Por Miguel Ángel Sandoval
Ahora resulta que desde los EE. UU. a un cubanito (a este le cargan esta bestialidad con el pretexto de salvarnos del terrorismo) tuvo la brillante idea de organizar una cruzada en contra de la izquierda bajo el burdo pretexto de ¡¡combatir el terrorismo de izquierda!! y parece, revivir y sacar del baúl de los recuerdos ominosos, al comunismo, que hoy día vive, de manera creciente en canciones ejecutadas con trompetas o coros inflamados de nostalgia, pero no en la realidad real, perdón por la redundancia. Aunque falta ver qué haría ante el pujante modelo chino o vietnamita, para poner dos ejemplos que deberíamos ver con atención.
De acuerdo con el diario La Jornada, de México: “la próxima semana tendrá lugar una cumbre contra el terrorismo centrada en el “resurgimiento del extremismo político trasnacional y las redes violentas de extrema izquierda”, convocada por el secretario de Estado, Marco Rubio, encuentro al que invitó a representantes de más de 60 países, aunque no se difundió el listado de los participantes”. Lo hicieron a la sombra del mundial de futbol y por ello el silencio.
Pero el asunto propagandístico es una cosa; impulsar la lucha contra toda expresión revolucionaria, de izquierda, progresista, terrorista o chaira, en una mezcla demencial, sí demanda reflexiones profundas. Es necesario reconocer que es, por lo menos, una visión poco democrática, cuando no claramente neofascista. Y lo más grave de todo este asunto, es que unos 60 países fueron convocados a una reunión en EE. UU. para discutir sobre esta nueva cruzada que solo nos regresa a la guerra fría.
Y como no podría ser de otra manera en pleno siglo XXI se repite la famosa frase que inicia el Manifiesto Comunista del siglo XIX que decía: “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”, si no fuera algo muy serio pensaría en darle las gracias a los gobernantes de EE. UU., que nos recuerdan que si existe una alternativa a su visión neoliberal, antidemocrática y neofascista.
Aunque parece una payasada, si se analiza a fondo, la situación es preocupante. Este asunto entraña, sin el menor esfuerzo, el fin de la democracia occidental y la muerte de las ideas de izquierda. Con ello, perderíamos los contrapesos esenciales del modelo democrático en el que hemos vivido. Es la entronización de una dictadura global. Digo esto pues las ideas de izquierda, comunistas, socialistas o chairas no pueden ser exterminadas de la vida cotidiana, aún con toda la enjundia que se invierta en ello.
Estamos ante una encrucijada de escándalo. Parecería que se pretende una suerte de dictadura totalitaria, algo parecido a lo que decía Orwell en su multicitada obra 1984. Pero ahora sería sin la elegancia, y su reflexión filosófica, incluso poética, del mundo que vislumbraba el escritor en su magnífica obra.
Ahora es a lo bestia, con alarde de ignorancia, con despliegue de fuerza, con chantaje económico, con guerra cognitiva, fakes interminables, pero sin ideas. Ante esto, los Fukuyama parecerían poetas de la ideología dominante, arquitectos de obras monumentales del pensamiento para admirarse. Pero no. Hoy lo que tenemos es la muerte de la ilustración, una vez más, el fin de las ideas no de las ideologías, el abismo del conocimiento, el reino del Tik Tok, pero la reflexión política, ideológica o filosófica, sin aparecer en las expresiones de ignorancia audaz de una horda de enfermos por falta de imaginación.
Ese es el significado de una especie de cumbre a la que se convocó para buscar la eliminación de las izquierdas. Es cierto que se le da la cobertura de una cumbre contra el terrorismo, especialmente al de izquierda en donde, desde la visión de los convocantes, cabe de todo, no importa el modo, el tema. “¡Cómo no, Chon!”, decían en mi familia, cuando se referían a algo inviable o insultante, pues no cabía ninguna forma de negociación, arreglo, o de coexistencia con lo que se expresaba. Fuera alguien en particular o desde el gobierno que fuera.
Ahora bien, en términos concretos esta idea de combatir al terrorismo de izquierda es tratar de poner la carreta delante de los bueyes, pues si ahora existe terrorismo es por parte de los neofascistas de EE. UU. o del sionismo de Israel, así como de las expresiones de la rusofobia por parte de la UE en su calidad de furgón de cola de su padre ideológico el presidente Trump
Los datos concretos dicen con claridad que en el continente latinoamericano la época de las revoluciones armadas no está a la orden del día en ningún país, que los únicos posibles enemigos se ubican en los gobiernos democráticos de unos pocos países, y en los proyectos democráticos que impulsamos en otros muchos, con mayor o menor fortuna, pero terrorismo no existe por donde se vea. O, dicho de otro modo, es hoy día un ser de otro planeta en Latinoamérica.
Lo que existe son flujos migratorios que se pueden endosar a las políticas económicas de corte neoliberal o el tráfico de drogas productos del consumismo del propio sistema neoliberal. ¿A qué tanto brinco si el suelo está parejo? Piensa mal que acertarás dice el viejo refrán, lo que parece es buscar la justificación para renovar, reciclar, reinventar la política del garrote en nuestro continente, y la verdad que eso es insostenible y da pena que gobiernos de corte democrático, producto de sus vacilaciones y falta de coherencia, se vean involucrados en este nuevo seudoproyecto del imperio del norte.
De acuerdo con la publicación de Infobae: “Fue una encuentro que reunió a diversos países para mostrar la preocupación de una situación que está ocurriendo, donde se ve el aumento de acciones violentas patrocinadas por la izquierda y la extrema izquierda de las cuales tenemos que estar alerta”. Hay mucho más que decir sobre las tonterías dichas en esa reunión de acarreados en Washington, pero quizás sea más interesante señalar que a la fecha no hay lista de los países asistentes, menos del nivel de su representación. Pues parece que tienen vergüenza de asumir que estuvieron de acarreados. Solo el mundial los salvó del bochorno.
Mientras que el cubanito, recordaba las acciones violentas de las organizaciones de la izquierda armada de hace muchos años, incluso del siglo pasado. Ante ello solo le podemos recordar: la operación contra Guatemala para derrocar a un presidente democrático en 1954; la invasión a República Dominicana, con 45 mil marines para derrocar al gobierno de Juan Bosh; la invasión a Panamá; y de manera reciente, el secuestro del presidente Maduro. ¿De qué terrorismo estamos hablando?
Quizás no se recuerde, pero el terrorismo de estado fue la práctica de Ríos Montt su protegido, que fue condenado por genocidio por los tribunales guatemaltecos. O que Fujimori padre, fuera también prófugo de la justicia peruana y condenado por genocidio. Vale decirse, por terrorismo de Estado. Así que no joda más doctor.
Parece que lo que ocurre es la necesidad de impedir que fuerzas progresistas y democráticas ganen elecciones en el continente latinoamericano, que en verdad está harto de las políticas imperiales, que como sabemos son condenadas por el mundo entero, como lo vemos en las resoluciones de la ONU que condenan el bloqueo terrorista de EE. UU. en contra Cuba.



