Fallece líder de Cotzal, de una nueva generación ixil en Guatemala

COMPARTE

Créditos: Sergio Palencia

Baltazar de la Cruz Rodríguez, ese era el nombre en castellano de uno de los principales y jóvenes líderes de San Juan Cotzal, en el departamento de Quiché, Guatemala. En las aldeas indígenas ixiles todo el mundo lo conocía por Tixh Viyo’m. Desde allí colaboró en la Universidad Ixil, en la reconstrucción de la Alcaldía Indígena de Cotzal, en proyectos de desarrollo y de memoria histórica.

Por Sergio Palencia[1]

Tixh Viyo’m (1986-2026)

Tixh era un joven adulto de energía desbordante. Los sábados viajaba a Nebaj y otras aldeas ya que trabajaba como coordinador académico de la Universidad Ixil. Los domingos sostenía reuniones en la alcaldía indígena de Cotzal. Asimismo, fue miembro fundador del proyecto de comunicación comunitaria Tichajil K’usal. Por algún tiempo tuvo un café internet en su casa. Toda persona que llegaba a los municipios ixiles –fuese por proyectos de desarrollo comunitario, estudios universitarios o temas de memoria histórica– eran referidos a Tixh.

Nació el 3 de enero de 1986, tres años después de que el Ejército de Guatemala y las patrullas locales destruyeran la mayoría de las aldeas de San Juan Cotzal. Parte de su familia era originaria de Cajixay, una de las más antiguas aldeas de la región. Sus padres se asentaron en la “aldea modelo” de San Felipe Chenlá, antigua finca de aproximadamente 10 caballerías propiedad de una de las familias más ricas de Guatemala, los Herrera. Hijo de colonos, su familia fue parte de la reconstrucción de Cotzal aún bajo el control militar.

Con el tiempo, Tixh llegó a ser líder de una nueva generación ixil tras los acuerdos de paz de 1996. Cuando lo conocí en 2011-2012, Tixh ya había participado en la resistencia a la hidroeléctrica de capital italiano, ENEL. Asimismo, coordinó caminatas por la memoria en diciembre de 2012. En ese contexto lo conocí cuando llegué a presentar por primera vez para presentar un pequeño libro sobre la vida del jesuita revolucionario Fernando Hoyos y de un niño cotzalense en la guerrilla, Chepito Ixil. Con Miguel y Tixh continuamos con la búsqueda de Chepito hasta que en 2014 conocimos a sus familiares un tanto por casualidad o providencia.

En diciembre de 2014, Tixh le avisó a una tía en Cajixay que llegaríamos. Junto a la Red de Jóvenes Ixiles, Miguel y otro joven de nombre Gaspar agendaron un taller del libro en la aldea. Fue así como una friísima mañana conocimos al hermano de Chepito Ixil y por fin supimos su nombre largamente olvidado: Domingo Sánchez Poma, homónimo de su abuelo Ku’ Yat. En abril 2015, junto a Tixh coordinamos una reunión con los alcaldes comunitarios de Cajixay para entregar el libro de Fernando y Chepito. Allí conocimos a otra parte de la familia de Chepito.

Foto Sergio Palencia con Tixh Viyo’m.

Emprendimos la caminata hacia “la mera raíz de Chepito”, como decía un conocido de Nebaj. Caminamos junto a Tixh, familiares de Chepito y amigas que colaboraban en este proyecto. Veníamos de distintas partes – San Marcos, Alta Verapaz, Guatemala, Cotzal mismo – tras la búsqueda de la historia de Chepito, de su familia. Tixh fue con nosotros al caserío Viq’oq’ol y en el camino recuerdo que nos mostraba Chisís en el horizonte, nos hablaba de la masacre que allí había sucedido en 1982. Nos tomamos algunas fotos: era ocasión de alegría y una suerte de solemnidad caminar hacia donde había nacido y vivido Chepito.

Al llegar, grabamos un video donde Tixh entrevistó a parte de la familia de Chepito. En un momento habló largo rato con ellos, me volteó a ver enseguida y me dijo: “acabo de darme cuenta de que mi mamá es familiar de ellos y, por tanto, ¡yo también estoy emparentado con Chepito!”. Esto le caló mucho y con el tiempo hicimos un folleto de educación popular para las aldeas y la escuela de Cotzal. El maestro de ceremonias siempre era Tixh.

Si algo caracterizaba a Tixh Viyo’m era su alegría vital, jovialidad espontánea y un a la aventura, al recuerdo de la lucha en el pasado y su trabajo diario, literalmente diario, por la reconstrucción de la educación comunal, de las autoridades comunitarias, la comunicación autónoma y la historia de su pueblo ixil.

Foto Autoridades Ixil y comunitarios en la región Ixil, Quiché.

Cuando en 2022 viví por un tiempo en San Felipe Chenlá llegué a conocer a Tixh en un sentido más diario.  Como nos pasa a todos, Tixh tenía sus propias luchas y en medio de ellas buscaba continuar. Había finalizado sus estudios de derecho y me hablaba de su proyecto de tesis relacionado con las prácticas de justicia ixil. A veces cenábamos junto a su esposa, hija e hijo, a quienes había bautizado con nombres mayas.

Ayer (27 de enero de 2026) dos amigos me compartieron la noticia de su fallecimiento y me conmovió fuertemente. Escribo esta pequeña memoria o bosquejo de su vida con el dolor ante la partida de un amigo. Quiero pensar que para alguien como Tixh Viyo’m que recorrió Cotzal en todas sus alturas y profundidades, tanto de montañas, barrancos como de misterio e historia, los cerros de Omak o de Balam, como el mismo río Cotzal o las cuevas de Cajixay, lo guardan en sus gotas chispeantes de agua, en sus senderos.

De alguna manera, como pervive en los cotzalenses la memoria de quienes lucharon contra el K’ot o ave bicéfala, también se recordará a Tixh Viyo’m como alguien a quien llamarle amigo. El querido pueblo de Cotzal –el que nos antecedió, el ancestro, el mártir, el que vive cerca y lejos– lo recibirá con ternura en su seno, en su tierra.

Foto de Tixh Viyo’m en las montañas de la región Ixil, Quiché.


[1] Profesor de antropología en la Universidad de William and Mary, Estados Unidos

COMPARTE

Ahorita