Rilaj Mam, el protector del pueblo Tz’utujil de Santiago Atitlán

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Créditos: Lucero Sapalú

Por primera vez en la historia del pueblo de Santiago Atitlán la imagen no ingresó a la municipalidad “a ejercer la gobernabilidad” rompiendo con una tradición de siglos. La deidad maya es reconocida como cuidadora y curadora para locales y extranjeros y en el municipio tiene rituales especiales durante la Semana Santa.

Por Lucero Sapalú 

Algunos lo conocen como Maximón o San Simón pero en Santiago Atitlán, un municipio al sur del lago de Atitlán, Sololá, esos términos son extraños, ya que para ellos esta deidad maya es conocida como “Rilaj Mam”. Es una imagen que por miles de años han venerado y la consideran el protector y curador del pueblo Tz’utujil. 

Durante la Semana Santa en Guatemala, paralelo a las actividades católicas en este municipio ubicado a 129 kilómetros de la ciudad de Guatemala, Rilaj Mam, escrito en Tz’utujil, que traducido significa al español significa “El Gran Abuelo”, tiene su propio ritual que reúne a cientos de personas. 

Se trata de una verdadera fiesta para las 10 cofradías, principalmente para la Cofradía de la Santa Cruz que tiene a su cargo el resguardo y el cuidado de la imagen hecha de un árbol que en el idioma natal es “tz’ejtel”, en español, Palo Pito. Un árbol que crece en un área que consideran sagrada, en las faldas del volcán Atitlán, uno de los 37 colosos del territorio guatemalteco. 

Juan Esteban, alcalde de la Cofradía de la Santa Cruz, recibe diariamente a cientos de visitantes en su humilde vivienda hecha de block en el cantón Panul, que se ubica en un callejón a pocas cuadras del centro del poblado. Su vivienda es una de las pocas casas que quedan en el municipio que aún conservan el tapanco de madera. Un tapanco es un espacio en la parte superior de una vivienda, una especie de bodega hecha de machimbre en la mayoría de las casas en esta localidad. 

Este espacio sobre su hogar, se ha convertido durante los últimos años el dormitorio del Gran Abuelo donde duerme entre telas finas que han donado las personas que creen en su “poder”. 

Traslado de Rilaj Mam a la capilla, a un costado de la Iglesia Católica. Foto Lucero Sapalú

Los abuelos del municipio cuentan como tradición oral que el tapanco era utilizado como un escondite durante la invasión española ya que los pobladores escondían esta imagen porque no se les permitía venerarla. 

Según el cofrade principal, desde una semana antes empieza la afluencia y las fiestas en su casa en honor a la imagen. La gente llega, algunos se persignan o hacen reverencia en su honor, ofrecen una oración o una ofrenda al Rilaj Mam. Algunos donan altas sumas de dinero, otros dejan sus velas. 

Para quienes ofrendan altas sumas de dinero, en algunas ocasiones se les invita a tomar un trago alrededor de la imagen en un cuarto oscuro decorado con algunos adornos excéntricos y que hacen contraste con algunas luces de colores que se mantienen alrededor. A la derecha e izquierda de la deidad maya, están siempre dos personas que forman parte de la cofradía. Por lo regular, el tercer y cuarto cofrade quienes podrían ser los próximos cargadores. 

En ese cuarto, también hay algunas imágenes católicas, entre ellas San Nicolás, San Francisco, Jesús Crucificado, una réplica de Jesús Sepultado entre otros. En el centro de la vivienda, justo debajo del tapanco se ubica el Gran Abuelo, tendido sobre un petate de tul, un pequeño colchón y una almohada. 

La imagen se mantiene en la vivienda del cofrade mayor Foto Lucero Sapalú 

Este año, porta un pantalón típico corto, de color melón con bordados de pájaros, característico del municipio. Porta un saco en tono beige con flores amarillas, cientos de pañuelos de seda, dos sombreros y una corbata de color rojo oscuro, con franjas en tono beige. Lleva unas botas de piel de algún reptil en tonos verdes y grises, un perraje en su hombro, anaranjado con negro, parecidos a los que llevan las personas que forman parte de la cofradía y su tilinel o cargador. Su rostro es blanco, de cerca se puede observar que le tallaron bigote y barba. En su boca mantiene un puro que algunos aseguran que se fuma. 

Las imágenes católicas hacen contraste con algunos adornos mayas como dos ofrenderos que están tallados en madera con glifos y sacerdotes mayas.

El alcalde de la Cofradía de la Cruz afirma que ha estado en la agrupación desde el año 1980 y que ha pasado por varios puestos hasta llegar al mayor de los cargos a dirigir. Señaló que no existe un dato específico desde cuándo se venera a esta deidad y que en muchos lugares lo confunden con San Simón o Maximón pero aquí es conocido como Rilaj Mam o el Gran Abuelo. 


Según el Cofrade el Gran Abuelo únicamente se venera en Santiago Atitlán y en otros lugares como San Andrés Itzapa, Chimaltenango y Zunil Quetzaltenango ha cobrado popularidad pero la imagen de San Simón o Maximón. 

Mientras esperaba la hora para iniciar una procesión que consiste en el traslado de la imagen desde su casa hacía su capilla frente a la iglesia católica. Esteban explicó que el término Maximón fue adaptado a otras culturas ya que en algunas ocasiones al Gran Abuelo le decían Maxmon porque lo amarraban sobre una base de madera en su capilla. Maxmon en tz’utujil, es el amarrado. 

La corrupción altera la tradición 

El Miércoles Santo en la pequeña casa de Esteban, empiezan a llegar los grupos musicales, la gente se empieza a aglomerar, retiran algunos adornos alrededor de la imagen y Francisco Chiyal, el tilinel o cargador, quien lleva una camisa a rosada clara, y un pantalón cuto similar a las que porta el Gran Abuelo se hinca frente a la imagen y eleva sus plegarias previo a tomarlo en hombro y dirigirse hacia la capilla principal frente a la iglesia católica. 

Empieza a caminar la gente que acompaña entre el estrecho callejón. Al llegar a la calle amplia Chiyal pone en sus hombros al Gran Abuelo bajo un arco de frutas que fue decorado desde el Sábado Santo. 

Las mujeres atitecas, con una vela envuelta en hojas de maxan, con su tocoyal y sus trajes ancestrales, un corte rojo y un güipil blanco, encabezan la caminata entre miles de personas que observan y acompañan durante el evento. 

El cuarto y tercer cofrade cargan con el lazo y una escalera que utilizarán cuando lleguen a la capilla, mientras que Chiyal saluda a los cuatro puntos cardinales antes de empezar a caminar, recorriendo las principales calles del municipio. 

Francisco Chiyal es el cargador del Rilaj Mam. Foto Lucero Sapalú

Año con año, Rilaj Mam hace su recorrido desde la vivienda del alcalde de la Cofradía, recorre las principales calles hasta llegar a la municipalidad, donde ingresa y se mantiene durante una hora y media hasta dos horas. Este acto se realiza ya que lo consideran como un símbolo de autoridad y protector del municipio, pero este año se rompió con esa tradición. El Abuelo entra a tomar posesión y él es el que gobierna el pueblo, explican algunos vecinos. 

El pueblo Tz’utujil desde abril del año 2025 vive en resistencia contra los posibles actos de corrupción en la localidad, ya que han señalado que Francisco Coché, quien fungía como alcalde, cedió una líneas de operación para unos mototaxis sin el aval del concejo y además, el pago de las líneas no fue reportado a las arcas municipales, es por eso que la población solicitó su renuncia y tras varios procesos finalmente lograron que fuera desconocido como alcalde pero una resolución judicial busca su restitución. 

Ante estos problemas la tensión continúa en el municipio y según algunos integrantes de la Cofradía que solicitaron el anonimato, “por el conflicto no había garantías de seguridad” para ingresar a la comuna. 

Por tal razón, Chiyal, con el Gran Abuelo en hombros, únicamente se detuvo un par de minutos frente a la comuna y continuó su paso entre la multitud que lo acompañó hasta llegar frente a la iglesia. Desde que salió de la casa del alcalde del Cofrade, un grupo de jóvenes cargaba en canastos frutas que son ofrendas para la iglesia católica. 

Chiyal se detuvo unos minutos frente al templo mientras los cargadores de fruta suben las escaleras para ingresar a la iglesia y finalmente el Gran Abuelo avanzó hasta su capilla, ubicada al lado de la iglesia católica.

El tercer y cuarto cofrade proceden a poner la escalera y amarran al Gran Abuelo sobre una base de madera barnizada en el cuarto pintado de amarillo. Mientras los cofrades aseguran la imagen en el centro de la capilla, Chiyal toma unas velas blancas y eleva una oración, permanecen en el lugar recibiendo visitas hasta el Viernes Santo.

Por primera vez Rilaj Mam no ingresa a la municipalidad. Foto Lucero Sapalu

Durante su permanencia en la capilla realizan otras labores dentro de la iglesia como terminar el adorno con frutas en el altar mayor y adornar con flores el cofre del Señor Sepultado. 

El Jueves Santo los cofrades también participan en un evento que se inicia a las 22:00 horas conocido como “La noche de las Tinieblas” donde prenden 11 candelas y las deben mantener encendidas hasta que se consuman. 

Era un curandero 

Dolores Ratzan Pablo, una de las pocas mujeres que participan en este tipo de eventos, en 2017 fue parte la Cofradía de la Santa Cruz y actualmente es guía de turistas, considera que esta tradición es la muestra del sincretismo que se vive en el pueblo. 

“El Gran Abuelo, es un nieto de nuestros ancestros mayas, es un protector y curador maya por eso mucha gente viene de todas partes a pedir salud y protección. Porque toda la sabiduría y la energía de la medicina fue dejado en él”, puntualizó la guía. 

Esta versión coincide con Chiyal ya que afirma que El Gran Abuelo era un curandero del pueblo “él existió, fue una persona más hace miles de años, ayudó a muchas personas, él fue convertido en un espíritu que se albergó en el palo pito del cual fue hecho. Nos sabemos un año exacto de su existencia pero los relatos decían que él ayudó a la gente durante la conquista”, detalló. 

Parte de la cofradía participa en la noche de las tinieblas. Foto Lucero Sapalú 

Además, explica que año con año, previo a la Semana Santa el traje del Gran Abuelo, debe ser renovado “por todas las energías que maneja. Todo lo que tiene puesto es nuevo, fue donado por la gente que ayudó este año”, puntualizó Ratzan. 

Las actividades en la Cofradía de la Santa Cruz se inician desde el 26 de marzo donde se baja a la costa sur específicamente Chicacao, Suchitepéquez a traer las frutas y desde el 28 de marzo se realiza un recorrido acompañado de música y cofrades desde el ingreso del pueblo para la recepción de las frutas. El Lunes Santo se adorna el altar mayor de la iglesia.

Durante el Martes Santo la Cofradía de María Casteleana y en Tz’utujil, Yamriy Petz’ebel, conocida como la esposa del Rilaj Mam baja a orillas del lago de Atitlán en el sector conocido como Bambú para lavar la ropa del Gran Abuelo. El evento es un acto solemne que se realiza a partir de las 19:00 horas. 

El Martes Santo para la Cofradía y para el cargador es un día especial, pues se realiza a la investidura del Rilaj Mam que tal como lo explica Chiyal el cargador “es la primera prueba a la que está expuesta” ya que se trata de formar de construir la imagen con los pañuelos al Gran Abuelo en medio de un cuarto oscuro y hacer que se pare solo.

El cargador del Gran Abuelo 

Desde diciembre del año pasado Chiyal fue designado nuevamente para cargar al Gran Abuelo tal como lo hizo durante los años 2020,2021 y 2022 que fue elegido entre los 65 Ajq’ij en Santiago Atitlán. Cada año, en diciembre se designa al cargador, lo elige el Gran Abuelo, “lo pone en los sueños y después la Cofradía valida y se elige” explica Chiyal. 

“Tengo que alinearme en lo espiritual y también en lo físico, no puedo tomar y hacía dietas. Es un gran compromiso porque uno se olvida de su familia, de su trabajo. El Gran Abuelo nos elige, nos da razón en el sueño y de allí la cofradía viene a nosotros. La prueba más grande es el Miércoles Santo y Viernes Santo que retorna hacía la Cofradía”, detalló Chiyal. 

El cargador reflexiona que para la población atiteca la imagen es diferente a otras y es única porque es un curador y por lo regular se le pide “cosas buenas”. “Con Rilaj Mam se puede trabajar lo bueno, lo positivo y la cura, mientras que Maximón es diferente, trabaja la magia negra y lo negativo”, enfatizó Chiyal.  

La imagen es trasladada a su capilla por el tilinel o cargador. Foto Lucero Sapalú 

El Viernes Santo es el día donde se puede observar en su mayor auge del sincretismo religioso, ya que a las 15:00 inicia en la iglesia católica la procesión del Santo Entierro mientras que a las 17:00 horas sale El Gran Abuelo detrás de la imagen. 

Chiyal antes de empezar el recorrido hace una cruz en el suelo, sobre las piedras para pedir permiso y bendecir la tierra que va a pisar el Gran Abuelo. Lo pone unos minutos frente a la capilla y luego lo sube a sus hombros y va detrás del Santo Entierro hasta que las fuerzas lo permitan.

El actual cabecera del Pueblo, Juan Mendoza, también formó parte de la Cofradía, durante más de 10 años, y eso sirvió para el actual cargo que ahora ostenta como máxima autoridad ancestral. Mendoza contó en su idioma Tz’utujil que fue una de las experiencias más importantes de su vida. 

La imagen va detrás de la procesión en Viernes Santo. Foto Lucero Sapalú

El escribano del Pueblo Tz’utujil, Diego Petzey explica que la Semana Santa en Santiago Atitlán es muy peculiar ya que está contemplada con muchos ritos, “donde la espiritualidad maya tiene una mezcla con la tradición cristiana católica y este día, el Viernes Santo al momento de la Crucifixión de Jesús también se realiza el rito del Rilaj Mam en donde sale en procesión y acompaña al Santo Entierro. Esto sigue vivo y esa es la sabiduría del pueblo de Santiago Atitlán que ha sufrido cambios pero la esencia sigue intacta”, cuenta Petzey.

Según la historia, actualmente la capilla que ocupa el gran abuelo era un convento de la misión estadounidense Mikatokla y que los primeros registros de documentos donde se habla del Gran Abuelo fueron en 1650. 

Lo confunden 

Lina Barrios, antropóloga y directora del Instituto de Estudios Interétnicos y de los Pueblos Indígenas de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) señala que la imagen data previo a la invasión española, “él usa el traje de Santiago Atitlán y es tejida de telar maya… él tiene tres máscaras, todas son de palo de pito, tiene un collar de pañuelos que han sido donados en agradecimiento por los favores que ha hecho”, detalla. 

La antropóloga asegura que muchos confunden al Rilaj Mam con San Simón ya que como lo había indicado el cargador del Gran Abuelo, por lo regular a esta imagen del Pueblo Tz’utujil le es solicitado favores positivos. 

Integrantes de diversas cofradías esperan la salida de la imagen del Gran Abuelo. Foto Lucero Sapalú

“Durante la colonia se permitía el ingreso del Rilaj Mam a la iglesia pero con el paso del tiempo y con la instalación de los sacerdotes en cada pueblo esto cambió y ya no lo aceptaron. Actualmente con la instalación de las grandes iglesias evangélicas mucha gente que se ha convertido todavía lo llega a visitar a escondidas”, señala. 

Barrios confirma que los tapancos son elementos esenciales en las viviendas donde habita el Gran Abuelo, pues es tratado como un ser humano, “lo suben para que duerma, lo bajan todos los días, le echan loción y tiene esposa que vive en otra casa, en otra cofradía”, enfatizó. 

Durante todos los meses del año, cientos de personas llegan a la Cofradía a venerar la imagen, llega gente de todas partes de Guatemala a pedirle favores, incluso del extranjero y se le ofrenda tabaco y alcohol.

Entre escépticos y creyentes 

Pese a que en la mayoría de los casos los pobladores aseguran que hacen favores positivos también han existido otras situaciones de la cual no habla mucho la gente, Como el caso de una mujer que enloqueció en el pueblo y que aseguran que habían hecho un trabajo con el Gran Abuelo. La cofradía lo negó pero llevaron a la mujer y fue sanada por Rilaj Mam. 

Otro tema del que no hablan mucho los vecinos atitecos es que algunos sacerdotes no permiten o limitan de cierta manera las prácticas ancestrales del pueblo, hablan en voz baja y casi en secreto, sobre algunos curas que prohibieron la celebración de los rituales del Gran Abuelo.

El Gran Abuelo es resguardado siempre por integrantes de la Cofradía. Foto Lucero Sapalú 

La tradición oral cuenta que uno de esos sacerdotes tuvo una enfermedad y que se tuvo que retirar del pueblo, algunas personas creen que fue porque no permitió las prácticas en honor al Gran Abuelo pero algunos continúan escépticos y atribuyen que fue una enfermedad normal. 

En la población, Rilaj Mam es un ser respetado, hubo un año que se registró un robo y los abuelos contaban que quién había hecho eso aparecería muerto. Habían robado una máscara del Gran Abuelo, la máscara apareció en un área montañosa, días posteriores dos personas aparecieron muertas y entre murmullos, la población afirmó que eran ellos los que habían perpetrado el robo, sin embargo, algunos pobladores consideran que el caso fue un accidente. 

El Gran Abuelo, cargado por Chiyal avanzaba a paso lento detrás de la imagen del Señor Sepultado el Viernes Santo, tras dos horas de procesión, donde únicamente avanzaron unos 400 metros, del atrio de la iglesia hasta el parque central. Finalmente Chiyal, se cansa y se retira de la procesión. 

Los cofrades corren hacia la Cofradía de la Santa Cruz en cantón Panul, donde se resguardará la imagen hasta el 3 de mayo, cuando se realizará el cambio de directiva y posiblemente de vivienda del Rilaj Mam por el festejo del día de la Santa Cruz. 

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