Miriam Miranda, Mabel Robledo, Francis López, Amada López y Yessica Trinidad son cinco mujeres Garífunas que destacan por su liderazgo en las resistencias pacíficas que se han instalado desde agosto en Honduras para exigir el cese de la criminalización y el cumplimiento de sentencias internacionales a favor de su comunidad. La población ha sido criminalizada y vive en constante riesgo de desalojo en Playa Uva, de Cayos Cochinos, por oponerse a la grabación de un reality show que atenta contra la vida silvestre y contra el territorio ancestral.
Por Lucero Sapalú
En medio del caos, cinco mujeres con tenacidad y valentía se mantienen en pie, firmes, liderando junto a otras personas las manifestaciones pacíficas que se han instalado frente a la Corte Suprema de Justicia, en Tegucigalpa, desde el 10 de agosto, y en Playa Uva, ubicada en Cayos Cochinos desde el 10 de septiembre. A las cinco mujeres, las une la misma causa, defender sus derechos y su territorio ancestral y exigir al Estado hondureño el cumplimiento de cuatro sentencias emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).
Las cuatro sentencias:

- Comunidad Garífuna de Triunfo de la Cruz (2015)
El Estado no delimitó, marcó y tituló los territorios ancestrales permitiendo proyectos intrusivos y expansiones urbanas Para ello tampoco consultó previamente a la población. Se determinó que hubo venta y adjudicación de forma irregular a particulares y empresas.
- Comunidad Garífuna de Punta Piedra (2015)
El Estado de Honduras otorgó título de propiedad a la comunidad pero permitió a terceros invadir y ocupar de forma ilegal el territorio ancestral sin garantizar el goce y uso pacífico de las tierras colectivas. La sentencia también señala que el sistema de justicia no ofreció recursos adecuados y efectivos para resolver las denuncias de invasión, despojo y violencia que presentó la comunidad afectada.
- Comunidad Garífuna de San Juan (2023)
La resolución señala que el Estado incumplió su obligación de titular, marcar y delimitar el territorio ancestral de San Juan, además de permitir y facilitar la venta, invasión de porciones del territorio ancestral generando conflictos y despojo. La Corte IDH determinó un clima de amenazas, hostigamiento y violencia en contra de líderes y defensores de la comunidad.
- Comunidad Garífuna de Cayos Cochinos (marzo 2026)
El Estado no garantizó ni protegió el territorio ancestral, durante décadas las comunidades fueron excluidas y no fueron consultadas sobre las decisiones del territorio y el desarrollo turístico así como uso de la tierra, incluyendo la autorización del rodaje del Reality Show Supervivientes, All Star. Además el Estado no investigó las denuncias de persecución, hostigamiento y daños contra los miembros de la comunidad.
La noche del 14 de septiembre vivirá en la memoria del pueblo Garífuna como una noche de terror. Más de 200 agentes policiales llegaron al campamento de Playa Uva, donde se mantenían en resistencia al menos 100 personas, destruyeron casas de campaña, quemaron colchones, robaron el poco dinero y documentos de la población. El 14 de septiembre la policía se acercó para desalojar a las y los activistas.
Playa Uva está ubicada en el Cayo Menor de Cayos Cochinos que pertenece al municipio de Roatán, sin embargo, es más accesible por el municipio de La Ceiba, pues se encuentra a 30 kilómetros al noreste de la isla. Es un lugar paradisiaco considerado como un monumento marino, hábitat de especies como la boa rosada, el jamo negro (iguana de cola espinosa), tarántula enchinada (nativa de la región), tortuga carey, peces de arrecife entre otros. Esta vida silvestre es la que busca defender la comunidad Garífuna que se mantiene en resistencia desde el 10 de septiembre, en Cayos Cochinos.
Con el respaldo de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh) se instalaron en Playa Uva, en el cayo menor de Cayos Cochinos, a manera de protesta ya que el 14 de septiembre se tenía prevista la grabación del reality show Supervivientes All Star. Por la presión social, la productora trasladó la grabación a Laguna Cacao, un territorio Garífuna también.
De pie pese a criminalización
Uno de los agentes, tomó su pistola y apuntó a Mabel Robledo, una lideresa Garífuna que, pese a los actos de intimidación, continúa en resistencia junto a su comunidad para exigir el respeto al territorio ancestral que ha cuidado la población Garífuna durante los últimos dos siglos. El 16 de septiembre, un juez ordenó el desalojo y la detención de la activista.
“La instrucción era que se llevarán a los niños y que me detuvieran a mí, me han dicho que hay una nueva orden para detenerme. No somos criminales. Aquí lo que buscamos es defender el medio ambiente, nuestro territorio. Nos indigna que nos priven nuestro derecho y que le den prioridad a los extranjeros, que con su poder puedan doblegar a los mismos operadores de justicia”, señala Robledo en una entrevista con Prensa Comunitaria.
Se lamenta y señala que no es la primera vez que es criminalizada por defender su territorio. Robledo cuenta con medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) desde 2025, luego que la defensora sufriera agresiones físicas, detenciones arbitrarias y un atentado armado por parte de agentes policiales en Honduras, a pesar de contar con protección.
Robledo forma parte de la Organización Fraternal Negra de Honduras (Ofraneh), al igual que Yessica Trinidad y Francis López, Amada López y la coordinadora, Miriam Miranda quienes desde sus trincheras aportan su conocimiento y liderazgo para lograr justicia para la comunidad Garífuna.
¿Qué es la Ofraneh?
Es una organización que defiende los derechos territoriales, culturales y la existencia del pueblo Garífuna. Sus ejes principales radican en la lucha contra el racismo, el odio, la violencia por parte de la empresa privada y corporaciones transnacionales que buscan depredar los territorios ancestrales.
Desde hace diez años se encuentran en resistencia pacífica contra el Estado hondureño y sus políticas coloniales que operan bajo un plan de despojo y genocidio cultural del pueblo garífuna. Ha impulsado y ganado sentencias internacionales a favor del respeto al derecho del territorio del pueblo Garífuna. Ha visibilizado luchas de los territorios, por lo cual se han frenado proyectos extractivos y turísticos de despojo que embalan el litoral pacífico.
Una vida luchando por justicia social
Francis López forma parte de la Ofraneh de la comunidad El Triunfo la Cruz y es miembro del Comité de Cumplimiento de las Sentencias de la Corte IDH. Se integró a la Ofraneh en 2001 en una recuperación de tierras impulsada por su comunidad, Triunfo de La Cruz, de la ciudad de Tela, departamento de Atlántida. Las tierras habían sido despojadas por un grupo del sindicato municipal.
Desde ese entonces, en cada lucha del pueblo Garífuna Francis López se encuentra presente exigiendo justicia al Estado hondureño tal como lo hace desde el 10 de agosto de este año, cuando se instaló el campamento en resistencia frente a la Corte Suprema de Justicia en Tegucigalpa, Honduras
López al conocer que había orden de desalojo contra la comunidad que se mantenía en Cayos Cochinos, recorrió más de 300 kilómetros desde la capital hondureña para apoyar a su gente en Playa Uva. La activista recuerda que ya existen cuatro sentencias de la Corte IDH que exigen al Estado respetar los territorios ancestrales. La población Garífuna tiene 48 comunidades en Honduras que están distribuidas en el litoral atlántico y en la zona insular, en los poblados conocidos como Cortés, las Islas de las Bahías, Atlántida, Colón y Gracias a Dios, representando un estimado del tres por ciento de la población en total.
“Cuando supe del desalojo dije, tengo que estar allá, con mi gente, ya son cuatro sentencias, el Triunfo de la Cruz en 2015, Punta Piedra en el mismo año, San Juan 2023 y Cayos Cochinos en 2026. Es algo injusto que no respeten. Lo que el Estado de Honduras tiene que hacer es sacar a la Fundación Cayos Cochinos que administra el lugar y que otorgó el permiso para el reality show”, explica López mientras hacemos un recorrido alrededor del lugar donde se observó fuerte presencia de la policía y del personal del reality show el 19 de septiembre.
López explica que la presencia policial es para proteger a los del reality show y no para proteger a la comunidad. “Llegaron 200 agentes para desalojar”, explica mientras se mantiene firme en la lucha junto a su comunidad.
En ambas resistencias, las comunidades y la población se mantiene alerta, haciendo recorridos nocturnos y diurnos para mantener la paz y la tranquilidad pues están convencidos que la resistencia debe ser pacífica.
El pueblo Garífuna en Honduras mantiene una lucha desde hace más de 10 años, cuando iniciaron los conflictos territoriales en Triunfo La Cruz y Punta Piedra, debido a que los últimos gobiernos no han atendido la problemática provocada por recurrentes despojos. El detonante de las manifestaciones en este año fue que el 6 de julio se realizó un desalojo violento en San Juan donde se detuvo a cinco personas, entre ellas una mujer. Desde ese día las comunidades se organizaron para exigir justicia por su territorio y compañeros criminalizados.
Una guía espiritual y la voz de la sabiduría
Amanda López es una mujer que ha dedicado su vida a la espiritualidad Garífuna. Desde hace 29 años forma parte de la Ofraneh y es una guía espiritual dentro de las comunidades. A las 18:00 horas dirige la ceremonia sagrada “El Chugu”. Un espacio para conectar con sus ancestros entre danzas al ritmo de garawon (tambor) y sisira (maracas) y el puro que marcan las jornadas en el campamento.
López está convencida y mantiene la esperanza de que la justicia llegará pronto para la comunidad Garífuna de Honduras. “He estado total y rotundamente en las luchas sociales. Aquí en el campamento es lucha diaria y las 24 horas. Estamos por el caso de San Juan y de otros casos donde el Estado no ha cumplido con las sentencias internacionales”, puntualizó López. La guía espiritual señala que no existe el más mínimo interés en el gobierno hondureño, pero advierte que cada día se suman más garífunas a las luchas sociales.
Doña Amada como es conocida en su comunidad, es aquella mujer a quienes acude la mayoría para pedir un consejo. En el campamento, alrededor de su tienda de campaña, siempre está acompañada.
El rol de la mujer en la resistencia
Yessica Trinidad es la coordinadora de la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos que aglutina a 25 colectivos en Honduras y es integrante de la Ofraneh. Su largo recorrido como activista la ha llevado a documentar y visibilizar casos de violencia contra las mujeres y el riesgo de hacer activismo feminista en Honduras. Pese a los riesgos y amenazas que representa, sigue de pie en la lucha apoyando las causas sociales que fortalecen su convicción y reflexionando sobre la importancia del rol de las mujeres en las luchas, tal como lo relata mientras ordena su tienda de campaña el campamento instalada en frente a la Corte Suprema de Justicia.
“Aquí en este territorio re-ocupado en la capital hondureña, estamos de diferentes pueblos, feministas, artistas, pero hay un rol importante a destacar, el de las mujeres, porque garantizan que la cultura y la espiritualidad se pueda transmitir y va a seguir siendo parte de nuestra identidad como pueblos”, detalla Trinidad.
La defensora señala que la lucha de las mujeres es esencial en cada resistencia, porque son mayoría en el país. “Siempre habrá más mujeres, por tener el rol de cuidado, siempre estamos pendientes de si el río cambia de color, que si bajó su cauce, si la siembra se está secando porque necesitamos garantizar la sobrevivencia y la subsistencia de las comunidades de nuestro territorio”, relata.
Una luchadora incansable y esperanzada en la justicia social
Miriam Miranda es una defensora y lideresa social que guía a las comunidades Garífunas. En ambos campamentos de resistencia la conocen como “madre”. Es una mujer destacada y reconocida no solo como coordinadora de la Ofraneh sino como un ícono de las luchas sociales en latinoamérica por defender los derechos de su comunidad.
Lidera las 48 comunidades Garífunas, en la costa caribeña de Honduras, contra el despojo territorial impulsado por complejos turísticos, empresarios, el mismo Estado e incluso el crimen organizado.
Su lucha es un ejemplo dentro del campamento, donde todos la respetan y le guardan un cariño especial, lo demuestran en los pocos momentos que tiene libre para conversar con la gente. Algunos se acercan para platicar con ella, para compartir un abrazo y pedirle un consejo. Su semblanza refleja seriedad y compromiso con la comunidad Garífuna y lo afirma con sus palabras: “Que hay que fortalecer la ayuda mutua, el acompañamiento, el acuerpamiento, todos y todas”.
A estas mujeres las une una misma lucha, una misma convicción, que se haga justicia para el pueblo Garífuna y que se respete su territorio ancestral, un territorio que han cuidado y preservado desde hace dos siglos.
Las lideresas hondureñas al exigir justicia para la cultura Garífuna en ambos campamentos, demuestran un punto, las mujeres dentro de esta cultura, “son las más decididas y las que se preocupan más por una justicia social”, tal como aseguró con certeza, Francis López.



