“El grupo cercano a la fiscalía general es importante que esté blindado contra cualquier tipo de intromisión”

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Créditos: Estuardo de Paz

La revisión de casos de criminalización contra operadores de justicia, defensores de derechos humanos, líderes indígenas y periodistas, un Ministerio Público (MP) abierto a la población y sin sesgos y devolver la confianza en la institución son algunos de los retos que asume el nuevo jefe del MP, Gabriel García Luna. 

Por Isela Espinoza

En su recién estrenado despacho, sin objetos personales y de decoración, Gabriel García Luna concedió una entrevista a Prensa Comunitaria. El fiscal general en su primer día se abrió a las entrevistas con la prensa ofreciendo la oportunidad de conversaciones individuales con distintos medios de comunicación borrando la imagen de puertas cerradas que mantuvo su antecesora. 

En la conversación abordó las demandas de distintos sectores para dar fin a las criminalizaciones de voces críticas y habló de cómo se blindará de grupos de poder que buscan el control de la institución así como los pasos que dará en los primeros 100 días para cumplir con los objetivos de su plan de trabajo que incluye la salud mental de los fiscales y demás personal del Ministerio Público (MP), recobrar alianzas con la comunidad internacional, depurar la institución de personal que no actúo conforme a la ley. 

García Luna tomó las riendas del MP este domingo. Las personas cercanas a él aseguran que no ha descansado desde que inició la transición de mando el pasado jueves. El nuevo jefe del MP, también hace énfasis en que la nómina entregada al Presidente queda comprometida en caso “no estuviera el fiscal designado”.

La última parte del proceso es enviar un oficio a la Comisión de Postulación del MP, con el que comunicará su toma de posesión para que se declare cerrado, afirmó. 

¿Cómo se siente al asumir el cargo de jefe del MP en medio de intentos para frenar su llegada?

He tenido una vida dedicada desde los 18 años a la administración pública, estoy acostumbrado a los procesos de selección desde mis inicios. Hace cuatro años, lo viví. Tuve la oportunidad de llegar también al final. Entonces, estoy bastante ilusionado, pero muy comprometido. 

Y sé la esperanza que pueden tener muchos guatemaltecos o el alivio que pueden tener que haya una fiscalía que se vuelva abierta, como sucedía hace muchos años atrás, o como sucede en otros países que cuentan con fiscalías donde se atiende realmente a las víctimas, que se actúa de manera objetiva y que no está prestándose a persecuciones antojadizas de ningún tipo. Así como que tenga la capacidad de investigar, y si es el caso, judicializar procesos de mayor impacto.

De los ejes de su plan de trabajo, ¿cuáles serán los que en sus primeros 100 días dará prioridad? 

Todos empiezan desde ahora. Es importante empezar a visibilizarlos entre ellos que no existan reservas en procesos; que sean investigaciones y judicializaciones objetivas; que las personas sean recibidas y atendidas. Las fiscalías deben tomar una postura de sus casos y no solo la desestimación. 

Hay algunas cosas que creo se darán rápidamente, porque sé la capacidad de la mayoría de los fiscales, y que puedan tener ese espaldarazo de que su trabajo va a ser reconocido, y que ellos mismos también no se sientan identificados como que son sancionados o señalados. 

Ahora, en cuanto al personal si se logran encontrar hallazgos de todos los informes y todo lo que se va a fiscalizar, les tocará responder de acuerdo a lo que les corresponda, ya sea administrativamente, disciplinariamente o penalmente.

¿Qué fiscalías empezarán a percibir los primeros cambios?

No hay una fiscalía en especial, sino que tanto del área de litigio, sin importar el delito, como del área de investigación deberían empezar a lucirse ante los jueces y magistrados.

Pero, yo esperaría que los fiscales se sientan más identificados con el Ministerio Público, me han contado algunos casos que hasta la misma familia o vecinos no los ven de una buena forma por trabajar en la institución, cuando debe ser el orgullo tener más de 15 años o 20 años de trabajar acá. Son las personas que hay que tomar en cuenta para poder llevar a cabo este proceso. Nos gustaría que todo fuera lo más rápido posible, pero esas primeras acciones del comportamiento, del acercamiento y del primer tratamiento sería lo primero, y lo que ya está judicializado, ver qué se hace de una mejor forma.

¿Conformará algún equipo interno que revise todos estos expedientes o acciones de las fiscalías? 

Fíjese que las secretarías, cada una en su especialización, tienen de alguna forma u otra un grado de participación y ya directrices sobre lo que queremos ir identificando, sobre los pros y los contras y lo que no se ha podido avanzar, en cada una de las fiscalías. 

La idea realmente es poder llegar a identificar eso para ver si han cumplido objetivos y que la calidad del trabajo sí haya provocado satisfacción en las víctimas o si se logró determinar que la persona no era la que cometió el delito y no haya sido objetiva la solicitud. O si hay una desestimación que de verdad cumpla los requisitos para una desestimación de no poder perseguir o identificarse incluso al indicado. 

Gabriel García Luna durante la entrevista con Prensa Comunitaria. Foto: Fabricio Alonzo

¿Qué tanto prevé que costará este reordenamiento interno? 

Ah, es muy difícil con las condiciones que todavía no sabemos, pero tal vez ya al encontrarlo podemos ir viendo la forma de solucionar mejor algunas cuestiones que seguramente no están bien. Pero sí va a depender de los análisis y de la forma, y que las personas también operativicen. O sea, el personal es lo más importante. Y eso es lo que se va a pretender.

Pero yo creo que ya sólo con tener una fiscalía abierta y de apoyo cambia, a una fiscalía reaccionaria. 

¿Y qué apoyos necesitará para llevar estas acciones a cabo? 

El Ministerio Público, a pesar de la independencia funcional, sí debe participar en forma coordinada con las demás instituciones del sector de justicia penal, principalmente con el Ministerio de Gobernación y en específico con la Policía Nacional Civil. Luego INACIF (Instituto Nacional de Ciencias Forenses) es importantísimo, Instituto de la Víctima, incluso el Instituto de Defensa Pública Penal y el Organismo Judicial.

Entonces, pienso que al crearse ya una institución que va a actuar bajo estas directrices y que está dispuesta incluso a escuchar la crítica y recapacitar si es necesario cambiar de estrategias, el tener esos acercamientos son importantes

¿Incluso con la comunidad internacional que ya ha expresado su apoyo? 

Sí, he podido ver algunos comunicados y también sectores importantes del país. Eso me parece que es importante para todos porque estamos sufriendo consecuencias del crimen y del crimen organizado y de un Ministerio Público que ha criminalizado y que ha sido sancionado y que está siendo visto a nivel internacional de esa forma.

Entonces, la seguridad jurídica está en juego y eso equivale también a falta de trabajo y un montón de situaciones que se crean por la delincuencia.

¿Prevé reunirse con estos grupos del sector de la sociedad civil? 

Sí, ya me han consultado algunas personas y les decía que ahora vamos a estudiar la nueva política criminal que una semana antes de entregarnos el cargo ha salido, vamos a ver qué contiene.

Debería ser muy semejante a la que estaba vigente. Y si no igual las mesas de diálogo son el primer paso. Pero no unas mesas de diálogo para ponernos a contar sobre lo mismo. Sino para que nos ofrezcan información y podamos tomar medidas. Muchos de los sectores, yo he podido detectar, que si pudiéramos reunirnos en una sola mesa tenemos intereses comunes independientemente de cualquier diferencia que puedan tener porque todos sufrimos los mismos delitos.

¿Cómo se blindará de grupos y mafias con intereses de mantenerse en el status quo? 

Yo siempre lo he dicho, el trabajo es la carta de presentación. Y ahora por ser la figura que dirige la institución tengo que mostrar nuestros objetivos, presentarnos, generar confianza y que vean que los cambios que se están dando, como el día de hoy, se tienen que ir no solo persiguiendo, sino que sean reales.

El sector cercano a la fiscalía general es importante que esté blindado contra cualquier tipo de intromisión del crimen organizado, política, ideológica, porque eso nos va a llevar por un lado y no por otro.

Nosotros tenemos que ir por el centro. No podemos estar abrazándonos con un cierto sector y otro sector, ha sido la sensación que ha quedado en los últimos años de algunas administraciones. En cuanto a la imparcialidad, yo como exjuez y magistrado la he vivido de forma natural. Por eso es muy difícil el acceso a mí. No porque yo sea una persona siempre importante o que mi forma sea así inaccesible, natural, sino que es por el cargo.

Ser éticamente responsables dentro y fuera de la institución. Uno es fiscal las 24 horas del día, los siete días de la semana. Entonces, estas redes tratan de involucrarse. Estas semanas hemos escuchado de todo. Posibles gabinetes, filtraciones de nombres que no están contemplados. Hay algunas personas que ni yo conozco incluso y son para desestabilizar. 

En cuanto a la criminalización contra líderes indígenas, operadores de justicia, periodistas y defensores de los derechos humanos, ¿Qué pasos tomara en la revisión de estos casos?

La idea es que, de las denuncias recibidas, crear una comisión para poder analizar casos de personas que se sientan afectadas de esa forma. Lo importante es tomar cada caso, porque yo estoy seguro que, sin conocer a profundidad y es una aventura lo que voy a decir, es que no todos están en la misma situación. Posiblemente algunos no tengan ni orden de captura, otros no hay nada acá (MP) internamente. Yo creo que hacer de una forma muy objetiva, el análisis, para ver los requerimientos que va a hacer la fiscalía.

Entonces ahí vamos a lo de cómo mantener la objetividad. La objetividad es, con la evidencia que hay, tomar las decisiones que correspondan. Si no hay evidencia, no hay caso. 

Asume en un contexto convulso donde la crisis universitaria también es un tema clave. Hay muchos sectores que, ven en usted una esperanza. ¿Cómo responde? 

Todavía no sé si hay alguna denuncia, pero sería la promesa de siempre poder investigarlas con objetividad y a profundidad. Ahora, lo que está judicializado viene por el mismo camino, realizar el estudio para hacer la solicitud de acuerdo a la evidencia. Porque si hay evidencia de que el delito no se cometió o es otro delito, entonces ahí puede haber diferentes posturas, pero que sea de verdad un análisis objetivo el que se va a hacer.

Entonces la promesa para nosotros, para ellos, para todos, todos los sectores, sin importar ideología, es el poder tener otra vez una institución que no va a tener ningún tipo de sesgo. Si se dan las cosas de forma natural dentro del proceso y con la evidencia que exista, las resoluciones de cada quien o van a ser favorables para el Ministerio Público o para las defensas. Y el juez va a decidir.

En su primera conferencia de prensa también dijo que las mujeres buscan justicia y no burocracia.

Sí, la revictimización es terrible. Yo, todos estos años dentro del sistema, aunque no he pertenecido a órganos jurisdiccionales especializados en violencia contra la mujer, pero sí, por ejemplo, fui juez de Paz muchos años y de turno, vi de frente la violencia contra la mujer.

Es una realidad la violencia física, psicológica o sexual en contra de mujeres. Entonces, los índices, en lugar de bajar, han subido y hay reclamos de mala atención. Entonces, cuando hay revictimizaciones, cuando empiezan a haber protocolos, no se utilizan, no se cumplen. 

Hay modelos integrales que pueden servir, ahí es donde yo creo que, trabajar con cooperación internacional puede servir mucho.

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