Bolivia: contra el neocolonialismo

COMPARTE

Créditos: Prensa Comunitaria

Por Kajkoj Máximo Ba Tiul

Hoy la tierra de Bartolina Sisa, de Tupak Katari, Tomas Katari, Pablo Zarate Wilka, Andrés de Santa Cruz y Calahumana, Domitilia Chungara, Felipe Quishpe y muchos y muchas más, se vuelve a redefinir si nos dejamos imponer por el capitalismo controlado por la extrema derecha latinoamericana y de Trump, o se avanza hacia la construcción del modelo plurinacional propuesto por los pueblos originarios en todo el mundo. 

Desde siempre, los pueblos originarios de Bolivia se rebelaron a las diferentes formas de colonialismo que el sistema nos ha impuesto, con razón Bolivar no dejaba de llamarla la “hija predilecta”. Esta afirmación la encontramos en la carta que le dirige al mariscal Antonio José de Sucre y en la que se refería a Bolivia, de esta forma: “Con esta fecha mando a Usted, mi respuesta al congreso boliviano; y a Usted mismo me dirijo de oficio, para comprometerlo a usted más a que acepte la presidencia vitalicia de Bolivia.  Yo me he tomado una libertad que se debe llamar usurpación porque nadie en este mundo tiene derecho para esclavizar a otro.  ¿Pero qué hemos de hacer? ¿Dejaremos perecer a Bolivia cuando es el gran trofeo de Ayacucho? No, mi querido general, salvémosla, porque es nuestra hija gratuita, de adopción; nos la ha dado la fortuna, y no el acaso; diré mejor, nos la hada el mérito y no la suerte.  No podemos negar una hija que ha salido de nuestra mente como Palas de cabeza de Júpiter, grande, bella y armada”.[1]

Por el gas, por el agua, por buenos salarios, por la coca o cualquier otro problema, los movimientos indígenas, los movimientos sociales y los pueblos originarios de Bolivia, como los Aimara y Quechua, con la frente en alto, con el espíritu anticapitalista y anticolonial, con la capacidad organizativa que siempre han tenido, como los Ayllus, hoy, emplazan no solo al gobierno actual, esbirro del neoliberalismo, sino al capitalismo neoliberal, sobre todo el que es impulsado por el imperialismo norteamericano.

Estados Unidos, el plan Trump y el proyecto expansionista de Israel en toda Latinoamérica, con la complicidad de los gobiernos miembros del Escudo de las Américas, conlleva no permitir que haya movimientos sociales fuertes en la región y se articulan para enfrentar juntos los procesos de liberación de los pueblos, como ahora lo está haciendo Milei con Paz, enviándole armas para enfrentar el levantamiento.Yy si se fortalecen gobiernos progresistas claros y decididos a impulsar un proyecto antineoliberal y anticolonial, como ahora está demostrando Colombia, utilizan toda la batería comunicacional para enviar información falsa a la gente. Para eso no les importa recurrir a criminales como Juan Orlando Hernández de Honduras[2], que ahora es  el operador político del gobierno de Trump en Latinoamérica y que tiene ya sus efectos, con la carrera armamentista y el narcotráfico en la frontera entre Honduras y Guatemala y que lleva ya varias victimas[3].

Hoy, en América Latina hay dos países están abriendo un nuevo camino antineoliberal, las elecciones de Colombia del próximo domingo 31 de mayo y las movilizaciones en Bolivia.  Estos, no sólo están siendo atacados por el imperio gringo, sino en América Latina desde los gobiernos de derecha y extrema derecha, como Milei en Argentina; Noboa en Ecuador; Azfura en Honduras; Fernández de Costa Rica; Arévalo de Guatemala, que han emitido comunicados denunciando que en Bolivia hay en camino un golpe de Estado orquestado por los movimientos sociales, cuando no es así, porque lo que hay ahora en Bolivia y en Colombia, es la lucha por la vida y en contra de la muerte.

Los movimientos sociales, pueblos originarios, mineros, cocaleros, mujeres, jóvenes de Bolivia, al grito que “Renuncie Paz”, están reafirmando su espíritu anticolonial y anticapitalista, un sistema que comenzaba a ser derrotado en los primeros años del gobierno del MAS, que reaparece en el gobierno de Arce y que intenta fortalecerse en el gobierno de Paz, al permitir que los salarios de los bolivianos sean de hambre, que las tierras comunitarias e indígenas sean de uso para las empresas y el Estado y ser garantía de préstamos ante los bancos inversores, los combustibles a alto costo y de mala calidad, problemas de salud y educación. 

Desde la tierra de los mayas, nuestra solidaridad al heroico y combativo pueblo boliviano y al colombiano, que nos están volviendo a dar esperanzas, pero también la pauta de que el único camino para la refundación de los Estados es la articulación de los pueblos y demostrado desde la llegada de los españoles, cuando nuestros antepasados no se dejaron vencer, sino que enfrentaron la colonización española y europea, con fuerza y valor, de ahí la frase del texto del Popol Wuj, “¡Armémonos de arcos, de escudos! ¿Acaso no somos muchos? ¡Que no quede ni uno ni dos de ellos!”.

Esperamos que el pueblo boliviano, no descanse hasta concretar lo que dijo el pensador aimara boliviano Fausto Reinaga; que la mejor revolución es la “revolución india”.


[1] https://archivodellibertador.gob.ve/archlib/web/index.php/site/documento?id=4461, visto última vez el 26 de mayo de 2026.

[2] https://www.dw.com/es/hondurasgate-qu%C3%A9-se-sabe-y-qu%C3%A9-no-de-los-audios-filtrados/a-77138562, visto última vez el 26 de mayo de 2026.

[3] https://www.prensalibre.com/guatemala/justicia/defensa-informa-de-incidente-armado-en-frontera-entre-guatemala-y-honduras-y-revela-las-hipotesis-del-caso-breaking/, visto última vez el 26 de mayo de 2026.

COMPARTE

Ahorita