Exijamos unidad de las izquierdas y fuerzas afines

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Créditos: mejor guate
Fotografía: politicaexterior.com

Por: Miguel Ángel Sandoval

“las izquierdas deberían dar una explicación a la gente de su división”

Es un hecho que no debería dejar lugar a dudas. La izquierda en Guatemala tiene una enorme cantidad de seguidores y sobre todo, tiene muchas expectativas alrededor de ella. Dicho esto, hay inquietudes sobre su limitado desempeño político luego de la firma de los Acuerdos de Paz. Y existe la molestia poco disimulada por la persistencia de sus líderes a marchar cada quien por su lado, dispersando esfuerzos y sobre todo, alejando a muchos simpatizantes, cuadros o líderes históricos por las prácticas de secta que se han enquistado en sus direcciones.

Las expresiones de esa molestia ocurren en silencio, en pláticas de amigos, con expresiones de cólera y de incomprensión por la división de las corrientes de las izquierdas y del centro izquierda, que bien administradas en términos políticos se entiende, podrían ser el mejor referente para la situación de crisis que vive nuestro país desde hace muchos años, con la propuesta de la agenda de cambios que nos hace falta, que en las últimas semanas o meses es necesidad se ha agudizado.

Los últimos procesos electorales son la mejor expresión de esa situación que se señala. Dos o tres candidatos presidenciales de la izquierda, que como es lógico terminan con resultados magros, en alianzas de dos o más partidos, cada quien lleva su candidato a diputado en las diversas localidades y el resultado es la derrota de los candidatos propuestos. Igual con las alcaldías, en pequeños municipios en donde el adversario a derrotar es el caciquismo o la derecha represiva, pues se opta por varios candidatos y con ello el voto dividido es derrotado.

Es lo mismo en las expresiones sociales. Cada quien con la izquierda de su devoción y el resultado es que no hay agenda compartida entre los movimientos campesinos, o sindicales,  de mujeres, de indígenas, de lo que sea. Por ello la necesidad de un foro o foros en donde la dirigencia explique a la gente las razones de ese atrincheramiento de cada quien en su esquina. La gente que cree en ella debería tener esa explicación.  Y cada expresión está llamada a explicar sus razones. Es lo mínimo.

Pero el punto es que las expresiones de izquierda que  dicen luchar por el pueblo y vivir para ello, no le han dado nunca una explicación a la gente. Por esa razón propongo un debate público en donde se diga las razones por las cuales no van de forma unificada en las luchas que el país demanda, y las razones por las que no han ido en los últimos procesos electorales con una plataforma única. Para ese debate, discusión o encuentro, lo único que se demanda es que no sea algo episódico, un ejercicio ritual que se realiza cada cierto tiempo con los mismos resultados.

En este caso se plantea que se asista con un compromiso de los actores  de las izquierdas, de que nadie se levante de la mesa mientras no hay acuerdos concretos, reales, y que sean implementados en el próximo proceso electoral. Adicionalmente para esa discusión se plantearía un equipo de observación que fuera el garante ético de tal encuentro. Es importante decir que ninguna de las agrupaciones que se reivindican de izquierda tiene la razón. Todas las expresiones pueden tener acaso una pequeña parte de la razón, que por lo demás debe ser construida con la participación de las diferentes corrientes.

La gente y la sociedad guatemalteca, debería tener respuestas, para poder recuperar la confianza en la agenda histórica de la izquierda que a pesar de todos los discursos sigue siendo vigente, con sus ajustes por supuesto, pero esencialmente vigente. En esa agenda la lucha en contra de la corrupción y la impunidad es apenas  el punto de partida, de arranque si se quiere, pero la gente debe saber las razones por las que las izquierdas no van unidas en esas luchas y las que seguramente habrá que dar, en las cuales si se deciden a vivir con sentido común, deberían ir en un solo bloque.

 

Autoría y edición

Descendencia kaqchikel y afrodescendiente. Infancia en la cuna de una organización revolucionaria. Crecida dentro de la revolución cubana.

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