En el Mundial 2026 disputado en Canadá, México y Estados Unidos, donde España se coronó campeón, el reclamo soberano por las Islas Malvinas se metió en la agenda internacional y encendió un debate que continúa. Argentina e Inglaterra, en disputa por el archipiélago, volvieron a cruzarse en un mundial, cuarenta años después de los goles históricos de Diego Armando Maradona en México 86. Las voces de un país identificado con la Scaloneta y que se distancia del presidente Javier Milei. La causa que se convirtió en bandera y flameó en Atlanta, a pesar de la prohibición del gobierno libertario. Las empresas extranjeras que extraerán petróleo en Malvinas. El pedido de informes de diputados opositores sobre la exploración en las islas.
Por Adrián Pérez Duarte (@_AdrianPerez_)
Desde Buenos Aires, Argentina
“Ni los vikingos, ni los piratas
Ni los franceses, ni los de España
Porque este sueño no se termina
Esta es la fiesta de la Argentina”
Pedro Saubidet, payador

El entrenador escudriña la sala como si analizara el ataque de su equipo con estrategia sanmartiniana. Barre el auditorio con un paneo veloz. Roza sus labios con los dedos de la mano izquierda en un gesto que ya es su marca. Se prepara para las preguntas. Su colaborador en la mesa señala a un periodista para que le pasen el micrófono.
–Leo, hay un país que te quiere decir gracias. Más allá de lo que ha pasado, hay un país que está pendiente de lo que vas a decir, que está emocionado como seguramente lo estarás vos y todos los muchachos. ¿Qué le decís a esta hora? –, dispara el trabajador de prensa.
Lionel Sebastián Scaloni, el hombre nacido en Pujato, Santa Fe, hace cuarenta y ocho años, se frota los ojos. El puño cerrado sobre la boca. Juega su final contra la pasión.
–¿Qué le vamos a decir? Estamos tristes porque no pudimos llevar la copa. Agradecimiento enorme a todo el público, a toda la gente. Nos han llevado a intentar llegar hasta el final con el partido abierto y no ha podido ser. Ellos fueron justos vencedores, esa es la realidad. Sólo quería agradecer a mis jugadores y a toda la gente que ha dado una mano enorme para poder llegar a otra final del mundo. Son momentos para fortalecer a todo un país, a toda la gente. Se puede perder. Hay que resetearse y volver a empezar–, responde el conductor de la selección argentina, campeona del mundo en Qatar 2022.
Mientras los periodistas acreditados consultan al entrenador por el desarrollo del partido que coronó a la selección de España campeona de la Copa Mundial de Fútbol 2026, las argentinas y los argentinos se lanzan a las calles famélicos de festejo, un sentimiento que comenzó a amasarse el 16 de junio, cuando la albiceleste triunfó ante Argelia en su primer partido con un hat-trick de Lionel Messi.
EL MUNDIAL DE LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL
En Buenos Aires, sobre el edificio ubicado en la intersección de Cerrito y avenida Corrientes, una bandera gigante celeste y blanca cubre la fachada de estilo francés: “Gracias por todo. Y por el fútbol también”. El mensaje elegido por la marca de cerveza local marida con las imágenes de la selección nacional proyectadas por el Gobierno de la Ciudad en las cuatro caras del Obelisco, el lugar por excelencia de los festejos futboleros.
A pesar de la derrota con España, un país quiere hacer catarsis. Necesita salir, encontrarse con otros, abrazarse, llorar. La algarabía por los jugadores y el cuerpo técnico promete inyectarle un subidón de júbilo a la Reina del Plata, pero la celebración se interrumpe a las 23.30 del domingo, cuando la política decide que la fiesta se terminó. Los haces de luz y las proyecciones sobre el edificio histórico dejan paso a las balas de goma disparadas a quemarropa por la Policía de la Ciudad contra la humanidad de los hinchas. Hay niños, mujeres, adultos mayores.
Las personas que se arrimaron para el abrazo popular a la distancia con su selección, lloran por los gases lacrimógenos que arman una bruma espesa sobre la Plaza de la República. Dos camiones hidrantes avanzan sobre la avenida 9 de Julio para completar la tarea. Los uniformados se adueñan del Obelisco. El accionar del Grupo de Acción Motorizada y las detenciones arbitrarias comienza a viralizarse en las redes sociales. Canales extranjeros y de la televisión local transmiten en vivo el desborde de la Policía de la Ciudad. Amnistía Internacional Argentina denuncia la acción de los agentes de seguridad. El saldo del operativo: 15 detenidos y al menos cincuenta heridos atendidos por el Sistema de Atención Médica de Emergencias. En el mundial de la violencia institucional, Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, juega fuerte con Javier Milei.

“NO SE PERMITEN BANDERAS CON EL MAPITA DE MALVINAS”
El dirigente nacido en el PRO de Mauricio Macri le disputa la mano dura al líder libertario. Pero se ponen de acuerdo en algo: le guiñan un ojo a la Argentina del Mundial 78. El presidente va más allá: ensalza las políticas de su gobierno y las compara con la tarea hecha por los genocidas argentinos. “Ni siquiera los militares pudieron y tuvieron las pelotas de hacer una modernización laboral como la que sí sacamos nosotros después de haber ganado las elecciones intermedias”, alardea Milei el 16 de julio, durante el 172° aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
La causa por las Islas Malvinas se suma a los desatinos de La Libertad Avanza durante el Mundial. En la previa del partido con Inglaterra, el gobierno de Milei muestra la hilacha.
–Las canciones del Mundial mencionan a Malvinas–, afirma la periodista Cristina Pérez, en una entrevista en LN+ con la funcionaria.
–Ahí va a ser medio difícil taparle la boca a la hinchada–, responde Alejandra Monteoliva, ministra de Seguridad de la Nación.
–Me pregunto si no hay una cuestión de libertad de expresión también. ¿Cuál es el límite de lo político o está mencionada la cuestión de las Malvinas? –, pregunta la periodista.
–La mención a las Islas Malvinas no está explícita. Esta tarde se conoció un reporte que envió la FIFA y de manera muy clara se muestran banderas permitidas (las banderas de Boca, de River o del cuadro que sean) y no permitidas aquellas banderas que hagan alusión a mensajes violentos o a mensajes explícitos que tengan el mapita de Malvinas como contenido político–, concluye la funcionaria.
- LOS POBRES GRINGOS NO ENTIENDEN NADA, AL VER LA BARRA DESCONTROLADA
- QUIERO VOLVER A ROBARLE UN GOL AL LADRÓN
Las indicaciones restrictivas anunciadas por Monteoliva para el partido con Inglaterra caen en saco roto. En Atlanta no toman nota. Están en otra; planean las juntadas para alentar a la selección, esperan por las canciones que algún creativo del tablón acercará, como el payador Pedro Saubidet. Al final del encuentro con Inglaterra, una bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas” flamea en la tribuna que ocupan los seguidores albicelestes en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. Hay quien dice que la ingresaron en la ropa íntima del hincha que la confeccionó. El ingenio argentino trabaja siete por veinticuatro los trescientos sesenta y cinco días del año. No sabe de vacaciones.
Ante la mirada inquisidora del personal de seguridad, el creador del mensaje envuelve el “trapo” –como se conoce en Argentina a la bandera que se lleva a los estadios– en una botella vacía. El envase dibuja una parábola perfecta en el aire y aterriza en el verde césped. Cae cerca del arco donde la Scaloneta da rienda suelta a los festejos. Giovani Lo Celso toma la tela. Se acerca Lisandro Martínez. Se arriman otros jugadores, incluso Messi. La selección extiende la bandera: se suma a la irreverencia de los hinchas que ingresaron el lienzo pintado con letras negras. El sentimiento malvinero enciende la argentinidad como las fogatas de los campamentos en verano. “Y ya lo ve, y ya lo ve/El que no salta es un inglés”, cantan en Atlanta y en toda la Argentina.

Para sumarle mística al asunto, alguien en X pegunta por la autoría de la bandera; quiere saber cómo consiguieron la tela y la pintura, a quién se le había ocurrido la idea. Le contestan que la bandera que flameó en el Mercedes-Benz Stadium –de 1.600 millones de dólares– es un pedazo de sábana de hotel pintado por un pariente. El guion maradoniano no sucede por casualidad: transcurre a cuarenta años de aquella obra esculpida por “la mano de Dios” en el estadio Azteca. En la guapeza de Argentina de remontar el resultado para ganarle a Inglaterra en Atlanta, en el final del partido, por 2 a 1, se produce un gesto maravilloso para quien ama el fútbol: Maradona y Messi se encuentran, un concepto que toma Fabián Ariel Hernández, quien reunió a los dos astros en el zenit con una ilustración compartida en su cuenta de Instagram.

“LAS MALVINAS NO PUEDEN SEGUIR SIENDO BRITANICAS PARA SIEMPRE”
Al día siguiente del partido, los principales diarios del mundo hablan del triunfo épico contra Inglaterra en el Mercedes-Benz Stadium. Un prestigioso columnista británico agrega algo más. “Lo que la guerra de 1982 no requirió fue la suspensión total por parte de Gran Bretaña de cualquier debate futuro sobre la soberanía de las islas durante más de 40 años. La realidad es que estas colonias, tarde o temprano, inevitablemente se integrarán a sus continentes. No pueden estar protegidas indefinidamente por un protector europeo, y las reivindicaciones de Argentina no van a desaparecer”, escribió el periodista Simon Jenkins en el artículo “¿Las Malvinas son Argentinas? No exactamente, pero las Malvinas no pueden seguir siendo británicas para siempre”, publicado en The Guardian.
El interés del mundo en las Islas del Atlántico Sur crece 2.400 por ciento en los días posteriores al partido entre Argentina e Inglaterra. Se trata de la estadística más alta alrededor del tema desde que Google Trends comenzó con las mediciones, allá por 2004. El aumento de las búsquedas, en Inglaterra, es de 1.700 por ciento, un 5.000 por ciento más que en el mismo período de 2025. Entre las palabras o términos más buscados surgen “Las Malvinas son argentinas”, “Las Malvinas”, “Argentina”, “Falklands islands”, “Falklands war”.
LAS ISLAS MALVINAS GENERAN DOS MILLONES DE MENCIONES
Al interés global por Malvinas, se suma el capítulo local. En sólo cinco días, la conversación sobre las islas supera 2 millones de menciones. El día del choque entre la selección argentina y la inglesa son 660 mil menciones, duplicando las 373 mil interacciones respecto a la actividad alrededor de la causa malvinera el último 2 de abril.

Así se desprende de un estudio publicado por Ad hoc, consultora que analiza los movimientos y el humor social que despierta el gobierno argentino en el ecosistema digital. La conversación alrededor de Milei, medida el 15 y el 16 de julio, arroja un 66,7 por ciento de negatividad. La reacción con la imagen presidencial puede entenderse por las últimas declaraciones del líder libertario sobre Malvinas, el Mundial, y su posición respecto al histórico reclamo de soberanía.

LA EXPLORACIÓN PETROLERA EN MALVINAS VULNERA RESOLUCIONES DE NACIONES UNIDAS
Medios argentinos abordaron, en el cierre de esta semana, la noticia sobre un emprendimiento internacional que se dedicará a la extracción de petróleo en Malvinas. La explotación comenzaría en marzo de 2028 desde Sea Lion, un yacimiento ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, a 220 kilómetros de Puerto Argentino. La exploración, en manos de la empresa israelí Navitas Petroleum, que mantiene un 65 por ciento de participación en el proyecto, y de la firma británica Rockhopper Exploration, con el 35 por ciento, alcanzaría una producción de 50 mil barriles diarios hasta 2032.
Mientras las tareas de reacondicionamiento en la infraestructura de puerto y muelles de las islas avanzan, se espera, para los meses siguientes, la construcción de un hotel con capacidad para albergar a ciento sesenta personas, que trabajarán en la exploración. Además del albergue, se construirá una zona para helicópteros que transportarán a los trabajadores de Sea Lion. El riesgo que la explotación offshore podría ocasionar en materia de impacto ambiental, en una zona donde la pesca es uno de los sectores importantes de la producción, es una de las preocupaciones generadas por la iniciativa internacional.
El alineamiento de Milei con el gobierno de Benjamín Netanyahu es total. Por eso, y porque en la extracción de petróleo en Malvinas participa una empresa israelí, la atención recae inevitablemente en la Cancillería argentina, que emitió un comunicado al respecto días atrás, sin demasiado impacto. En las últimas horas, un grupo de diputados del peronismo federal presentó en la Cámara baja un pedido de informes para que el Gobierno nacional explique cuáles fueron las medidas adoptadas frente a las actividades de exploración y búsqueda de hidrocarburos impulsadas o autorizadas por el Reino Unido en las Islas Malvinas.
“Las actividades de exploración hidrocarburífera desarrolladas sin autorización de la República Argentina vulneran el derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas, que instan a ambas partes a abstenerse de adoptar decisiones unilaterales. Además, implican la apropiación legítima de recursos estratégicos que pertenecen al pueblo argentino”, reza el proyecto de resolución presentado en Diputados, que busca saber si el gobierno presentó o prevé presentar protestas diplomáticas formales ante el Reino Unido y en qué ámbitos fueron o serán efectuadas.


“LAS MALVINAS SE RECUPERAN CON DIPLOMACIA SABIA, NO CON GESTOS DE PATRIOTERISMO BARATOS Y BERRETAS”
Luego del triunfo ante Inglaterra, Milei salió a expresarse sobre el episodio de la bandera en Atlanta a destiempo, sin conectar con el sentir popular. “Es un partido de fútbol, hay que entender eso. No hay que caer en slogans berretas, populistas, nacionalistas, rancios. No hay que mezclar la hacienda. Es decir, no mezclemos las cosas, o sea, entiendo, digo, que es difícil, eh, digamos, eh, pero, digamos, eh, las Malivinas (sic) se recuperan con diplomacia sabia y no con gestos de patrioterismo baratos y berretas.”
Adrián Ravier, el vocero presidencial que llegó con la salida de Adorni, tendió la mesa: “Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas. Si logramos que la Argentina sea grande nuevamente, próspera y respetada, nuestras posibilidades de avanzar en el reclamo de soberanía serán mucho mayores”.
La Libertad Avanza sumó lo suyo para poner la frutilla del postre. Subiéndose a la foto de los jugadores argentinos con la bandera de Malvinas, escribieron en X, pospartido: “Somos un país, no una película de Disney”. Luego de la final, como quedaron desorientados junto a todo el Gobierno libertario, subieron placas de agradecimiento a la selección de Scaloni.
“NO SOLO ADMIRO A MARGARET THATCHER, TAMBIÉN ADMIRO A RONALD REAGAN”
El 6 de mayo de 2024, durante una entrevista con la cadena BBC, Milei afirmó, consultado por el conflicto en las Islas del Atlántico Sur: “Hubo una guerra y a nosotros nos tocó perder. Eso no quiere decir que uno no pueda considerar que quienes estaban enfrente eran personas que hacen bien su trabajo. No sólo admiro a Margaret Thatcher, también admiro a Ronald Reagan. ¿Cuál es el problema? He escuchado muchos discursos de Margaret Thatcher, ella fue brillante”, sostuvo.
Durante el enfrentamiento bélico, Thatcher fungió como primera ministra británica cuando dio la orden, al submarino nuclear HMS Conqueror, de torpedear y hundir al crucero argentino ARA General Belgrano: el ataque, donde murieron 323 tripulantes argentinos, es considerado un crimen de guerra porque el crucero argentino estaba fuera de la zona de exclusión británica. Cuando Ione Wells, la corresponsal para América latina de la BBC, entrevistó a Milei, sobre la mesa del despacho presidencial había una foto de la “Dama de Hierro”, como se conoció a la primera ministra, junto a otra de Ronald Reagan.

“SERIA GENIAL SI ESTA UNIÓN SIRVIERA PARA SACAR Al PAÍS ADELANTE” o “ESTOS PIBES SOLO NOS DIERON ALEGRIAS”
La tipografía de “Las Malvinas son argentinas” es una marca que regala el mundial: aparece en remeras y tazas comercializadas en Internet, en las convocatorias de estampadores que ofrecen sus locales en Boedo o Berazategui para sellar a fuego el mensaje en camisetas de fútbol, banderas y telas que la gente acerca.
Hay “trapos” que salen a la cancha callejera. Como el que trae Sebastián Sapia y despliega en la intersección de Acoyte y Rivadavia el domingo pasado. El tránsito en ambas arterias está cortado. Entrar al corazón del festejo requiere gambetear a varios hinchas.
Sapia quiso replicar la bandera que los jugadores mostraron en Atlanta y suma la suya, como un símbolo, a los festejos en el barrio porteño de Caballito.
“¿Cómo no voy a salir a la calle? Si analizás todo lo que hizo esta selección, y pensás en ese montón de personas que la están pasando mal, estos pibes sólo nos dieron alegrías. Es imposible reprocharles algo. Si pensamos la que se mandaron en el partido con los ingleses, son héroes para mí”, señala el comerciante.
Mientras Sapia conversa con Prensa Comunitaria, los hinchas de la Scaloneta posan orgullosos con la bandera que este comerciante textil de 49 años arrimó al lugar. Su amigo oficia de fotógrafo. “No quiero correr esto de lo futbolístico, de lo que sentimos como argentinos con el deporte, y llevarlo al ámbito político. Pero sería genial si esta unión y la celebración nos sirviera para sacar el país adelante”, afirma.

COMUNIÓN Y UNIDAD PARA DERROTAR AL VERDADERO ENEMIGO: LA DERECHA, EL IMPERIALISMO
Camila González tiene 30 años y trabaja en recursos humanos. Se acercó a la esquina de Caballito porque necesitaba descargar y tomar aire después del partido con España. Está triste y enojada. Pero se alegra porque se siente acompañada. “La Selección nos ayudó a olvidar toda la mierda que venimos pasando, toda la basura. Hace dos años y medio que toda la gente la viene pasando como el culo, la gran mayoría la viene pasando muy mal. Nunca la pasé tan mal en mi vida adulta. Esta Selección nos dio grandes alegrías, momentos para compartir. Hay que sostener esta comunión y esta unidad para derrotar al verdadero enemigo: la derecha, el imperialismo, la gente que quiere vender nuestras tierras”, argumenta.
Sostiene que es necesario defender el territorio y todos los derechos adquiridos, no sólo cuando juega la Selección, sino todos los días. Para Camila, el mensaje de los jugadores sobre Malvinas representó una jugada arriesgada, pero positiva. “Tenemos que seguir como siempre, porque somos argentinos, y no sabemos otra cosa que caernos y levantarnos nuevamente. Así que hay que poner huevo”, desliza un concepto muy arraigado en el futbol local.
“LA LUCHA POR LAS MALVINAS NO VA A TERMINAR NUNCA”
Claudio Kucharczuk lleva una bandera celeste y blanca atada al cuello con un mensaje: “Prohibido olvidar”. El contorno de las Malvinas ocupa la mitad del lienzo. Viajó con su compañera de vida, desde la provincia de Santa Fe, para visitar a sus dos hijos que estudian en Buenos Aires. Kucharczuk es escultor. Hace más de diez años que viene en eso de “malvinizar”, de militar la memoria. Construye soldados, réplicas de los aviones Pucará que intervinieron en la guerra de 1982 o del ARA General Belgrano en cemento y madera, a gran escala. El artista, de 61 años, viene muy sensibilizado con el tema porque conoce a muchos ex combatientes.

“Me emocionó que los chicos de la Scaloneta se la jugaran por ese lado. Sé que los iban a sancionar. Me gustó que apareciera, aunque sea un rato, esa bandera. Porque la lucha por las Malvinas no va a terminar nunca. La memoria colectiva no se borra. Aunque sea en un partido de fútbol, lo que pasó está muy en la piel, muy en los huesos, muy en la carne”, señala. Para Kucharczuk, el encuentro con Inglaterra tampoco fue un partido más. “Uno puede visualizar la historia que seguimos respirando, por los que volvieron de las islas y, sobre todo, por los que quedaron allá, los 649, a los que hay que respetar siempre”, recuerda.
El escultor considera que el fútbol, para los argentinos, representa más que un deporte: es una sello de identidad. “La hermandad que sentimos cuando hay un Mundial, cuando se juega una Copa América, es inexplicable. Lamentablemente, los políticos aprovechan estos momentos para hacer cosas por detrás mientras la gente está en otra cosa. Pero bueno, ahí va la vida de todos. No vamos a dejar nunca de vivirlo con esta pasión que sentimos”, concede.
LAS PENAS SON DE NOSOTROS, LAS VAQUITAS SON AJENAS
Un día después de la victoria ante Inglaterra, los legisladores de La Libertad Avanza y sus aliados entraron exultantes a la Cámara alta, con camisetas de la selección. Patricia Bullrich festejó casaca en mano la remontada épica del equipo de Scaloni: la senadora libertaria impulsa el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que, entre otros puntos, propone barrer con el límite de 15 por ciento de posesión de tierras rurales a nivel nacional, provincial o departamental en manos de ciudadanos extranjeros. El jueves de la semana pasada, Bullrich, jefa de la bancada libertaria en senadores, no consiguió los votos necesarios para empujar el proyecto. El tema pasó a un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto.

Este lunes, mientras se festejaba el día del amigo en Argentina, trascendió que los senadores percibirán 12 millones de pesos (8.000 dólares aproximadamente), a partir del mes de agosto, por una cláusula de enganche de sus dietas con las paritarias de los trabajadores legislativos. En su último informe sobre la distribución del ingreso para el primer trimestre del año, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo señaló que más de 10 millones de personas no llegan a 1.500.000 de pesos de salario mensual (mil dólares).
Dicho de otro modo, ocho de cada diez trabajadores cobran menos que esa cifra, el 80 por ciento de la población ocupada. En un hogar con dos adultos de 30 años y dos niños de entre 6 y 8 años, la Canasta Básica Total se ubicó, para el mes de junio, en 1.531.473 de pesos. La jubilación mínima en Argentina para agosto será de 489 mil pesos (326 dólares).
“NECESITABAMOS FESTEJAR”
–Hay canciones que no vamos a poder cantar más. ¡El tiempo se va a la mierda! Necesitábamos nosotros más que ellos (los españoles) la alegría. La alegría colectiva es mejor. Necesitábamos festejar–, balbucea un hombre mientras aguarda el paso del ómnibus con los jugadores argentinos en Ezeiza.
–¿Por qué necesitábamos más nosotros la alegría? –, le pregunta la cronista de El Destape.
–Porque estamos hechos mierda. Porque no llegamos a fin de mes. Porque está todo mal. Mirá este encuentro. Abrazarnos acá, como fue en 2022. Si nos pudimos unir para esto, si nos sentimos representados, (los jugadores) nos enseñaron que hay que luchar hasta el final, tenemos que seguir con las luchas sociales hasta el final, por la educación hasta el final, los jubilados hasta el final–, completa el joven.
La llovizna del lunes baldea la modorra de un país que no quiere saber nada con despertarse. Todavía sueña que ganó la cuarta estrella. “El tiempo se va a la mierda” del hincha que espera a la Scaloneta es el reflejo del dolor por el campeonato que no será. Al menos, por ahora. El grupo humano y el proceso futbolístico que representaron a más de 40 millones de personas, con la magia de esa “Pulga” que debutó el 9 de abril de 1994 en Newell’s Old Boys de Rosario, llega a su final. Hay algo de duelo. También de alegría compartida, de comunidad y agradecimiento. Universos incompatibles que se desarrollan al mismo tiempo.
Y aunque la Scaloneta no se alzó con el bicampeonato, supo arropar a una colectividad que atraviesa una crisis de representación, que mira con desconfianza a su dirigencia: la percibe disociada de sus problemas y necesidades. “Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente. Sabemos que los mundiales para nosotros (los argentinos) son especiales y nos olvidamos de todo lo malo que nos toca pasar, que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo o que no llega a fin de mes, que la vive peleando”, declaró el diez después del partido con Inglaterra.
Mientras Donald Trump se esfuerza por salir en la foto con la selección española y festeja en el centro del campo, la selección de Scaloni y Messi se arrima a la tribuna del MetLife Stadium de Nueva York para abrazarse con la hinchada albiceleste. En esa sábana de hotel que Giovani Lo Celso levantó del césped y agitó junto a sus compañeros, estos muchachos escribieron un capítulo indeleble en el mundial de la dignidad y del coraje, para que este país hambriento de alegrías vuelva a ser un puño apretado gritando por Argentina.



