En la pila comunitaria de Chicoy, en la zona 4 de San Juan Comalapa, Chimaltenango, una abuela del barrio llena su tinaja y lava la ropa para abastecer su casa donde no cuenta con un chorro propio. Con la pila abastecida tras varios meses sin agua, los vecinos ven como el esfuerzo de varios meses de organización valió la pena.
La comunidad impulsó una lucha desde abril de 2026 para restablecer la red que surte agua a cien familias. A inicios de septiembre tuvieron su primera victoria, lograr que el agua llegara a la pila pública. Sin embargo, unas 100 familias del sector Chicoy aún siguen esperando que el servicio se regularice en sus hogares.
Por Prensa Comunitaria
Las reuniones de la lucha por el agua comenzaron en una pila pública en el sector Chicoy, ubicado en la zona 4 de San Juan Comalapa, Chimaltenango. A finales de abril de 2026, comenzó la escasez de agua que afectó directamente a cien familias.
El problema tuvo su origen en un desequilibrio en la red, generado por la extensión de una tubería de mayor grosor hacia un terreno privado, realizada por un particular, lo que provocó que el caudal se concentrara en ese punto y dejara a los vecinos del sector con muy poca agua.
Ante este desabastecimiento y al ver que a muchos ya no les caía el agua como antes, la comunidad optó en buscar soluciones y así comenzó una serie de encuentros y reuniones comunitarias en la pila pública del sector para organizarse de forma pacífica y exigir a las autoridades municipales restaurar el agua en el sector y la rehabilitación total del servicio.
Ante el desabastecimiento, muchos vecinos tuvieron que comprar el agua para cubrir las necesidades básicas de sus hogares, lo que les generaba un gasto económico adicional de Q10 por tonel.

Debido a esta carga económica y a las dificultades para acceder al agua, las familias del sector comenzaron a organizarse. La pila Chicoy, es el lugar donde muchas vecinas lavan y se abastecen a diario mientras esperan la rehabilitación del servicio para que abastezca sus hogares.
Tras varios meses, las familias comienzan a ver los primeros frutos de meses de gestiones y organización que se iniciaron el pasado 30 de abril hasta llegar al 3 de septiembre cuando se reunieron en una asamblea.
Inspección técnica y ajustes en la red
Durante una jornada de trabajo conjunto, el 3 de septiembre de 2026, habitantes del sector, integrantes de la asamblea general, el órgano coordinador y representantes de la autoridad ancestral y el Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode) realizaron una revisión de la red de distribución local. Con base en los puntos marcados en las reuniones previas, la comunidad localizó y ajustó un tramo de tubería, logrando regularizar el flujo del recurso.
Los resultados se reflejaron de inmediato: esa misma noche el caudal creció y, al día siguiente, la pila comunitaria volvió a llenarse con un volumen que no se veía desde hacía meses.

Sentimos alivio al ver correr el agua de nuevo, expresaron las vecinas del sector, al destacar que el trabajo unido permitió avanzar hacia la estabilidad del suministro, a la espera de las verificaciones técnicas formales que terminen de optimizar la red.
Se alcanzan acuerdos para la distribución
La asamblea comunitaria que se realizó el 3 de septiembre llegó al acuerdo de asegurar el servicio a cinco familias que cuentan con títulos de propiedad, asignándoles media paja de agua (equivalente a 30 mil litros cada una), sin perjudicar al resto del sector.
Vecinos de San Juan Comalapa enfrentan crisis por falta de agua
— Prensa Comunitaria Km169 (@PrensaComunitar) September 4, 2026
Pobladores del sector Chicoy se movilizaron hacia un terreno adquirido por un particular a quien señalan de acaparar el agua que utilizan las familias del sector, unas 100 familias, lo que ha afectado el suministro… pic.twitter.com/bf6FmJzvCH
La comunidad decidió otorgar estos 5 servicios debido a que estas familias ya contaban con dichos títulos; sin embargo, estas conexiones no eran del conocimiento previo de los vecinos, lo que provocaba que una parte importante de la red y una mayor cantidad de agua se concentrara hacia el sector final donde se ubican estas propiedades.
Para evitar problemas y confrontaciones, la asamblea comunitaria decidió regularizar su situación estableciendo un acuerdo claro: se acordó que serán los últimos en ingresar formalmente a la red para no saturarla, advirtiendo que conexiones posteriores supondrían escasez de agua para todo el sector. De esta manera, se fijaron límites claros asegurando que cualquier solicitud futura se evaluará según la disponibilidad real del recurso y respetando el principio de que a nadie se le otorgan privilegios adicionales.

A cada familia le corresponderá media paja de agua de 30 mil litros, bajo la misma regla de equidad y sin privilegios para nadie, remarcaron los asistentes al fijar esta disposición.
Como parte de los consensos para proteger la infraestructura, se acordó evitar la instalación de cisternas subterráneas que puedan alterar el flujo de agua debido a los desniveles del terreno.
Los vecinos aclararon que el objetivo es mantener un reparto equitativo. “No le estamos cerrando el paso a nadie; al contrario, hemos logrado consensos claros para que las cosas se hagan bien y el agua alcance de forma justa para todas y todos sin saturar la red”, indicaron los comunitarios.
Seguimiento y proyección a futuro
Luego de conseguir restablecer el servicio, la asamblea busca mantener canales abiertos con las autoridades locales y con las familias que se conectarán para dar seguimiento a lo acordado el 3 de septiembre. Los comunitarios enfatizaron que el proceso de organización que impulsan avanza con respuestas claras, en un marco de respeto y compromiso compartido.

Con actas, inspecciones del servicio y decisiones colectivas, la comunidad mantendrá el seguimiento para velar por el cumplimiento de los acuerdos. “El agua es un derecho de todos y hoy, gracias a los acuerdos alcanzados, garantizamos que no le falte a ninguna de nuestras familias”, concluyeron los vecinos.
Si bien, en teoría el servicio de agua se ha restablecido en toda el área, el sistema actual que viene del sector San Antonio ya no da abasto para cubrir la demanda real de las cien familias que dependen del sistema de agua. La grave escasez del caudal genera contrastes notables en la vida cotidiana de la comunidad: mientras que en la pila pública el agua llega gracias a que se encuentra en una posición más favorable por el nivel del terreno, en las casas apenas llega el recurso, evidenciando que la presión y la cantidad de agua disponible siguen siendo completamente insuficientes para las necesidades diarias de los hogares de Chicoy.



