Créditos: Prensa Comunitaria
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Kajkoj Máximo Ba Tiul

En la fosa FAFG 1433-XIV se localizaron 13 osamentas, 

de las cuales tres han sido identificadas por ADN, 

entre éstas las de Alfonso Jom Lem, 

Lázaro Oswaldo Morán Ical y Teresa Jul, 

que fueron capturados en el operativo.

Caía la noche. La lluvia era intermitente, como caen las lluvias de diciembre.  Mus, mus hab’ le llamamos por aquí, no chipi chipi como le llaman los ladinos. La oscuridad densa y tensa.  Los caminos rodeados de cafetales, guayabales y pacayales. No sabíamos si el canto del grillo, en la profundidad de la noche, era alegre o triste. Las luciérnagas, como si llevaran linterna en la mano, la única luz que se miraba en medio de la oscuridad.   

El woron, tukur, pich, cantaban, como si lloraban.  En lo profundo de la montaña se escuchaba el aullido del coyote y del gato de monte.  La gallina llamaba a sus pollitos, porque la noche estaba entrando y había que dormir.  El gallo se sube a su árbol para agarrar fuerzas, porque pronto iba a cantar. Todos anunciaban algo. En unas casas esperaban a que llegaran quienes habían salido a hacer mandados, en otras, se escuchaban las manos que estaban torteando la masa, para comerla con frijol, chile o salsa de tomate.  Las casas en su mayoría iluminadas con ocote o candil1, porque la luz eléctrica siempre fue para iluminar las casas de las familias de clase alta.  Los pobres seguían con ocote o candil.

El bullicio de las fiestas de fin de año, los cohetes y la elaboración de tamales no nos permitió entender lo que la naturaleza nos decía. Allá lejos estaban quedando los consejos de los abuelos y abuelas sobre lo que transmitían los animales, los astros, el retumbo de las montañas, etc. Sí, quedaban lejos, porque el sistema y sobre todo el sistema religioso (católico y protestante2), trataban de impedir que la población indígena siguiera transmitiendo sus valores culturales y se concretara el modelo indigenista-ladinizado en el país. Por eso, todo lo que sonara, reivindicación indígena era visto como comunismo.

Entonces no quisimos darnos cuenta que el perro, el coyote, el gato de monte, aullaban insistentemente. El miedo nos estaba volviendo insensibles a todo. La solidaridad comunitaria comenzaba en crisis. Nos dividieron en malos y buenos. Muchos nos encerramos en las casas.  Y entonces, es cuando el ladrón, el chupacabras o el chacal, entraba sin previo aviso y se comía a quienes carecían de seguridad y de repente entrando la noche, pasa lo siguiente: 

Toc, toc, toc, tocan a la puerta del primero. Preguntan si está él y sale el papá y les dice: sí está descansando porque acaba de venir.  En efecto, apenas llegaba de un viaje que había hecho a la capital para comprar piñatas y juguetes, que el otro día llevarían a las aldeas para jugar con los niños y niñas. Y le dice: por favor llámelo que queremos hablar con él.  De seguro, el papá confiado, porque conoció a uno de esos chacales, pero nunca lo dijo, y llama a su hijo, diciéndole que lo buscan. Éste sale y no vuelve a aparecer, hasta que sus restos fueron identificados entre los más de 600 que fueron encontrados en el cementerio clandestino más grande América Latina, ubicado en una zona militar donde ahora se encuentra CREOMPAZ3.

Salen de ahí y van en busca de su segunda víctima. A ella la encuentran caminando por las calles del pueblo. Había salido de su casa, como siempre, con el pelo suelto, un perraje le tapaba el cuerpo y con una canasta en la mano. Como de costumbre, salía casi todas las tardes a comprar el pan para que su familia (papás y hermanos) tomaran con café, como era costumbre en algunas casas. La corren por algunas calles, ella trata de correr, pero posiblemente el miedo, le puso tensas las piernas y no pudo más, hasta que bajo la lluvia la agarraron y la subieron al vehículo que llevaban los canallas.

Pero antes de eso, pasaron por la casa de otra de sus víctimas.  Tocaron igual la puerta. Sale uno de los hijos grandes y le dicen: ¿cómo estas vos, estará tu papá?  Llama al papá y de repente, los gritos desesperados de los hijos: ¡Se llevaron a mi papá!  Nadie sabía con certeza.  Aunque alguien me contó que conocieron a uno de los que iban en los carros.

En el trayecto de siete kilómetros más o menos, de un pueblo a otro, los chacales de la muerte encontraron a la otra víctima. Una persona que recorría el mismo camino, todas las tardes, para ir a ver a su mamá.  Lo agarraron y lo introdujeron en uno de los vehículos de la muerte. 

Al otro día, los rumores corrían por el pueblo. Estos rumores son lo que ahora se llaman “noticias falsas”, como: de plano se fue con su amante. De plano como ya no dan gasto se fue huyendo. Que de plano deben algo. Rumores que se reproducían por todos lados, muchas veces por los mismos familiares y amigos, que permitían que los responsables de estos hechos que aún siguen impune no se les identificara, aunque algunos de ellos eran del mismo pueblo o vivían en el mismo pueblo, como el Bigotes, el Garza, el Pajuil, el Piticuiz, el Pato, el Xoy, etc.

  1.  Es una lámpara antigua de gas natural. 
    ↩︎
  2.  Finales del siglo XIX, con la llegada del misionero presbiteriano Juan C. Hill en 1882 bajo el gobierno de Justo Rufino Barrios. ↩︎
  3.  Comando Regional de Entrenamiento de Operaciones de Mantenimiento de Paz (CREOMPAZ), también se puede ver, https://desinformemonos.org/guatemala-creompaz-la-pequena-escuela-de-las-americaskaosenlared-6-de-diciembre/, visto ultima vez el 28 de diciembre de 2025. ↩︎

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