El viernes 28 de noviembre, las comunidades de la Montaña de Sampaquisoy, Palencia, Agua Caliente y Sanyuyo esperaban al ministro de Comunicaciones para supervisar la carretera de Palencia–Sanyuyo. No apareció. Horas después fue removido del cargo, mientras las autoridades indígenas y dirigentes comunitarios continuaron el recorrido para mostrar que la carretera está tan deteriorada que ni el propio Estado se atreve a transitarla.
Por Derik Mazariegos
El viernes 28 de noviembre, las comunidades de la Montaña de Sampaquisoy, Palencia, Agua Caliente y Sanyuyo, junto a autoridades indígenas del pueblo Xinka de la Junta Mayor de Santa María Xalapán, recibieron a una delegación integrada por la diputada Sonia Raguay, su equipo de trabajo y el ingeniero Carlos Salvatierra, en representación de la Dirección General de Caminos del Ministerio de Comunicaciones. La visita tenía como propósito realizar un recorrido conjunto por el tramo carretero Palencia–Sanyuyo, una ruta clave para la movilidad de la región.
La visita de las autoridades al territorio fue en seguimiento a la gestión impulsada por las comunidades de la Montaña, que desde hace años buscan la reactivación del proyecto carretero, inconcluso y abandonado desde 2010.
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La jornada comenzó en el área urbana de Palencia, un municipio del departamento de Guatemala, desde donde la delegación emprendió el ascenso hacia las comunidades de la parte alta. A medida que avanzaban por la ruta, se realizaron varias pausas para observar los tramos más afectados por emergencias recientes. Uno de los puntos críticos fue la comunidad de El Manzanote, donde las tormentas de 2022 provocaron grietas profundas en la carretera, dañando la cinta asfáltica y varias viviendas. Aunque después se inició un proyecto de reparación, este también quedó inconcluso.
Tras retomar el trayecto, el recorrido continuó por kilómetros de terracería, pasando por las aldeas Plan Grande y Sansur, hasta alcanzar el río Agua Caliente, frontera natural entre los departamentos de Guatemala y Jalapa.
Finalmente, el punto de reunión fue el puente El Peregrino, en la aldea Agua Caliente del municipio de Mataquescuintla, Jalapa. Este puente, ubicado en pleno corazón de la Montaña, es un paso estratégico que conecta ambos departamentos. Allí, cientos de vecinos aguardaban la llegada de la delegación para dialogar sobre la urgencia de contar con un puente capaz de soportar transporte pesado y mejorar las condiciones de desarrollo en la región. Fue en este espacio donde las autoridades comunitarias presentaron la agenda del recorrido y los temas prioritarios para la gestión del tramo carretero.


Durante este diálogo inicial, las autoridades y dirigentes comunitarios de la Montaña esperaban la llegada del entonces ministro de Comunicaciones, Miguel Ángel Díaz Bobadilla, quien finalmente no asistió al recorrido y, en su lugar, sostuvo una llamada telefónica con las autoridades comunitarias a manera de excusa.
En la comunicación, el ministro reconoció que había existido un intento de frenar el pago del proyecto desde la Contraloría General de Cuentas (CGC): “Había alguien insistiendo en que se denunciara ese proyecto para que no se pagara”, afirmó, indicando que el conflicto “nació de alguno de sus colegas”. Según explicó, la situación ya había sido resuelta y “mediante una cuota extraordinaria… se estará viabilizando el pago”, el cual, aseguró, sería efectivo “la próxima semana”. Añadió que, una vez cumplido ese compromiso financiero, la empresa estaría obligada a retomar la obra sin dilación: “En el momento en que se le haga efectivo el pago, ellos tienen que reactivar”.
Ante esto, una lideresa comunitaria reiteró la disposición de las comunidades para dar seguimiento estricto al proceso: “La comunidad y su servidora estaremos de cerca para que la empresa cumpla”, señaló, enfatizando que los vecinos exigirán resultados concretos: “Nos interesa que la empresa cumpla y que la comunidad lo supervise”. La llamada concluyó con el compromiso del ministerio de mantener informadas a las comunidades: “Ahí vamos a estar presentes”, respondió el ministro.

Sin embargo, horas más tarde, la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia de Guatemala (SCSPGT) confirmó la salida de Miguel Ángel Díaz Bobadilla como titular del Ministerio de Comunicaciones, en medio de cuestionamientos por la baja ejecución y la falta de avances en obra pública, situación que había generado reclamos de cámaras empresariales y bancadas legislativas. En su lugar fue nombrada Norma Zea, profesional con experiencia en planificación y supervisión de infraestructura vial.
El gobierno de Bernardo Arévalo nombra a Norma Zea como ministra de Comunicaciones
— Prensa Comunitaria Km169 (@PrensaComunitar) November 29, 2025
Es el quinto titular de la cartera desde que comenzó su mandato. Miguel Ángel Díaz Bobadilla ha sido nombrado en Fegua como interventor pic.twitter.com/8AfC2GymDV
Tras la llamada telefónica sostenida entre los dirigentes comunitarios y el exministro Miguel Ángel Díaz, el recorrido comunitario finalmente dio inicio. La comitiva avanzó por la ruta deteriorada, deteniéndose en los puntos donde las cicatrices del abandono son más evidentes.
La primera inspección se realizó en las zonas donde el huracán Mitch destruyó, hace más de dos décadas, los puentes que conectaban las dos comunidades de Agua Caliente, tanto del lado de Palencia como de Mataquescuintla. Allí, entre la maleza y el cauce del río, aún pueden observarse las estructuras retorcidas y los restos de concreto arrastrados por la fuerza del agua. Ese escenario marcó el tono del recorrido: una ruta hecha de ausencias y obras suspendidas.
El grupo continuó hacia la aldea Sampaquisoy, donde se documentaron los tramos más difíciles de transitar. Además del estrecho del camino, las pendientes erosionadas muestran cómo cada invierno arrastra piedra y tierra hacia la comunidad. Al llegar, se hizo una pausa frente al único puente que la empresa SIGMA, S.A. alcanzó a construir; un vestigio solitario del proyecto detenido en 2010. Más adelante, los dirigentes comunitarios señalaron los daños provocados por la propia empresa, que en sus trabajos preliminares dinamitaron varias laderas sin retirar el material suelto, un descuido que hoy agrava los riesgos y complica aún más el paso.

El recorrido continuó rumbo a la aldea Sanyuyo, en territorio de Santa María Xalapán, Jalapa. Las autoridades indígenas guiaron el trayecto y mostraron uno de los puntos donde debería construirse el libramiento que rodearía la comunidad. Este tramo se ubica en amplias extensiones de tierra comunal, cuya autorización, según explicaron, fue otorgada por las autoridades del pueblo Xinka desde 2006. Ahora, con la reciente reforma a la Ley Orgánica del Presupuesto, que permite al Estado invertir en salud, educación e infraestructura dentro de tierras comunales sin que estas pierdan su carácter de propiedad colectiva, la comunidad sostiene que ya no existe excusa para retrasar la reactivación del proyecto carretero.

La jornada concluyó con una reunión en el salón comunal de la aldea Sanyuyo, donde se firmó un acuerdo de seguimiento y compromiso entre las comunidades de la Montaña y el Ministerio de Comunicaciones para avanzar en la reactivación del proyecto carretero. El espacio, lleno desde temprano, reunió a autoridades comunitarias, liderazgos de la Montaña y representantes de diversas aldeas de Palencia, Agua Caliente, Sampaquisoy y Sanyuyo, convocados con un mismo propósito: exigir que el tramo Palencia–Sanyuyo finalmente sea atendido.
Desde el inicio, las y los organizadores insistieron en el espíritu del encuentro. Uno de los voceros recordó que poco importaba quién ejecutara el proyecto; lo esencial era que se hiciera y que, por ello, estaban allí, uniendo manos, corazón, tiempo y esfuerzo para lograrlo.

En la mesa principal estaban la diputada Sonia Gutiérrez y el ingeniero Carlos Salvatierra, representante del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda. Frente a la asamblea, Blanca Morales, conocida por la comunidad como Blanquita, leyó la carta identificada como PAL-CIV-2025-11-28, dirigida al ministro. En el documento, las comunidades recordaron que desde 2010 el tramo Palencia–Sanyuyo ha permanecido en abandono pese a múltiples reuniones, solicitudes y promesas. Por ello exigieron que el Ministerio firme un acta de compromiso que garantice el seguimiento del proyecto durante 2026, que establezca una mesa técnica y que defina una fecha clara para el inicio de las obras.

Luego comenzaron las intervenciones comunitarias. Representantes de los Consejos Comunitarios de Desarrollo (Cocodes), cooperativas y comités de transporte describieron los impactos del abandono estatal: la dificultad para sacar productos agrícolas, los riesgos de transitar en invierno y las afectaciones cotidianas para miles de vecinos. Uno de los testimonios recordó que la primera piedra del proyecto se colocó en 1988 y que, en 2025, ya suman treinta y siete años de espera. Otro dirigente expresó el cansancio acumulado y afirmó que ya no querían más mentiras, sino resultados concretos, que esperan se pueda retomar el proyecto o de lo contrario seguirán movilizándose.

La diputada Raguay tomó la palabra para subrayar que el encuentro no era un acto simbólico, sino parte de un proceso de fiscalización. Recordó que el proyecto lleva más de quince años paralizado y que, aunque diferentes gobiernos asignaron recursos, nunca se concluyó debido a corrupción y desvío de fondos. Aseguró que el nuevo gobierno cuenta con presupuesto para reactivarlo y que, tras la reciente reactivación del Sistema Nacional de Inversión Pública, corresponde al Ministerio de Comunicaciones y a la empresa constructora retomar los trabajos y dar respuestas a la población.
Al cierre, se leyó el acta número 69-2025, en la cual quedó constancia de la entrega formal de la solicitud al representante del Ministerio de Comunicaciones y del compromiso verbal de que los trabajos podrían reiniciarse en los próximos meses. El documento incluyó también el ofrecimiento de la diputada para acompañar y fiscalizar el proceso, así como la exigencia comunitaria de que los pagos a la empresa se traduzcan en trabajo real y no en simples maquillajes de último momento. Con la firma de autoridades y representantes comunitarios, la asamblea concluyó con una idea común: este camino no se pide como un favor, se exige como un derecho, y hasta que no se vea la obra terminada, no darán el proceso por cerrado.



Cuando la asamblea terminó y la delegación emprendía el regreso hacia la capital, un hecho inesperado reafirmó lo dicho durante toda la jornada: el representante de Caminos no pudo avanzar por varios tramos del camino Palencia–Sanyuyo. Viajaba en un vehículo 4×4 del Ministerio de Comunicaciones, pero quedó detenido en distintos puntos de la carretera donde el paso era casi imposible y necesitó la ayuda de vecinos y vecinas para continuar. Ese episodio, ocurrido ya al cierre de la jornada, terminó de evidenciar lo que las comunidades llevan décadas denunciando: el proyecto carretero está tan abandonado que ni siquiera permite el tránsito seguro de las autoridades encargadas de supervisarlo.





