Con 21 votos a favor, 9 en contra y 2 abstenciones, el Consejo Superior Universitario avala el informe que oficializa la reelección de Walter Mazariegos como rector de facto, en un proceso marcado por exclusión, retiros y cuestionamientos de legitimidad.
Por Prensa Comunitaria
El Consejo Superior Universitario (CSU), con varios de sus integrantes en cargos vencidos, conoció y aprobó este viernes el informe del acto electoral celebrado el 8 de abril de 2026 en el Hotel Museo Casa Santo Domingo, Antigua Guatemala. La votación cerró filas a favor del proceso: 21 votos avalaron el informe, 9 se opusieron y se registraron 2 abstenciones.
Con esta decisión, el CSU confirma la continuidad de Walter Mazariegos como rector impuesto, dando validez a una elección señalada por amplios sectores universitarios como fraudulenta. Además de existir amparos aún pendientes de resolverse.
El informe, firmado por Santos de Jesús Dávila Aguilar en calidad de rector en funciones, detalla que el Cuerpo Electoral Universitario fue convocado por el propio CSU y que la elección se realizó fuera del campus central, en un hotel de Antigua Guatemala, bajo condiciones ampliamente cuestionadas.


Según el documento, el Cuerpo Electoral fue integrado por autoridades universitarias, docentes, estudiantes y profesionales de colegios profesionales, todos “debidamente acreditados” por el CSU. Sin embargo, esta acreditación fue precisamente el mecanismo mediante el cual se excluyó a sectores opositores, en una estrategia articulada desde la administración de Mazariegos, el secretario general Luis Fernando Cordón Lucero, la Dirección de Asuntos Jurídicos y la Junta Electoral Universitaria, presidida también por Santos Dávila.
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El propio informe confirma que el quórum inicial fue de 73 electores, pero tras intervenciones dentro de la sesión, 21 electores se retiraron voluntariamente del lugar, en rechazo a las condiciones del proceso. Entre ellos, representantes de los colegios de Farmacéuticos y Químicos, Estomatológico, Economistas y Contadores, así como estudiantes de Arquitectura. Sin embargo, el documento únicamente consigna los nombres de quienes abandonaron la sesión y omite identificar al resto de integrantes del Cuerpo Electoral Universitario, incluyendo a los 52 electores que permanecieron y emitieron su voto, impidiendo verificar de forma independiente la integración completa del quórum y la legitimidad del proceso.
#FraudeUSAC El cuerpo electoral del COFAQUI señalan que el proceso de elección de rector es ilegal al excluir a 16 cuerpos electorales.
— Prensa Comunitaria Km169 (@PrensaComunitar) April 8, 2026
"Usted es un usurpador", increpó una bióloga al rector, exigiendo que se respete la voluntad de las facultades y no solo a los elegidos para… pic.twitter.com/JQK5xYx1d5
Pese a estos retiros, el proceso continuó con 52 electores presentes, con los cuales se estableció el quórum y se llevó a cabo la votación.
En un hecho que evidencia el control absoluto del proceso, el único candidato fue el propio Walter Mazariegos, postulado por el elector profesional Everardo Antonio Godoy Dávila. Tras aceptar su candidatura, Mazariegos dejó la rectoría en funciones a Santos Dávila, su aliado más cercano dentro del CSU, quien asumió la conducción del proceso como decano más antiguo.
Dávila, actual decano de Humanidades, ha sido una figura clave en el sostenimiento del poder de Mazariegos desde su imposición en 2022, operando dentro del CSU sin oposición y garantizando la continuidad del bloque oficialista.
El informe establece que la votación fue secreta y que, al tratarse de una reelección, el candidato debía obtener las dos terceras partes de los votos. El resultado final fue de 50 votos a favor de Mazariegos, 2 votos nulos y ningún voto en blanco.
Con estos resultados, la Comisión del Cuerpo Electoral Universitario declaró electo a Walter Mazariegos para el período 2026-2030.
El documento intenta sostener la legalidad del proceso citando artículos de la Ley Orgánica de la USAC; sin embargo, omite el contexto político que rodeó la integración incompleta del Cuerpo Electoral, derivada de la exclusión sistemática de electores críticos.
Lo ocurrido el 8 de abril en Casa Santo Domingo no fue una elección en condiciones de competencia real, sino un proceso controlado desde su convocatoria hasta su ejecución, en el que la ausencia de oposición permitió consumar una reelección sin contrapesos.
Al avalar este informe, el CSU no solo da por válido el resultado, sino que institucionaliza un proceso ampliamente cuestionado, dejando en firme lo que diversos sectores universitarios califican como un fraude.



