El Parque del Amor, una instalación artística que celebra la diversidad y la creatividad de Quetzaltenango

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Créditos: Celebrando el parque del amor. Foto: Isabel Mendoza

El Parque del Amor surge en un contexto donde los espacios públicos están cada vez más dominados por dinámicas comerciales, políticas o extractivas. En contraste, esta instalación propone un espacio donde la ciudadanía se reúna a crear y expresar sus afectos libremente.

Por Isabel Mendoza 

Inspirado en el icónico Parque del Amor del artista peruano, Víctor Delfín, Terry S. Hardy decidió reinterpretar este concepto en la ciudad de Quetzaltenango después de vivir la experiencia de realizarlo en Rusia en 2012. Allí en un contexto de represión a derechos civiles, Hardy fue testigo del impacto que puede tener el arte como refugio emocional y político para la comunidad.

Al llegar a Quetzaltenango, donde reside actualmente y sentir la hospitalidad de su gente, consideró que era el momento ideal para recrear el proyecto que originalmente se hizo en Lima, Perú, en 1993 desde la idea de crear un espacio donde los afectos se expresar libremente, en una época donde besarse en público era mal visto.

Hoy, el parque es un símbolo de amor y un lugar icónico para visitantes y parejas.
“Desde que me mudé a Xela, me asombra constantemente la hospitalidad de su gente. Todavía te miran a los ojos cuando te encuentras en la calle. Todavía te saludan por la mañana. Todavía sonríen. Mucho de eso se ha perdido en Estados Unidos… de dónde vengo. Este contacto humano que siento en Xela es tan antiguo como el tiempo, aunque en estos tiempos… parece extraño, novedoso, fresco.”, dijo el artista Terry S. Hardy.

“Talleres en el Parque Central, Quetzaltenango”. Foto Isabel Mendoza
Niñas, niños, jóvenes y adultos, a través de sus dibujos y mensajes construyeron un mapa emocional de Quetzaltenango. Foto Isabel Mendoza. 
Algunos ejemplos de las pancartas acabadas. Isabel Mendoza
El artista Terry S. Hardy. Foto Isabel Mendoza

Los talleres se realizaron en el Parque Central, la Galería LANDS y el Centro Cultural Concepción Chiquirichapa, convocando a personas de distintas edades y comunidades, los participantes crearon sus pancartas mediante dibujo y escritura, explorando sus visiones personales acerca del amor.

Abren espacio en parque central 

Todos los sábados y domingos, en el Parque Central de Xela, hay un espacio de Arte Público impulsado por Vessica Galería de Arte, donde siempre hay artistas invitados exhibiendo su arte u ofreciendo un taller creativo. En este contexto, Terry Hardy, abrió el espacio para la elaboración de las Pancartas para “el Parque del Amor”. Las mesas permanecían siempre ocupadas.


El Parque Central—un lugar donde conviven muchos mundos al mismo tiempo—se volvió el escenario perfecto: niñas corriendo, un anciano leyendo el periódico, alguien cruzando con un helado, familias de otros departamentos, artistas, vendedores de comida y artesanía, de forma espontánea se acercaban a participar.

Galería LANDS, ubicada en la Zona 1 de Quetzaltenango e impulsada por José Leonel Díaz, ofreció también su espacio, un punto de encuentro abierto a artistas de Quetzaltenango, Guatemala y el mundo. 

En Concepción Chiquirichapa, el Centro Cultural—dedicado a la promoción y preservación de la herencia cultural de la región—se sumó con entusiasmo al proyecto. Allí, Kevin de León, artista visual y maestro de artes plásticas, trabajó en coordinación con  Hardy para que todos los niños y niñas que asisten al centro aprendieran a pintar y crearan sus pancartas llenas de amor, color y dedicación.

Crear arte de manera colectiva 

La colaboración de estos espacios culturales muestra una visión común: el arte comunitario es fundamental para fortalecer la vida pública. El Parque del Amor demuestra que cuando el arte se crea de manera colectiva, genera encuentro, diálogo y reconocimiento entre personas de distintas edades, géneros y contextos y la creación compartida se vuelve un puente intercultural e intergeneracional.

La intervención en el Parque Intercultural de Quetzaltenango no solo decora el espacio: lo resignifica. En un lugar donde se cruzan luchas sociales y memorias dolorosas, la instalación propone una nueva forma de ocupación: una donde la ternura y la expresión comunitaria sean protagonistas.

Niñas y niños creando sus pancartas. Foto Isabel Mendoza

Transformar el Parque Intercultural en un recorrido del amor —diverso, contradictorio, cálido, doloroso y celebratorio— es un acto simbólico que abre nuevas posibilidades de encuentro ciudadano.

La intervención está abierta al público hasta el 8 de diciembre.

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