La mano neoliberal y destructiva en los incendios de Chile

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Créditos: Internet

Por qué se están quemando justamente los territorios donde quieren emplazar los mega proyectos industriales de alto interés político y extractivo de una minoría. Porque se pueden explotar sin la diversidad que la habita y sin la comunidad que los defiende. 

Por Mario Ramos.

No les importa provocar una catástrofe ecológica y social de proporciones históricas como la que se está viviendo en la comuna de Penco, Región del Biobío, donde el incendio forestal avanza sin control, quemando ejemplares centenarios de Queule, árboles considerados «fósiles vivientes» o «dinosaurios» botánicos, según ha destacado la Corporación Parque para Penco, junto a toda la flora y fauna nativa irremplazable. En un daño irreversible.

Territorio del Parque para Penco que busca proteger los últimos bosques de Queule del mundo, ante la ofensiva minera que por más de 10 años ha impulsado el proyecto Aclara… 

No son sólo las llamas, que hora a hora se tragan todas las estadísticas y lo que encuentran a su paso. Es el ninguneo, en seguir talando el bosque nativo para plantar combustible, y de paso perseguir y culpar al pueblo mapuche que hace cuatro décadas dice que esto iba a pasar… no porque consulte oráculos, simplemente porque observa la naturaleza y sabe leerla.

Y los medios, desde arriba fabrican el horror y el espectáculo en vivo, esparciendo el humo tóxico que arde en los ojos, en el sufrimiento de los rostros chamuscados, tiznados de rabia y desolación, en el Chile empobrecido que ve las excavadoras demoler sus murallas hechas a pulso, sacando tierra caliente, en busca de cuerpos carbonizados, que murieron antes de tiempo.

Es el destino de los últimos 50 años del Chile del desarrollo hacia afuera, donde todos los espacios han sido transformados en negocio en beneficio de inmobiliarias, constructoras, y bancos que multiplican sus capitales en terrenos baldíos y quemados, con megas empresas extranjeras que vienen por todo, por rutas abiertas al saqueo financiadas por el Estado y vendidas como progreso. 

Despojo gigantesco a nuestros pueblos, que se impuso en una dictadura cívico militar, donde por intermedio de la CONAF, dirigida por Julio Ponce Lerou (yerno de Pinochet y que hoy dirige Soquimich, corrupto principal y beneficiario de la electromivilidad que requiere las tierras raras… pero eso nadie lo “aclara”…) se entregó 352 mil hectáreas, usurpadas a familia mapuches y campesinas, a las familias más ricas de Chile, para montar el letal modelo forestal, cuidando ese sí de que quedará bien blindado, por eso también se destinaron 525 mil hectáreas al Ministerio de Defensa, 4.700 a Carabineros, y 71.000 hectáreas a personas jurídicas y privadas, y sociedades agrícolas, para tener enclaves estratégicos en caso de necesidad. 

Toda esta acumulación por desposesión ha sembrado miseria, fuego, impotencia y encandilamiento en un país que precisa en forma urgente de oxígeno, es decir de medio ambiente y educación para tomar conciencia, de que este modelo, estos gobiernos, estos apellidos, estos empresarios, esta casta política con su estado empresarial, buscan terminar con la existencia de la vida, como lo están haciendo, y ya casi sin retorno.

Es hoy, no mañana donde precisamos cambiar radicalmente el modelo extractivista depredador, e iniciar ya, un proceso profundo y abierto de reparación, de desintoxicación de tanto engaño, de valoración de la abundancia que aún nos queda, de apañe, abrazo y acercamiento, dejando las estructuras que nos fragmentan y nos obligan a competir. 

Nota tomadas: *La “Ley Larga de Incendios” (Boletín 16335-14), principal proyecto para prevenir y sancionar incendios forestales, lleva más de 27 meses tramitándose, está estancada en la Comisión de Hacienda del Senado, por el lobby del sector forestal que considera que impone demasiadas obligaciones y costos a privados. Mientras el Parque Nacional Nonguénestá siendo alcanzado por el incendio forestal que ya ha consumido 18.000 hectáreas de Bosque en el Sur de Chile, el mismo que fue defendido por las comunidades y las autoridades del Biobío, el Maule y Ñuble, frente al trazado del proyecto de línea electrica “Itahue-Hualqui”. 

La ley duerme, mientras el director regional de Conaf responsabiliza a la INDUSTRIA FORESTAL de la propagación del incendio en el Gran Concepción, catástrofe anticipada por la acumulación de residuos forestales en unas 4.000 hectáreas, convertidas en un verdadero “polvorín”. Se propuso chipear, pero dijeron que salia muy caro… 

Ya van más de 500 viviendas destruidas, 19 fallecidos en la región del Biobío, miles de evacuados y el estado de catástrofe decretado… salió muy caro, pero para los territorios, no para quienes lucran con la devastación. ATTE..

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