El anuncio del cierre del campus central de la USAC enciende las alarmas

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Créditos: Estuardo de Paz


El anuncio del cierre del campus central de la USAC enciende las alarmas dentro de la comunidad universitaria. La medida ha sido justificada por la administración de Walter Mazariegos con supuestos trabajos de mantenimiento, que en su mayoría ni siquiera han sido adjudicados, ha despertado preocupación ante la posibilidad de que el cierre se extienda hasta 2026 y afecte directamente el proceso de  elección de la Rectoría y de cuatro instituciones más en las que participa la Universidad. 

Por Prensa Comunitaria

El campus central de la Universidad de San Carlos (USAC) permanecerá cerrado durante diciembre de 2025 bajo la excusa de trabajos de mantenimiento y proyectos de infraestructura que, en su mayoría, aún no han sido adjudicados.

Sin embargo, organizaciones universitarias han expresado su preocupación ante la posibilidad de que la suspensión de actividades presenciales se prolongue durante el primer semestre de 2026, y sea el preámbulo de una nueva elección cuestionada para la Rectoría y esta influya al mismo tiempo en la renovación de autoridades de cuatro instituciones en las que participa la USAC.

Desde hace algunos meses organizaciones estudiantiles informaron sobre la intención del cierre del campus central por parte de Walter Mazariegos. “Mazariegos encontró la vía administrativa para hacer patente la toma del Campus Central”, señaló un miembro del CSU que habló con Prensa Comunitaria a condición de anonimato. 

La solicitud del cierre figura en un informe de Proyectos de la División de Servicios Generales, firmado por Luis Pedro Ortiz, director de la Dirección General de Administración (DIGA), donde se pide que la escuela de vacaciones de diciembre se realice de manera virtual, ya que se realizarán varios proyectos de mantenimiento y construcción. 

La solicitud fue aprobada por el Consejo Superior Universitario (CSU) de Walter Mazariegos en noviembre pasado.

Algunos sectores universitarios denuncian que la decisión no responde a una necesidad técnica, sino a una estrategia política para desmovilizar a la comunidad universitaria en un año crítico en el que se elegirá a la persona que sustituya a Mazariegos en la Rectoría.

El documento que respalda el cierre también evidencia una contradicción. Aunque se señala que las obras generan “inconvenientes”, el propio informe muestra que los proyectos más importantes se encuentran estancados en fases administrativas de permisos y adjudicaciones. La administración justificó un supuesto caos con proyectos que aún no están en condiciones de ejecutarse.

Entre ellos, el mantenimiento del Aula Magna Iglú, apenas en “proceso de recepción de ofertas”. El informe admite que, de adjudicarse, el espacio no se utilizará hasta marzo de 2026. 

El Iglú ha funcionado anteriormente como centro de votación para elecciones de la Rectoría y su cierre podría emplearse como argumento para evitar la realización de elecciones en el campus central. También la impermeabilización de losas en edificios como el M-2 y Bienestar Estudiantil continúa en fase de cotización.

Incluso los dos proyectos más grandes del informe presentan retrasos. La perforación de un pozo mecánico en el área de la Escuela de Formación de Profesores de Enseñanza Media (EFPEM), citada para justificar problemas de movilidad y abastecimiento de agua, se encuentra en “aprobación de bases”, es decir, pendiente de autorización antes de entrar a licitación. 

Lo mismo ocurre con el proyecto de construcción de un viaducto en la entrada del campus sobre el periférico que, según el informe, está en “una fase donde se debe realizar un estudio de rescate el cual ya está solicitado y en proceso en el  Idaeh (El Instituto de Antropología e Historia)”, debido a la existencia de sitios arqueológicos en la zona 12 de la capital.

Byron García, el secretario de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) “Oliverio Castañeda de León”, indica que  “las supuestas intervenciones que se harán en el campus central no son indispensables” y añade que se han ejecutado trabajos de infraestructura sin necesidad de suspender totalmente el ingreso de estudiantes, docentes y trabajadores. 

La virtualidad una estrategia de control 

La comunidad sancarlista ha denunciado, desde hace algunos meses, el decisión de Walter Mazariegos de extender la virtualidad de las clases en la mayoría de las unidades académicas como una forma de control total del campus central  en la antesala de la elección a la Rectoría y garantizar espacios de poder en el proceso de elecciones de 2026, y así evitar críticas públicas dentro de la universidad. 

Nadyezhda van Tuylen, docente e integrante del Frente Universitario por el Rescate de la USAC, advierte que el cierre del campus de la zona 12 y la virtualidad de la escuela de vacaciones es la “excusa perfecta” para prolongar la modalidad hasta el primer semestre de 2026

Según Van Tuylen, la finalidad es utilizar la virtualidad “para accionar desde la impunidad y manipular todas las elecciones de segundo grado” que se aproximan, entre ellas las del Tribunal Supremo Electoral, la del Ministerio Público, la Corte de Constitucionalidad y la Rectoría de la USAC.

Byron García coincide con Van Tuylen y señala que el cierre “pareciera el inicio del plan de fraude rumbo a las elecciones del próximo año”. Además, recuerda que anteriormente se había solicitado que la escuela de vacaciones fuera virtual y la administración se negó argumentando “inviabilidad”. Sostiene que “ahora lo aprueban porque necesitan que se desvincule la comunidad estudiantil de su propio espacio universitario”.

Para José Emmanuel, del Colectivo Estudiantil Universitario (CEU), la virtualidad ha sido una táctica de desmovilización, “para las Escuelas no Facultativas. También señala que las clases virtuales no son una novedad, ya que ha sido una constante durante el régimen usurpador de Walter Mazariegos para mantener al estudiantado bajo control”. 

Añade que para imponer la virtualidad, tanto la administración central como las unidades académicas “siempre aducen… estar reparando o arreglando algo”. Según el CEU, esto podría ser una “posible táctica” preparada para el próximo año, considerando que “a sabiendas de que se avecinan las elecciones para Rectoría”, la estrategia serviría “para desmovilizar a los estudiantes, para que no se conformen grupos que vayan a participar en las elecciones a rector de oposición a Walter Mazariegos”.

La virtualidad afecta además la formación en las unidades académicas donde la práctica es fundamental, como el caso de la facultades de Agronomía, Ingeniería, Ciencias Químicas y Farmacia. 

En Agronomía, por ejemplo, las prácticas se darán de forma virtual: laboratorios de química, de suelos y de fertilidad. “Todo esto va en detrimento de la formación del estudiantado sancarlista y repercute en su posicionamiento profesional en el mediano y largo plazo”, señaló una docente de esta facultad.  

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