“Lo que provocó el sincretismo”

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Créditos: Prensa Comunitaria

(entre lo que significa y lo que traducimos)

Por Kajkoj Máximo Ba Tiul

Cuando eramos niños y niñas, en el territorio del pueblo maya Poqomchi, nos despertábamos el día 1 de Noviembre con olor a “flor de muerto”, olor a pino, el olor a pom e incienso y las candelas de arrayan.  El olor del ayote cocinado con panela, los jocotes rojos, algunos en dulce, sin faltar los tamales y en algunas casas el saq’ ik.   El olor a licor en el altar, porque en esos días, había que darles su traguito a nuestros antepasados, porque volvían a sus casas y caminaban por todos lados.   

Nuestros papás nos decían que era el tiempo en el que los antepasados iban pasando lista para “saber quiénes iban a partir en el próximo año”.  Y viendo siempre donde nace sol, decía, “quienes se fueron este año, se quedan cuidando el lugar, para recibir a quienes van a ir al cementerio”.

A eso de las seis de la mañana se escuchaban las campanas de la iglesia: “tilín, talan, tilín, talan”.  Se escucha la primera bomba; ¡boom! Algunos fieles, corrían porque ya comenzaba la misa.  Esta fiesta, sobre todo cuando hablamos de misa, está relacionada con el calendario gregoriano.  Por eso, todo se relacionaba con la iglesia[1].  Los mayordomos, unos con el “escudo de tipo colonial” y la imagen del “santo al que representan”, comenzaban a llegar a la iglesia.   Entre las palabras del sacerdote que dirigía la misa se escuchaban las notas de la chirimía y el tambor, que ameniza todo ese tiempo.  Mientras algunos mayordomos, ya con los tragos bien puestos, ni le ponían atención a lo que decía el sacerdote y así terminaba ese momento litúrgico.

Una hora después terminó la misa.  Es en ese momento cuando se vuelve ver la fusión o el sincretismo, entre lo católico y el conocimiento maya.  Se juntan los mayordomos, principalmente los de la mayordomía del “Dulce Nombre” y la de “El Rosario”.  Se presentan ante el altar mayor con una cruz, un cofrecito (cajita de madera) o una canasta, una campana, con su morral atravesado, después que los desahúman, comienzan a salir de la iglesia y a correr. 

Es en esta parte cuando se vuelve a apreciar el conocimiento y el pensamiento de los maya Poqom.  Mientras van por las calles repiten la frase: “Ja’ la’ maam, ja’ la’ tit”[2].   La palabra Ja’, no viene de la palabra “jalooj”, que significa cambiar.   Posiblemente viene del Ch’ol o de la palabra Jale’, que significa “agradecer”.  En los municipios de Tactic, Santa Cruz y Purulha, constantemente cuando agradecen dicen: “Jale’ aweh tut (gracias a usted señora) o jale’ aweh jaw (gracias a usted señor).  Entonces, “Ja’ la’ maam, ja’ la’ tit”, significa: “Gracias abuelo, gracias abuela, gracias mamá, gracias papá o gracias señor, gracias señora”.

Cuando preguntábamos de niños a nuestros padres, ¿cuál era el sentido de la carrera? nos decían: “los abuelos y las abuelas están caminando y comenzaron a caminar desde hace mucho tiempo y este día se encuentran todos y nos van diciendo: “Ayu’ chi q’a poni, ayu’ chi kiki. Cha yew taq qa wa’, cha yew taq qa ha’. Cha q’am taq cho ch’umaah, cha q’am taq cho’ k’uxuj, cha q’am taq cho tilul, cha qam taq cho’ ruum, cha qam taq cho’ re uhtz’ub’.  K’aaj ikik. Cha tej taq a paat.  Cha sib’eh taq a paat, cha sib’eh taq a yaam.  Xqayeb aweh taq re’ ch’ukuy, re’ kanjaal, re’ saqijwan.  Reh ma eta na kuy a wa’ taq”.  (Aquí estamos llegando, aquí estamos pasando.  Dennos de comer, dennos de beber.  Traigan güisquiles, traigan flores.  Porque estamos pasando.  Abran sus casas, que son nuestras.  Desahúmen con pom, sus casas y sus lugares.  Les dimos el ch’ukuy, el kanjaal, saqijwan (los tres tipos de semillas de maíz de la región poqomchi), para que no pasen hambre.

Y mientras corrían y pasaban por las casas las familias salían[3] a recibirlos con güisquiles, jocotes, naranjas y limas. Las familias con más posibilidades económicas los invitaban a degustar de una taza de “saq’ ik, tamales u otra comida” y el respectivo, “tii rik’at” (lo que quema), el traguito.  Y el dinero que recaudan lo entregan a los barrios y con este se pagaba a quien elaboraría el “cirio”, la gran candela que se usaba en la Iglesia católica el Sábado de Gloria. El “cirio pascual” es una candela elaborada de semillas del árbol de wah’uht  (arrayán) y a veces mezclada con cera de abeja y que elaboraban con mucha paciencia los “Aj Walaq[4]”, quienes eran las “autoridades indígenas”.

Entonces, durante la actividad del 1 de noviembre se aprecian dos momentos: el primero, “el momento impuesto y que se da en la iglesia y en los barrios; y el segundo, el momento del conocimiento propiamente Poqomchi que se da en la calle y en las casas.  Este último se complementa cuando en los altares de las casas y sobre las tumbas se colocaban todo tipo de flores y frutas, además del traguito de licor”. Este momento es importante para atender el principio que hay una diferencia entre el “hablar y escuchar”. No basta solo hablar, ni basta solo escuchar. Los conocimientos de nuestros pueblos no se trata únicamente de traducirlos, sin entender lo “que sígnica para ellos” para no decir cosas que no son.  No se trata solo de traducir o enunciar su estructura, porque detrás de una palabra hay un conocimiento individual y colectivo y una historia mucha más profunda que la que creemos que es.


[1] Aunque la Iglesia católica fue la gran estructura colonizadora desde 1524 más o menos, todos confluíamos ahí aunque después algunos se han ido de ella por una u otra.

[2] Sobre el tema seguimos investigando, porque posiblemente la frase hace referencia al proceso que hacían los “Lakantun o Ch’ol”, cuando regresaban a buscar a sus familiares que eran tomados por los curas dominicos, para formar los pueblos, como parte de las reducciones que hicieron, para desarrollar su modelo de “evangelización”.

[3] Salían, porque ahora es raro ver a las familias salir a la puerta de sus casas a recibirlos, por la influencia del mundo moderno y de las iglesias no católicas.

[4] De este grupo de los Aj Walaq, se elegían a quienes iban a servir de “apóstoles”, durante la semana santa.

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