Las comunidades garífunas que se mantienen en resistencia desde agosto para defender su territorio ancestral, se enfrentan ante una nueva amenaza: mensajes de odio promovidos por empresarios y un funcionario público. Exigen un cese a este tipo de ataques que desinforman y que divide a la población en resistencia.
Por Lucero Sapalú
Representantes de comunidades garífunas junto con la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh) denunciaron públicamente al alcalde de la ciudad de Tela, Honduras, Ricardo Cálix y a un grupo de empresarios por promover una campaña de odio racial y desinformación en contra del pueblo Garífuna.
El jueves 5 de noviembre, a pocos días de cumplirse tres meses de la resistencia pacífica que mantiene la población en defensa de su territorio, en el caribe hondureño, en conferencia de prensa informaron sobre los incidentes que se han reportado.
“Condenamos las amenazas y la campaña de odio racial promovida por un grupo de empresarios de Tela que se identifica como “DAPAT”, que está generando odio y desinformación”, leyó en un comunicado, una de las afectadas en el campamento por la vida del pueblo Garífuna que se instaló desde el 10 de agosto frente a la Corte Suprema de Justicia en Tegucigalpa, Honduras.

La conferencia se realizó en el campamento instalado frente a la Corte Suprema de Justicia. Foto Comunicación OFRANEH
En su pronunciamiento también denunciaron públicamente al alcalde de la ciudad de Tela, Ricardo Cálix, de ser responsable de promover esta campaña de odio contra las comunidades garífunas. “Lo responsabilizamos por cualquier atentado, amenaza, hostigamiento o persecución que pueda sufrir cualquiera de los líderes y lideresas de nuestro pueblo”, aseguraron los representantes de la comunidad garífuna.
Empresarios y alcalde detrás de la campaña de odio
Durante la rueda de prensa se dio a conocer que los empresarios junto con el alcalde de Tela, estarían utilizando a personas de barrios vecinos de estas comunidades como un instrumento “para defender sus intereses particulares y continuar apoderándose del territorio ancestral garífuna con total impunidad”.
“No permitiremos que se utilice la necesidad de las comunidades vecinas para enfrentar a los pueblos garífunas ni para encubrir intereses económicos particulares”, enfatizaron los denunciantes.
A viva voz, los representantes de las comunidades garífunas aseguraron que “esta lucha no es de confrontación racial”. Y fueron enfáticos al mencionar que en ningún momento están expulsando a personas no Garífunas de estos territorios.
Además, aseguraron que esta resistencia pacífica es por la defensa de los derechos territoriales, la identidad, cultura y para el cumplimiento de las sentencias internacionales que reconocen los derechos del Pueblo Garífuna.
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La población garífuna mantiene también un campamento de resistencia en Cayos Cochinos ante el reality show, Supervivientes All Star por la severa degradación ambiental que perjudica la biodiversidad de la zona.
Asimismo, la comunidad demanda que el Estado de Honduras cumpla de manera efectiva las sentencias dictadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en beneficio de los territorios de Triunfo de la Cruz, Punta Piedra, San Juan y Cayos Cochinos.
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Los campamentos siguen en resistencia
Los representantes de las comunidades Garífunas reiteraron su respaldo y apoyo hacia los campamentos de resistencia pacífica que permanecen instalados en San Juan (Tuba Mena), Triunfo de la Cruz y Tornabé.
“Respaldamos las luchas legítimas para el cumplimiento de las cuatro sentencias emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos a favor del pueblo Garífuna, a través de la Ofraneh”.
Reafirmaron su total respaldo al denominado “Campamento por la Vida del Pueblo Garífuna”, que permanece instalado frente a la Corte Suprema de Justicia, en Tegucigalpa, desde el pasado 10 de agosto, como una expresión de resistencia y exigencia de justicia para el pueblo Garífuna.
Recientemente, integrantes de este campamento en particular, denunciaron ser víctimas de nuevos actos de hostigamiento por parte de la policía nacional, quienes a altas horas de la noche y madrugada, conducen sus patrullas y activan las sirenas frente al campamento para crear un ambiente de tensión y alarma.



