Créditos: Cortesía

PARTE II

Por Andina Ayala

A inicios de 2019 el río Trincheras, ubicado en el municipio Los Amates, Izabal, se tiñó de un color rojo óxido. Vecinos lo relacionaron con las excavaciones que hace la empresa con el proyecto minero Niquegua Montufar II, propiedad de la Compañía Guatemalteca de níquel (CGN-Pronico) subsidiaria de Solway Investment Group. Cuando los comunitarios solicitaron una investigación, el gobierno local envió a una enfermera del Centro de Salud a tomar muestras de agua. Los directivos comunitarios rechazan esos resultados.

La contaminación de río Trincheras no se investigó

Recuerdan los directivos de las aldeas de Seminola, La Democracia, Nahuá y Montufar, que el río Trincheras empezó a mancharse desde principios de 2019, cuando las máquinas de CGN empezaron a excavar el cerro de Campo II. Entre el 7 y 8 de mayo de 2019 el río apareció con un “coloramiento rojizo”, esto los motivó a solicitar la presencia de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH), así sucedió, verificaron y se reunieron con los comunitarios el 9 de mayo de 2019.

El 15 de mayo de 2019, con la coordinación municipal de Los Amates, la presencia de la PDH y representantes comunitarios, se celebró una reunión en la que se acordó realizar un estudio de agua al río Trincheras y darle seguimiento al caso. El 21 de mayo, 13 días después del primer avistamiento rojizo, se reunieron los representantes comunitarios Mario Sandoval, Wilfredo Barillas, Sergio Ramírez, la enfermera Iris Barrientos, del Centro de Salud de Los Amates y personal de CGN-Pronico, para tomar muestras del agua.

Durante la recolección de estas, los líderes comunitarios se inquietaron porque la enfermera utilizó “tambos de desinfectante líquido y bolsas plásticas”, mientras que los técnicos de CGN uniformados, con guantes en las manos y hielera, tomaron sus propias muestras “en frascos de vidrio y traían su propio equipo”, recordó el señor Sergio Ramírez, comunitario de aldea Montufar.

Las muestras fueron enviadas un día después al departamento de Guatemala, a un laboratorio estatal. La gente pidió que se investigara la contaminación del río Trincheras específicamente desde el canal de evacuación de agua que tiene la minera a un costado del río cerca del puente sobre la carretera internacional. Irónicamente la muestra no corresponde a este lugar y fueron tomadas luego de ocurrida la contaminación.

Finalmente el Estado no garantizó una investigación sobre la contaminación del agua en Los Amates, la petición de las comunidades y sus autoridades se quedaron burladas y en la mesa de diálogo no fueron tomadas en cuenta sus demandas, mesa en la que el gobierno permitió la participación de la compañía de níquel.

Para entender los resultados de las muestras tomadas “equivocadamente” por el Ministerio de Salud Publica hicimos una revisión de los resultados que les fueron devueltos a las autoridades comunitarias en Los Amates.

Foto: mapa de la mina extraído de estudio de impacto ambiental Montufar II

Análisis del Laboratorio Nacional de Salud

Las muestras de agua que extrajo la enfermera fueron enviadas para su análisis al Laboratorio Nacional de Salud (LNS), que se sitúa en el kilómetro 22, ruta a Bárcenas, municipio de Villanueva en el departamento de Guatemala. A más de 218 kilómetros de distancia de Los Amates.

Una evaluación científica de toma de muestras y análisis sobre contaminación minera se basa en protocolos rigurosos, eso significa que cualquier otro técnico o especialista en muestreo, que aplique el método usado, en este caso por la enfermera, obtendrá el mismo resultado. Asegurando con ello, que la información es altamente confiable.

Finalmente, a los representantes comunitarios les entregaron tres hojas tamaño carta que corresponden a dos ubicaciones: una proveniente del río Trincheras –pero no fue tomada en el lugar en donde se registró la contaminación- y la otra de la finca El Jute, de un chorro domiciliar que abastece a siete comunidades. Las comunidades son las aldeas Cristina, La Unión, La Democracia, Nahuá, Seminola, Colonia Seminola y Montaña de Patzún. Esta última, en realidad no recibe el servicio, “cada vivienda tiene su pozo artesanal”, explicó Santiago Velásquez, vecino de Seminola.

Ninguna de las copias del informe hecho por el Laboratorio Nacional de Salud explica el método de recolección de muestras que utilizó la enfermera Barrientos, tampoco se adjuntó la forma en que fueron transportadas las mismas.

En el ámbito de las ciencias exactas, algunas veces para el traslado de pruebas se utiliza una “cadena de frío” esto implica otros costos tales como equipo, hielo seco, hieleras recipientes esterilizados y requiere tener control de la temperatura de las muestras. Por otro lado, debe existir un registro acerca de quién se responsabiliza, por ejemplo, de que las muestras no sean sustituidas en el trayecto, a esto se le denomina “cadena de custodia”.

La forma utilizada para investigar la contaminación minera despertó dudas ¿Por qué la municipalidad decidió enviar a una enfermera en lugar de un técnico en la materia?  ¿Por qué la enfermera uso tambos de plástico y bolsas plásticas para la recolección de especímenes? ¿Las autoridades del LNS soslayaron adrede el método de recogimiento o lo hicieron de manera antitécnica?

En la información publicada en el sitio web del LNS mencionan que cuentan con más de 80 años de experiencia, y que tienen la acreditación ANSI-ASQ (National Accreditation Board), con la que afirman que cumplen con los requerimientos de la norma internacional ISO/IEC 17025:2005 y que están acreditados como laboratorio de ensayo conforme a la COGUANOR NTG/ISO/IEC 17025:2005. Registro de acreditación OGA-LE-011-06.

La Comisión Guatemalteca de Normas (COGUANOR) es el Organismo Nacional de Normalización, adscrito al Ministerio de Economía. Su función es desarrollar actividades de normalización que contribuyan a mejorar la competitividad de las empresas nacionales. Abarcan todos los sectores económicos. A pesar de la importancia de la observancia de normas de estandarización internacionales para elevar la calidad de los productos e implícitamente la seguridad para el sector de consumo, las normas técnicas que COGUANOR elabora, publica y difunde, son de observancia, uso y aplicación voluntaria.

La Oficina Guatemalteca de Acreditación (OGA), se rige al igual que COGUANOR en el Decreto Número 78-2005 “Ley del Sistema Nacional de la Calidad”. La OGA es un componente del Sistema Nacional de Calidad del Ministerio de Economía y firmante en el Acuerdo de Reconocimiento Multilateral de la Cooperación Interamericana de Acreditación (IAAC por sus siglas en ingléspara laboratorios de calibración, laboratorios de ensayo, incluyendo los laboratorios que realizan análisis clínicos.

Con todo y sus acreditaciones, el LNS tiene algunos antecedentes desafortunados en Izabal, cuando algo similar le sucedió al lago en El Estor, en 2017, donde opera la licencia Fénix de CGN-Pronico. En ese año los vecinos pidieron que se investigara la mancha roja sobre el lago, el 4 de abril fueron tomadas las muestras de agua, varios días después se anunció que no había contaminación minera, pero los análisis fueron de algas no de metales, así lo acreditó este laboratorio. La mancha roja que nadie quiso explicar.

En el caso del río Trincheras y las aldeas del municipio de Los Amates, llama la atención que las muestras de agua recogidas a través galones de plástico, que los comunitarios subrayaron, eran recipientes de un desinfectante de marca comercial, fuesen recibidas según el informe emitido por el mismo LNS, “en condiciones apropiadas”. Las dudas aumentan con la alteración de datos en el informe, ejemplo la fecha de ingreso registrada por el LNS a su sede. Según Mario Sandoval, líder comunitario de la aldea Nahuá, las muestras fueron recogidas el martes 21 de mayo de 2019, llevadas por la tarde al Centro de Salud de Los Amates, en donde permanecieron 24 horas y trasladadas el miércoles 22 de mayo, esto porque él personalmente acompañó a la enfermera Barrientos desde Izabal a Bárcenas.

A su llegada al laboratorio Sandoval recuerda con gran indignación y decepción que uno de los empleados del LNS, les advirtió que “no podían hacer todos los análisis porque las máquinas estaban arruinadas” y también les dijeron que no eran suficientes muestras de agua. A pesar de esta referencia la municipalidad de Los Amates o el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales MARN no realizó otras muestras.

Interpretación del muestreo

Sobre los análisis de agua, consultamos a dos expertos, entre ellos al biólogo y máster en ciencias marítimas Ascensión del Cid y al máster en salud laboral y ambiente ocupacional, Carlos Fernández. Los expertos coincidieron en que no es posible dar una opinión técnica en base a las tres hojas tamaño carta, que plasman el supuesto estado del río Trincheras. Con estos informes no es posible entender el objetivo de las muestras; si se buscaba un análisis orgánico o establecer la presencia de metales pesados, que pudieran explicar si las actividades mineras de CGN-Pronico tienen alguna responsabilidad en el caso. 

Al respecto Fernández dijo: “solo en una, de tres copias, aparecen el ISO o la metodología que usaron para los reactivos, pero el núcleo del problema es el transporte de la prueba. Parece absurdo trasladar una prueba en un tambo, que no se sabe si fue lavado con cloro o con detergente en polvo, si le pegó el sol, o si el auto en que se transportó removió bruscamente la misma, todo eso podría afectar los resultados”.

En opinión del biólogo Del Cid: “Los resultados del río Trincheras, no tienen los parámetros de referencia, de límites máximos aceptables (LMA) y límites máximos permisibles (LMP) y es que probablemente no existan en el laboratorio, porque los estudios de agua a nivel nacional no son una prioridad, ni siquiera hay una ley de agua en Guatemala. En mi opinión, un buen muestreo de aguas debe estar acompañado de un análisis del paisaje y como mínimo debe explicar ¿Dónde se tomó la muestra? ¿A qué distancia de la mina? Un análisis de sistemas de localización geográfica, podría decir hacia dónde se mueve el agua. Si la actividad minera se realiza en lo alto del cerro, por cuestión lógica va a afectar las fuentes hídricas de las comunidades que se encuentran abajo”.

Muestra río del río Trincheras

De acuerdo con Del Cid, la información es insuficiente. En todos los parámetros, no se consignaron los valores exactos ni los valores de referencia. Por ejemplo, “en el primero, el DQO (Demanda Química de Oxígeno), dice que es menor a 20 miligramos, si el valor exacto fuera 19 miligramos diría que está bien, pero si estuviera entre 1 y 4 miligramos, diría que hay un proceso anóxico en el río, es decir que los peces mueren por falta de oxígeno”.

Además, el informe hace referencia al Acuerdo Gubernativo No. 232-2006 “Reglamento de las descargas y reúso de aguas residuales y de la disposición de lodos, de acuerdo con el biólogo Del Cid, es común quela minería haga uso de piletas, para separar componentes químicos del metal que se está extrayendo, el Mercurio es un metal pesado, que funciona como aislante en la industria minera. Si las piletas no están construidas bajo los parámetros industriales, al momento de darse una lluvia fuerte, se rebalsan. “El agua busca su cauce, eso pudo haber sucedido con el río Trincheras. Pero los residuos tóxicos de la minería pueden estar llegando incluso, a otras fuentes de agua, no solo por rebalse también por absorción”.

El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) es quien debería tener el control de las descargas que la empresa hace al río (si se apegan al reglamento citado) y de la cantidad de tierra que extraen. En entrevistas anteriores, los comunitarios han expresado con mucha preocupación: “¿Qué va a pasar con la tierra que se llevan?” o “¡van a dejar un hoyo!” el biólogo experto cuestiona que no solo se trata de destruir una montaña, también el hogar de otras especies “no es que uno quite un pedazo de montaña y lo vuelva a colocar. ¿Qué pasó con los animales, se movilizaron a otros territorios? ¿La empresa cumple o no con el Estudio de Impacto Ambiental que presentó en su momento?”.

Por otro lado, el monitoreo de los cuerpos de agua lo debería documentar la municipalidad, principalmente donde existen industrias mineras es importante, no solo para el río sino para el resto de la población, “porque el impacto de la extracción no solo es en el polígono de la licencia, se va afuera, desde el momento que deciden tumbar toda la vegetación”, agrega Del Cid.

Imagen: análisis trincheras

Muestra del chorro domiciliar en la finca el jute

Este análisis parece que intenta establecer si el agua es potable, Ascensión del Cid nos explica: el PH está alto (alcalino), pero pueda que sea porque son tierras calcáreas, en ellas es común que aparezca exceso de sodio, magnesio o calcio. El agua debería tener un buen tratamiento, provisto por la municipalidad.Los animales y las personas se van adaptando a este tipo de agua, pero no es lo correcto que la municipalidad distribuya agua para el consumo sin controlar los componentes de la misma. Si las concentraciones de magnesio se incrementan, por ejemplo, puede causar diarrea, un ejemplo clásico, sería cuando se usa la leche de magnesia.

Según el científico, nuevamente el problema en los informes es que el LNS tampoco emite ninguna opinión y denota que “hicieron eso para salir del paso”.

Los líderes comunitarios, aseguraron que cuando les entregaron los resultados de las muestras de agua, personal de la municipalidad les comunicaron de manera muy vaga el estado del agua y les dijeron que todo estaba bien. Según la lectura de Ascensión, “llama la atención que detectaron la presencia de Coliformes Totales, a primera vista es una cantidad alta. Según el dictamen se basaron en la normativa de COGUANOR NTG 29001, que indica que no deben ser detectables en 100ml y aquí hay 4.4 x 102.  Eso significa que está por arriba (de los límites aceptables)”.

Los coliformes (o E. coli) son bacterias, la presencia de estas pueden causar cólera, si se detectan en el agua, esta deja de ser potable. Hablamos con Santiago Velásquez, vecino de la aldea Seminola, quién comentó que “varios líderes pidieron a la municipalidad una capacitación para purificar el agua, pero nunca se dio. Existe un proyecto de clorificación, pero fuimos hace un mes y vimos que la cisterna no está funcionando. Nosotros lo que hacemos es clorar o hervir nuestra agua de consumo”.

La presencia de E.colí no se relaciona con las actividades mineras, pero en este caso la Municipalidad de Los Amates debería llevar el monitoreo de toda el agua que distribuyen, esa es su obligación. “Este resultado debería alertarlos y no pueden entregarse solo así. Aquí de lo que se trata, es saber ¿cuál es el futuro del agua?”, infirió del Cid.

Imagen: laboratorios de finca El Jute
Imagen: laboratorios de finca El Jute

Ningún laboratorio completa todas las acreditaciones existentes

En el país ni los laboratorios de más alto prestigio, ni los laboratorios nacionales, o los de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), están certificados para analizar las distintas clases de metales pesados, por ejemplo, para analizar arsénico y mercurio, (metales pesados muy implicados en los procesos mineros) las muestras deben enviarse a países como México o Brasil. No significa que no existan científicos y profesionales, sino que el país carece del equipamiento adecuado.

En el año 2015, en el informe final de tesis de la carrera de química bióloga de la USAC, Andrea Boy Mansilla estudió la presencia de metales pesados en el lago de Izabal, para ello utilizó un equipo de fluorescencia de Rayos X, entre otros equipos. El estudio fue realizado en distintas especies marítimas y determinó que “no fue posible realizar la cuantificación de mercurio debido a que las muestras fueron tratadas en muflas u horno de alta temperatura, y al exponerlas a las mismas, el mercurio que pudiera estar presente se volatiliza”.

El otro problema serio para Guatemala es la centralización de los laboratorios públicos, esto se refleja en los instrumentos científicos, en la transportación de las pruebas biológicas y puede afectar incluso a las muestras menos complejas. Aunque en el caso del río Trincheras, las muestras no buscaban analizar si existe una relación entre la extracción minera que hace CGN de Solway y el coloramiento rojo del río Trincheras, la carencia de un laboratorio de prestigio en el departamento de Izabal, seguirá arrojando resultados opacos, que nos conduzcan a deducir la falta de profesionalismo de todas las instituciones relacionadas a esta temática.

En el caso del río Trincheras y del lago de Izabal debe considerarse que no solo los análisis de metales pesados pueden responder sobre la contaminación que produce CGN, también se puede exigir estudios físicos y biológicos, que expliquen de forma transparente todas las implicaciones que derivan de la extracción, movilización de tierra, ubicación de las piletas, el uso del agua, tala de árboles, disposición de lodos y en general de todas las actividades mineras que ejecuta la licencia Montufar II.

Normativa legal que apoya el cuidado comunitario del agua

El papel de las comunidades organizadas se sustenta en el artículo 72 del código de salud. En su contenido, dice que los “Programas de prevención y control de riesgos ambientales, el Ministerio de Salud, la Comisión Nacional del Medio Ambiente, las Municipalidades y la comunidad organizada con todas las instituciones apropiadas, sean públicas o privadas, son (quienes) promoverán el desarrollo de programas de cuidado personal y de reducción de riesgos a la salud vinculados con desequilibrios ambientales u ocasionados por contaminantes químicos, físicos o biológicos”.

Vista de la mina. Imagen: Google earth
Distancia caminando de la mina al río. Imagen: Google earth

El agua, como la tala de árboles son dos de las principales preocupaciones de los comunitarios en Los Amates Izabal. Guatemala, en realidad no carece de leyes que protejan los recursos naturales, el país carece instituciones técnicas que inspeccionen y monitoreen todas las formas de vida en la naturaleza, por lo tanto, son los comunitarios quienes asumen la responsabilidad de exigir el cuidado de sus bienes naturales. El llamado de los comunitarios sigue en pie, especialmente ahora que finalizó el estado de sitio impuesto por la administración de Jimmy Morales y que al parecer no tuvo impacto esperado de reducir las actividades del narcotráfico en la región.

Autoría y edición

Antropóloga y corresponsal de Prensa Comunitaria, forma parte del equipo de investigación del proyecto Green Blood.

COMPARTE