Comunidades en Fray Bartolomé de Las Casas están incomunicadas tras las inundaciones 

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Créditos: Rolanda García

Decenas de comunidades en Alta Verapaz permanecen rodeadas por extensas masas de agua que impiden el ingreso de alimentos y ayuda humanitaria, mientras el apoyo estatal aún no llega y se desconoce la situación de las familias damnificadas. 

Por Santiago Botón 

Han transcurrido varios días desde que las primeras inundaciones comenzaron a cubrir el norte de Guatemala. El pasado 11 de julio se registraron fuertes lluvias y dejaron a miles de personas incomunicadas en las zonas montañosas del municipio de Fray Bartolomé de las Casas, del departamento de Alta Verapaz al norte de Guatemala.

Una de las comunidades afectadas es Secacaj, donde los niños nadan entre aguas contaminadas que arrastran desechos de las letrinas y animales muertos. Hombres y mujeres, con el agua hasta la cintura, forman largas filas para transportar sobre sus hombros las pocas provisiones que logran llegar hasta donde terminan los caminos transitables. En algunas aldeas, únicamente sobresalen los techos de viviendas completamente inundadas.

El Concejal Segundo de la municipalidad, Antonio Escobar, informó que más de diez albergues permanecen habilitados y que alrededor de 1,952 familias resultaron afectadas por las inundaciones. Explicó que, aunque instituciones y voluntarios han respondido al llamado, la magnitud de la emergencia supera la capacidad local y todavía existen comunidades donde el acceso únicamente es posible mediante balsas o, sencillamente, sigue siendo imposible, como el caso de Mucbilha.

En labor de parto y bajo condiciones precarias

El testimonio de la comadrona maya Q’eqchi’, Reina Esperanza Cuz Tiul, alertó en su idioma materno que dos mujeres permanecen en labor de parto dentro de comunidades completamente aisladas. La ambulancia intentó ingresar, pero las inundaciones bloquearon el paso, obligándolas a enfrentar el nacimiento de sus hijos desde refugios improvisados.

Para el campesino José Choc Choc, lo peor aún está por venir. Relata que bastaron 72 horas continuas de lluvia para que el agua cubriera rápidamente las comunidades y estima que pasarán al menos quince días antes de que el nivel descendiera. Después llegarán las plagas que destruirán los cultivos sobrevivientes, aumentarán las enfermedades y proliferará el mosquito transmisor del dengue, mientras ya nadie volteará a verlas, enfatizó.

Muchas familias, asegura, ya emigraron temporalmente hacia distintas áreas de Petén porque para quienes viven del jornal diario, perder una jornada de trabajo significa quedarse sin alimentos ese mismo día.

Durante la cobertura también sobresalió la labor del creador de contenido “Yo soy Sebas”, quien organizó un centro de acopio en Cobán y trasladó alimentos y ropa para las familias damnificadas. Sin embargo, reconoce que la ayuda recibida apenas logra aliviar una parte de las necesidades y lamenta que una emergencia de esta magnitud todavía no ocupe los principales espacios informativos del país.

La población comenzó a enfermarse 

La Dirección Municipal de la Mujer confirmó que continúa verificando comunidades incomunicadas, donde ya comienzan a aparecer personas con infecciones en la piel por permanecer durante días dentro del agua contaminada, según las palabras de Judith Beatriz Chub Pop. Sus equipos también reportan familias que perdieron por completo sus cosechas, sus pertenencias y sus medios de subsistencia, mientras en varias aldeas aún no ha sido posible ingresar para conocer la verdadera magnitud de los daños.

Entretanto, a escasos kilómetros de estas comunidades, la cabecera municipal mantiene una actividad casi normal. Mercados llenos de compradores contrastan con el silencio de los caseríos donde el agua sigue cubriendo viviendas y caminos.

Al caer la tarde, decenas de personas regresan cargando las pocas provisiones que lograron recibir antes de que el acceso vuelva a quedar bajo el agua. Detrás permanecen familias enteras que continúan esperando que la solidaridad consiga llegar hasta donde la inundación todavía mantiene aisladas a las comunidades 

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