“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. –Karl Marx (Tesis sobre Feuerbach, 1845)
Por Kajkoj Máximo Ba Tiul
Antes de dar mi opinión sobre el llamado a construir un frente amplio en Guatemala, quiero comenzar con estas ideas claves, que no son mías, sino tomadas de varios pensadores y pensadoras, entre ellas Isabel Rauber, que considero importante para seguir en la construcción de este espacio, que puede ser bueno en un principio pero que si no se construye puede terminar siendo un cigoto abortado, como otros espacios que han existido en el país.
Para formar un Frente Amplio los pasos clave son: definir principios y bases programáticas, suscribir un acuerdo político entre los sectores participantes y establecer una estructura legal y estatutaria que regule su funcionamiento.
Esto implica que los distintos partidos, grupos, sociedades, comunidades, etc., deben aceptar compartir una declaración constitutiva, comprometerse a respetar los lineamientos estratégicos definidos por la dirección y acatar las reglas internas del nuevo espacio. Y cuando se habla de dirección, no debe ser un grupo de iluminados o puestos a dedo, solo porque hablan o escriben bien, o porque han sido referentes a nivel nacional o internacional, sino una dirección que salga de la asamblea de quienes están dispuestos a formar el frente.
- Definir la identidad y el programa
- Declaración Constitutiva: Se debe redactar un documento que establezca los principios y objetivos del frente.
- Bases Programáticas: Se detallan las propuestas programáticas que unifican a los diversos sectores.
- Principios compartidos: Se deben definir principios éticos y de valores, como el compromiso con la justicia social, la defensa del medio ambiente y la promoción de los derechos humanos.
- Formalizar el acuerdo de participación
- Conformidad plena: Cada partido o sector debe suscribir el acuerdo político y la declaración constitutiva para formalizar su adhesión.
- Compromiso con lineamientos: Los integrantes se comprometen a respetar las decisiones y la metodología de la dirección nacional.
En Guatemala es urgente un Frente Amplio, en el 2023 le llamaba un “frente de luchas”[1], con las características que Rauber presenta: un “Frente amplio para construir poder popular desde las bases, articular las luchas sociales y crear una cultura política de participación y autonomía, superando la visión de la izquierda y otros grupos centrada únicamente en la conquista del poder estatal. La idea es construir una “revolución integral” que desafíe al capitalismo neoliberal a través de alternativas prácticas desde el cotidiano de los pueblos”.
Un Frente Amplio debe ser lo siguiente como ideal:
- Poder Popular desde las bases: Propone una “política de base” que no se limite a la toma del poder estatal, sino que se construya desde abajo, articulando diversas luchas sociales.
- Articulación de luchas: Es crucial unir a los distintos movimientos sociales para crear una fuerza más amplia y efectiva.
- Construcción de contrahegemonía: Busca construir una nueva hegemonía popular que resista el modelo capitalista, rescatando identidades y proyectando un futuro alternativo.
- Lucha contra el capitalismo neoliberal: Ante la amenaza del capitalismo global, considera que es urgente y necesaria la formación de una amplia fuerza social de liberación para la supervivencia y la construcción de alternativas.
- Superación de visiones antagónicas: Rauber considera que la idea de “tomar el poder” o “construirlo desde abajo” no son necesariamente opuestos, sino que a menudo se han presentado como caminos contrapuestos en la práctica. Su propuesta busca una integración de ambas estrategias.
Un Frente Amplio al que no le baste “ganar las elecciones y pedir que se respete el voto del pueblo”. Así como ellos (partidos y sectores conservadores) escalan su violencia, el pueblo debe escalar su capacidad de movilización y organización. Es el momento de pensar en procesos mucho más radicales, que no significa hacer la revolución. Avanzar hacia acciones diferentes que nos lleven a refundar el país. No estamos diciendo hacer una revolución, porque eso lleva todo un proceso/tiempo, pero sí hacer cambios que el gobierno de Semilla no quiso hacer y que pudo haber hecho. La corrupción solo es una faceta del sistema y erradicarla llevará su tiempo y para eso se requiere de correlación de fuerzas a favor de los no corruptos y por eso, mientras se erradica, hay que avanzar en programas sociales mínimos”[2] y la promoción de una nueva cultura política en el país.
Si esa es la idea del Frente Amplio que se quiere construir en Guatemala, entonces, debe superar los fracasos electorales de las anteriores propuestas, como el Frente Democrático Nueva Guatemala, la Alianza Nueva Nación, el Movimiento Amplio de Izquierda y otros espacios de articulación, como la Asamblea de la Sociedad Civil (ASC), el Movimiento Social, Sindical y Popular (MPSI), la Coordinadora Waqib´Kej, la Asamblea Social y Popular (ASP). Todos ellos fueron muy caudillistas y desde arriba, por poner ejemplos, aunque en su momento sí se hicieron escuchar.
El Frente debe crearse para enfrentar y crear miedo en los criminales y tenebrosos. Para comenzar a construir una ruta para superar el modelo extractivista neoliberal, el modelo desarrollista, superar la “democracia liberal” que es solo el voto. Ir más allá del Estado-Nación y comenzar a contagiar la idea de refundar, bajo el modelo de la Plurinacionalidad pero a la guatemalteca, no copiado de otros. Para eso están los documentos de Waqib´Kej, Comité de Desarrollo Campesino (CODECA), Consejo del Pueblo Maya (CPO), Movimiento de Mujeres con Poder Constituyente y otros que no son públicos, pero igual, vale estudiarlos y analizarlos. Y las propuestas que hay en las comunidades sobre “tierras y territorios comunales”, etc. Aproximadamente, más de tres mil caballerías de tierras y territorios recuperados en estos últimos años y con resoluciones de las altas cortes a favor de los Pueblos Originarios, no debe ser desoído.
Un proceso de refundación, a largo plazo, no se logra solo cambiando o reformando la constitución o normas como la Ley de Partidos Políticos. La refundación se logra, en primer lugar, escuchando a la gente de abajo y preguntarle cuáles son sus intereses y si están de acuerdo en impulsar una refundación desde la raíz. Explicarles qué implica eso. La refundación no debe ser solo una ilusión, debe ser una bandera de lucha permanente y que no concluye solo con repartir o redistribuir recursos de forma equitativa, sino que sea el camino para terminar con el racismo, el patriarcado, la homofobia, el femicidio, el genocidio, etc.
Lo electoral puede considerarse una oportunidad, pero se vuelve un poco más que oportunidad cuando se demuestre que se está enfrentado a los criminales que están por todos lados y en toda la institucionalidad del Estado. Enfrentarlos sin temor, hablar de ellos por todos lados, sin miedo y sin tapujos, no como se hace ahora, desde el palco presidencial, y hasta con “errores al hablar”, se siente y se percibe que les tiembla la vos. Hay que enfrentarlos con firmeza, dejando claro que el pacto criminal o lo que ahora llaman coloquialmente como Pacto de corruptos, es el “verdugo del pueblo”
De tal suerte que un Frente Amplio debe estar compuesto por todos los sectores organizados y no organizados del país, pero principalmente por los grupos, asociaciones, comunidades, pueblos, etc., que están abajo, a ellos hay que convencer, no solo al liderazgo que está en la ciudad. No solo debe ser un grupo de iluminados, blanco, mestizos, indígenas, mujeres, urbanos.
De ahí el nombre de Frente Amplio. Y su dirección, o su cabeza, no debe ser electo de la forma caudillista. Debe ser electo por la asamblea y no a dedo.
Un nuevo Frente Amplio debe construirse sobre una nueva ética. No desde el oportunismo o servilismo. No desde la ambición histórica de querer gobernar a sus ciudadanos. Superar el egocentrismo, de pensar que “yo seré mejor gobierno”. Entonces, construirlo sobre una nueva cultura política, no desde las ínfulas de ser ideólogo o personaje internacional, sino de “ideas” más humanas y radicales, no medias tintas, como hasta ahora han sido los anteriores esfuerzos y dejar los infantilismos de algunos que alguna vez se llamaron de “izquierda” y ahora abrazan el “neoliberalismo”.
Si esto se supera y da paso a una nueva forma de hacer política, entonces sí será un Frente Amplio y prometedor. Si no, será un grupo light, de hoteles, foritos, entrevistas, comunicados, a imagen un grupo de señoras (con respeto) de la caridad que van a tomar el té y rezar el rosario y entonces el resultado será lo mismo: el “fracaso” y se abona a la decepción ciudadana, como hasta ahora.
Finalmente, como dice Alberto Acosta, que “Nuestro mundo necesita ser pensado en términos políticos como fundamento para recrearlo desde las bases”[3].
[1] Ba Tiul, Kajkoj Maximo, https://amerindiaenlared.org/contenido/23609/un-gran-frente-de-luchas/, visto última vez el 3 de noviembre del 2025
[2] Ibidem.
[3] Acosta, Alberto, https://tinku.org/c21-cultural/sin-utopias-no-cambiaremos-el-mundo/, visto última vez el 3 de noviembre de 2025



