Tramar Horizontes, un encuentro con artistas que invitan al diálogo y a la escucha en tiempos de crisis

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Créditos: Edgar Tuy

Con una noche de poesía y dos diálogos abiertos al público, JASS Mesoamérica cerró el encuentro “Tramar Horizontes”, que se realizó en Guatemala del 23 al 27 de agosto. 

Dieciséis artistas multidisciplinarias de Mesoamérica, México, Honduras, Brasil, Colombia y Nicaragua se encontraron en un espacio de diálogo en San Lucas Tolimán, Sololá, donde compartieron desde la educación popular, metodologías para la emancipación, la sanación y desde la organización, ya que los artistas tienen un núcleo de trabajo con los movimientos sociales y amplifican las voces de las distintas luchas en sus países. 

Por Regina Pérez 

JASS Mesoamérica, una organización feminista que apoya a mujeres y movimientos, fundada en 2003, convocó a 16 artistas al encuentro “Tramar Horizontes: arte y narrativas para transformar los mundos que habitamos” en San Lucas Tolimán, Sololá. El encuentro ocurre en un momento complejo en el mundo ante el avance de los fundamentalismos, discursos de odio y el fascismo en los distintos territorios, incluyendo el digital. 

Las y los artistas encontraron una agenda de diálogo desde la educación popular y feminista para aplicar metodologías como una manera de compartir y colectivizar en comunidad. El encuentro en Sololá y en ciudad de Guatemala ayudó a crear comunidades de aprendizaje, compartió la poeta maya Kaqchikel-K’iche’ Rosa Chávez, coordinadora del programa de JASS Mesoamérica en Guatemala. 

Artistas comparten una sesión con Tzutu Kan, uno de los participantes. Foto de Edgar Tuy

Desde este encuentro se busca crear alianzas y colaboraciones entre las artistas. Una de esas acciones fue un llamamiento y un video de solidaridad con el campamento garífuna en Honduras (instalado frente a la Corte Suprema de Justicia) y están pensando apoyar un espacio de memoria en territorio lenca, en el pueblo de la activista hondureña Berta Cáceres.  

El encuentro, que se realizó del 23 al 27 de agosto sirvió para hacer una reflexión sobre cómo los artistas pueden llegar a otros públicos más amplios que no sean solo la palabra, puede ser el bordado, la pintura, la música, como expresiones de las luchas de los pueblos y de apuestas para una sociedad más justa, con menos desigualdad, enfatizó Orfe Castillo, directora regional de JASS Mesoamérica. 

Es tan necesario en este momento en que los fundamentalismos, el machismo, la devastación ambiental y extractivismo están permeando en todo el continente, indicó Castillo. “Creemos que es un momento importante para parar, hablar entre nosotras, pensar en estos nuevos lenguajes y atraer a muchas más personas a las luchas por la justicia”, señaló. 

La memoria y el artista

La Casa de la Memoria, Kaji Tulam, fue la sede de dos diálogos abiertos al público, realizados el 29 de agosto. Una noche antes, las poetas convocadas a este encuentro participaron en una lectura de poesía en la librería Catafixia, ubicada en el centro histórico de la ciudad de Guatemala.

Las poetas guatemaltecas Rosa Chávez, Irmalicia Velásquez Nimatuj y Regina José Galindo compartieron poemas de su autoría ante una sala llena en la librería Catafixia junto con Melissa Cardoza, de Honduras; Nicole Delgado de Puerto Rico y Nicolle Torres, de Colombia. 

Artistas participantes en el primer diálogo en la Casa de la Memoria. Foto de Regina Pérez

“Memorias en movimiento para intervenir el presente”, fue el nombre del primer diálogo abierto al público, en el que participaron Sonidera MX, Patricia Ardón, Poni Alta, Frekwéncia y Raúl Trinidad. Los artistas hablaron sobre cómo las prácticas artísticas reactivan, desplazan o transforman las memorias. 

Poni Alta es una activista trans mexicana dedicada a la edición independiente con fanzines, bajo su proyecto editorial Flores Rosx el cual cumple 10 años, firma con la que ha autopublicado y publicado las historias de la población LGBTI+.

Poni comenta que antes de participar en la charla hizo una revisión a su trabajo más reciente y se dio cuenta que casi todo tiene que ver con la memoria. 

“Pero, últimamente me he dedicado mucho a ver que pasa con el genocidio en Gaza, desde distintas estrategias, hemos acompañando procesos editoriales desde cero con gente que entreteje fanzines con el bordado, el collage. Hemos hecho convocatorias abiertas para hacer un fanzine, lo hicimos para un festival que gestioné que se llama “El AluZine”. El tema de la edición fue Transexuales x Gaza”, contó. 

Raúl Trinidad, joven garífuna hondureño, compartió que en sus inicios como músico le indicaron que su obra tenía que hablar por él, pero que en los últimos años y esta semana aprendió que no. “Uno tiene que sentarse a hablar con la gente. Soy artista, el arte habla, pero también hay que aprender a posicionarse, hay que politizarse, organizarse”, indicó. 

En relación con la memoria, Trinidad define la música como un “acto ritual”, es viva, en movimiento, cuando la gente la escucha, esta va desapareciendo. Uno termina de hacer música y luego queda la memoria. La recordamos porque no queda impresa en uno, es un ejercicio constante, vivo, definió. 

El arte como vehículo para transformar la rabia

El segundo panel “Lenguajes para encontrarnos: artes, diálogos y disputa de sentidos”, contó con la participación de Irmalicia Velásquez Nimatuj, Orfe Castillo, Roberto Guillén, Ariz, Angélica Serech y Laura Zúñiga. 

La periodista y antropóloga Irmalicia Velásquez Nimatuj, durante su intervención en uno de los diálogos. Foto de Regina Pérez

La periodista Irma Velásquez señaló que en el país en el que ella nació nunca vio el diálogo porque estaba tan marcado por la violencia. Mostró fotografías digitales de la Quema de la Embajada de España en 1981, cuando fueron calcinadas 37 personas; la tumba de Mamá Maquín, asesinada en la masacre de Panzós en 1978 y del líder estudiantil Oliverio Castañeda de León, quien fue abatido en la entrada de lo que hoy es el Portal del Comercio, en la zona 1 de la ciudad de Guatemala.

Mientras crecía, Velásquez no sintió que pudiera existir ese diálogo. Contó su experiencia de trabajar como periodista durante 10 años, que implicó despojarse de su indumentaria, su idioma y convertirse en otra persona. “Había mucho dolor, mucha rabia dentro de mí, mucha frustración por todos estos acontecimientos”, indicó. 

Sus primeros poemas fueron con mucha rabia y con más ganas de destruir que construir. “Ahora tengo un nieto y no quiero que él se quede con esa rabia, quiero que él pueda sentir que en medio de tanto dolor también puede surgir obras, arte, amor, solidaridad y juntos tratar de entender y construir otra sociedad, no sé si lo voy a ver, pero es parte de la lucha que ahora toca mi corazón y mi sensibilidad de escribir poesía”, señaló. 

Otra de las participantes, la artista tejedora maya Kaqchikel, Angélica Serech, hizo referencia a que el arte fue algo que no pidió, viene de una familia generacional de tejedores y textileros. “Partí de un conocimiento heredado, de una forma de vida, que ha atravesado nuestras generaciones”.

Agregó: “En el arte he venido encontrando mi historia, he venido reconociéndome, sin embargo, también partió de una necesidad muy profunda, se nos han negado muchas cosas, yo nunca me atreví a soñar más lejos de lo que podía, simplemente quería existir y encontrar una forma de ser en este mundo y lo encontré en los hilos”. 

De octubre de 2025 al 30 de agosto Serech expuso su obra Pach’un Q’ijul (Tiempos Entrelazados) en el Museo Internacional de la Cruz Roja en Ginebra, Suiza. También expuso su obra en la 25 Bienal de Sidney Australia este año, junto a los artistas, Ángel Poyón, Fernando Poyón, Edgar Calel y Sandra Monterroso. 

Algo que remarcó durante su intervención es que no se define como una artista textil sino como una mujer maya Kaqchikel que teje desde sus entrañas, una definición que arrancó aplausos del público. 

Los artistas visitaron la sede de la Asociación Femenina para el Desarrollo en Sacatepéquez, Guatemala. Foto de Edgar Tuy

“Yo pensé que era desde el corazón, pero todos los pensamientos, buenos y malos, creo que se sienten aquí y desde aquí yo también saqué esa furia”, manifestó, mostrando la boca de su estómago. 

Al final del encuentro, algunas participantes compartieron sus sentires sobre lo que significó para ellas este espacio organizado por JASS Mesoamérica. Para Daniela Fontaine, productora y cofundadora de Radio Savia, un podcast en México que cuenta historias de cuidado y sanación del cuerpo y territorio, señaló que a nivel personal se va muy nutrida y revitalizada, creo que este territorio sostiene y estar cerca de la abuela Lago fue una oportunidad de reencontrarme con una abuela. 

“No es casual que nos unamos en estos momentos personas que estamos trabajando desde las narrativas, el arte, pensar en otras formas de contar lo que pasa en nuestros territorios y desde ese lugar me llevo la invitación a la escucha, creo que es algo que desde Radio Savia posicionamos, la importancia de escucharnos, de encontrarnos”, indicó. 

Concluyó que el sistema actual nos quiere “divididas, desencontradas” y que la “potencia que tiene encontrarnos, dialogar y sentirnos es central para poder seguir cuidando la vida”.

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