
La línea que divide a la vida de la muerte de una mujer trans en una prisión de hombres
Cada segundo, cada minuto, cada hora y cada día parecen una eternidad para una mujer trans encerrada en una cárcel repleta de hombres. Y así transcurrió mi vida durante más de tres años. Fueron tiempos sombríos y muchas veces oscuros, especialmente la noche en que la muerte estuvo a pocos metros de mí. En ese momento, la línea que divide la vida de la muerte se hacía invisible. Por Isamar Morales Parecía una noche normal en la prisión. El clima era cálido ese octubre










