola de violencia y racismo en uno de los países anfitriones.
Pero no es el único evento que debe merecer nuestra atención. La sociedad guatemalteca enfrenta desafíos políticos significativos, como la lucha contra la corrupción y la impunidad. Tal vez la ciudadanía se enfoque más en la Copa del Mundo porque ya tiene un favorito y luego en las elecciones para Fiscal General, debido a que hemos observado su comportamiento cuestionable en casos paradigmáticos. Se ha dedicado a hostigar a jueces, fiscales, defensores de derechos humanos, abogadas como Claudia González, exautoridades indígenas como Luis Pacheco, Héctor Chaclán, Esteban Toc, Basilio Puac, defensores del territorio como Misael Sen; desatendiendo casos de evidente corrupción de los últimos dos gobiernos.
Es hora de prestarle también interés a la elección de Magistrados del Tribunal Supremo Electoral, órgano garante de unas elecciones libres y transparentes para el 2027. Atención a la elección en la Contraloría General de Cuentas, institución sumamente importante para la auditoría, la eficiencia y probidad del gasto público. También debemos interesarnos en la elección de la Corte de Constitucionalidad, porque con la actual se han registrado retrocesos vinculados a los derechos humanos y derechos de los Pueblos Indígenas, o en materia ambiental, como ocurrió con el fallo contra la clasificación de residuos sólidos o la resolución contra las regulaciones de plásticos desechables.
Aún hace mella en la mayoría de la ciudadanía la vieja idea de que los temas que se diluyen en los tribunales no son de carácter político, esto hizo que la justicia se mantuviera alejada de la sociedad por demasiado tiempo. Por ende, no se podía cuestionar la función judicial. Algunos fiscales, magistrados y jueces han hecho declaraciones que dan la impresión de que se creen ajenos a la sociedad y por encima de ella, sin recordar que son miembros de la misma a la que juzgan. Muchos de estos altos magistrados ignoran el contexto cultural y los sistemas propios de los Pueblos Indígenas, los Convenios Internacionales y, lo peor, carecen de objetividad. Por ello, también deberían de estar sujetos al escrutinio popular, no solo de forma gremial e indirecta como lo están en este momento. Este asunto es para discutir en otra ocasión.
Las elecciones de segundo grado de este año llegarán a adquirir forma concreta en cada sentencia, en cada acción y decisión que tomen los futuros magistrados, fiscal general, rector y contralor. Por eso es fundamental que la ciudadanía se informe y participe activamente en estos procesos para ser un garante en la transparencia y promoción de la justicia.
Sí, el interés debe radicar en el juego que se inició hace unos meses en el Xib’alb’a político, el sitio donde tiene lugar la contienda tremenda contra las fuerzas de la muerte. Curiosamente, el actual momento me recuerda a aquella escena en la que los gemelos derrotan a los señores del inframundo mediante un juego de pelota. Este es el desafío al que se enfrenta la sociedad civil de Guatemala: vencer a las mafias y a la caterva de corruptos que están incrustados en el Tribunal Supremo Electoral, en el Ministerio Público, en la Corte de Constitucionalidad, en la Universidad de San Carlos y en la Contraloría General de Cuentas.
Continuando con la visión del Popol Vuh, los Creadores no consideran la crisis como un final, sino como una etapa creativa que nace del desorden y el error, y manteniendo esa idea de que de la batalla contra la muerte brota la vida y se produce un nuevo amanecer para el país. La metáfora del juego en el Xib’alb’a, que los gemelos creadores llevaron a cabo contra las fuerzas destructivas del cosmos, es una representación adecuada de la actual coyuntura, ya que es una oportunidad para que comience la derrota de la alianza criminal o Pacto de corruptos. Este contexto político debe dar lugar a la esperanza, la creatividad y la articulación, al igual que la vara afloró del momento caótico en el mismo relato, deseamos que de este proceso broten personas con altos compromisos con los intereses públicos y con empatía hacia una sociedad desgarrada por la injusticia.



