Créditos: Prensa Comunitaria
Tiempo de lectura: 3 minutos

Kajkoj Máximo Ba Tiul

¡De prisa muchá, que ya es tarde y la posada ya va a comenzar!  ¡Las rezadoras ya llegaron y nosotros ni hemos salido!  ¿Y mandaron el pino? ¿Y qué marimba va a llegar? Como siempre, los “cocheros”.  Corramos pues, porque lo bueno viene después de que esas señoras terminen de rezar.  Bailar, bailar, bailar, comer, comer.

Como era costumbre, a eso de las seis de la tarde, comenzó a escuchar el toc, toc, toctoc toc toc, del caparazón de las tortugas.  Las aves marías se escuchaban en la oscuridad de la noche.  Las canciones a María, José y Jesús eran entonadas por las señoras rezadoras.  “Ave, Ave, Ave María”, decían quienes participaban, algunos con mucho regocijo, otros no, porque iban a acompañar a la novia o al novio, teniendo siempre a alguna tía de alcahuete para que el chisme no llegara por adelantado a las casas.

Solo luces de candelas y faroles iluminaban las calles en donde estaba pasando la posada1, que todos con esmero habían elaborado desde el 15 de diciembre, cuatro días después de la fiesta de Guadalupe, en donde las hijas e hijas de los ladinos del pueblo se vestían de “inditos e inditas”, como decían las mamas.  Esta fiesta, siempre fue vista como la fiesta del racismo y de la discriminación por los lideres indígenas, porque era el único día que las “ladinas” usaban los trajes de las mujeres maya poqomchi y no porque lo compraban, sino porque, iban a las casas principalmente de indígenas de plata a prestarlo.

Así, el 15 comenzaba sin falta de la posada. Las casas donde llegaban se adornaban con hojas de pino, hojas de pacaya, adornos de pino elaborados con maguey trenzado (pita) y pedazos de hojas de pino.  A veces, adornos de papel de china.  El olor de la hoja de pino, las hojas de pacaya, el olor a pom, incienso y candelas de arrayán2, conformaban la integración de olores que para estas fiestas inundaban todas las casas del pueblo y ambos danzaban junto a la lluvia de la temporada, el famoso chipi chipi, al son de la marimba que amenizaba en cada posada y en el atrio de la iglesia.

Apenas comenzando el rosario, cuando de repente, un gran estruendo se escuchó a tres o cuatro cuadras de donde estaban rezando.  ¡Booommmm!  El sonido de una claymore3 y al mismo tiempo, ráfagas de galil, pistola 38 especial y uno que otro disparo de rifle 22 y escopeta 12.  

Algunos curiosos sacaron sus cabezas, o por el cerrojo de las puertas veían que el humo salía del techo de la municipalidad en donde estaba la subestación de la Policía Nacional, un grupo de policías que participaban igual, ocasionando miedo y terror en la población.  No olvidemos que la Policía Nacional, la Policía Militar Ambulante, la G2, policía municipal y orejas, fueron piezas importantes en la desaparición y secuestro de lideres y lideresas o sospechosos de ser guerrilleros en todo el país.

De repente, los dueños de la vivienda, decían: no se vayan todavía, esperen que pase un tiempo. Mientras tanto, la sirena de las ambulancias y vehículos de policía comenzaban a sonar por las principales calles del pueblo. El personal de primeros auxilios entraron al edificio municipal y encontraron a algunos heridos y muertos, miembros de la policía del Estado genocida y terrorista.

Desde esa noche, la marimba dejó de sonar en las posadas. Las rezadoras ya no rezaron el rosario. Los caparazones de las tortugas dejaron de sonar. Las luces de faroles se apagaron.  El olor de la hoja de pino, el pom, el incienso y la candela de arrayan dejó de sentirse.  Ya no hubo fiestas alegres en las nueve noches de posadas. Ya no se volvió a comer los tamales y tomar los atoles con olor a fin de año. Nunca más volvimos a escuchar a la marimba de los “Cocheros”, los “Choc” y “Chalio”.  Y entonces, se acabó el robo de niños4, que anunciaban las fiestas de fin de año y que terminarían con la fiesta de las luces o de Candelaria el dos de febrero del siguiente año, día en el que se devolvían a los niños robados de los pesebres.

Y luego viene la represión. Cinco días después de este acontecimiento, el Estado de Guatemala refuerza su represión en contra de jóvenes del pueblo Poqomchi y Q’eqchi y da inicio la desaparición, la muerte, la tortura y las masacres en el municipio.

  1. Las posadas son las fiestas representativas que se celebran 9 días antes de la Navidad. Empiezan el 15 y el gran cierre es el 25 de diciembre.
    ↩︎
  2. Luma apiculata es una especie arbórea perennifolia de la familia de las mirtáceas. ↩︎
  3.  Una bomba Claymore (M18A1 Claymore) es una mina antipersonal direccional del ejército de EE. UU., usada en emboscadas y defensa ↩︎
  4. El “robo” de niños de los pesebres es una tradición popular navideña, especialmente en los Andes de Venezuela y partes de Centroamérica, que simboliza la pérdida y la búsqueda del Niño Jesús, recordando cuando María y José lo buscaron en el Templo. Se “roba” la figura del Niño Jesús de un pesebre y, tras un período de búsqueda (a menudo con fiestas, música y procesiones), se lo “rescata” y se lo devuelve al nacimiento, culminando en una celebración comunitaria que representa la alegría de su encuentro y su llegada al hogar.  ↩︎

COMPARTE

Ahorita