
El valor de las remesas
Por Ilka Oliva-Corado Conoció el salmón en Nueva York cuando lo vio cocinado en bandejas en el deli del supermercado. Doce dólares el pedazo de

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Por Ilka Oliva Corado Se levanta, prepara el café y abre la pequeña ventana de su habitación, de golpe entra el aire frío del otoño

Por Ilka Oliva-Corado En la noche celebrarán los quince años de su hija mayor, la emoción no la ha dejado pegar el ojo en la

Por Ilka Oliva-Corado Agarra la escoba y el mango de la pala y comienza a buscar basura para recoger, apenas empieza la tercera jornada de

Por Ilka Oliva Corado Fidelio se detiene y descansa junto a la carreta de helados, tiene ampolladas las plantas de los pies, sus zapatos apenas

Por Ilka Oliva-Corado A las doce en punto del medio día suena la alarma, es hora del almuerzo, los trabajadores tienen media hora para comer

Por Ilka Oliva-Corado En las noticias anuncian un pronóstico de lluvia que durará todo el día, Román apaga el televisor y trata de dormir, le

Por Ilka Oliva-Corado Han intentado marchitar la flor en primavera. No quieren montes de flores silvestres, ni pétalos de colores abrazando la esperanza. No

Por Ilka Oliva-Corado Disiderio enciende una veladora en el altar que tiene en la sala de su casa en Colorado, recién ha regresado de

Por Ilka Oliva-Corado Jesusa camina por la orilla de la banqueta mientras disfruta los amarillos de los mirasoles que adornan los cercos de las casas.

Por Ilka Oliva-Corado Valerio lleva trabajando treinta y siete años en los campos de cultivo de California, se conoce como las palmas de sus manos

Por Ilka Oliva-Corado Guillermina deja las bolsas del supermercado sobre la mesa y con urgencia saca una ciruela, la lava y le da una mordida,